En un contexto marcado por la rápida expansión de la inteligencia artificial, el debate ya no gira solo en torno a su capacidad tecnológica, sino a su impacto en lo humano. Este artículo profundiza en cómo la interacción con sistemas artificiales puede influir en la salud mental, especialmente en la edad adulta y la vejez, abriendo interrogantes sobre sus riesgos, potenciales beneficios y el modelo de sociedad que estamos construyendo.