
La intensificación de incendios forestales, olas de calor y eventos meteorológicos extremos está elevando la presión sobre gobiernos, economías y sistemas de emergencia en distintos puntos del planeta. Ante este escenario, el secretario ejecutivo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), Simon Stiell, ha lanzado un mensaje de alerta al asegurar que la crisis climática ya está teniendo consecuencias humanas y económicas de enorme magnitud.
Según informa la CMNUCC, los efectos del cambio climático impulsado por las emisiones derivadas del uso de carbón, petróleo y gas están aumentando la frecuencia y la intensidad de fenómenos extremos que hace apenas unas décadas eran mucho menos habituales.
Uno de los focos de preocupación señalados por Naciones Unidas es Europa, donde los incendios forestales han alcanzado dimensiones especialmente graves durante las últimas semanas.
La organización destaca los fuegos registrados en el sur de Francia y en distintos puntos de la península ibérica, donde miles de hectáreas de superficie forestal y agrícola han resultado afectadas. En España, varias comunidades autónomas han afrontado incendios de elevada complejidad que han obligado a activar amplios dispositivos de emergencia y a evacuar a numerosos vecinos.
La combinación de sequías prolongadas, temperaturas muy elevadas y vientos cálidos está favoreciendo la rápida propagación de las llamas, con consecuencias que van más allá del impacto ambiental. Naciones Unidas advierte de que estos episodios también generan importantes pérdidas económicas para actividades como el turismo y la agricultura, además de agravar los problemas de salud relacionados con la contaminación del aire.
En palabras de Simon Stiell, los costes humanos y económicos derivados de esta situación están alcanzando niveles propios de una emergencia.
El comunicado de la CMNUCC sitúa esta situación dentro de un contexto global en el que los registros climáticos extremos se multiplican.
En el norte de África, las temperaturas han rozado los 49 grados centígrados, incrementando la presión sobre los sistemas sanitarios y las redes eléctricas debido al fuerte aumento de la demanda de refrigeración.
Al mismo tiempo, Chile ha sufrido tormentas con consecuencias mortales y daños materiales de gran alcance, mientras que Japón ha registrado la racha más prolongada de jornadas con temperaturas superiores a los 40 grados.
Para Naciones Unidas, estos episodios reflejan una realidad que afecta ya a millones de personas y que evidencia cómo el calentamiento global está modificando el comportamiento del clima a escala planetaria.
Simon Stiell recuerda que la evidencia científica es clara al atribuir el incremento de estos fenómenos extremos al calentamiento global provocado por las emisiones de gases de efecto invernadero derivadas de la quema de combustibles fósiles.
Según la ONU, el aumento de la temperatura media del planeta favorece olas de calor más prolongadas, lluvias torrenciales más intensas, incendios forestales más difíciles de controlar y tormentas con mayor capacidad destructiva, incrementando tanto los daños económicos como los riesgos para la salud y la seguridad de la población.
Ante este escenario, la CMNUCC insiste en que la respuesta pasa por acelerar la transición hacia fuentes de energía renovables, reducir progresivamente la dependencia del carbón, el petróleo y el gas, y fortalecer las medidas de adaptación frente a los impactos que ya son inevitables.
Asimismo, Naciones Unidas subraya la necesidad de aumentar el apoyo a los países más vulnerables, que suelen soportar los mayores efectos del cambio climático pese a haber contribuido en menor medida a las emisiones globales.
Para Simon Stiell, el margen de actuación continúa existiendo, pero requiere decisiones mucho más rápidas para proteger tanto a las personas como a los ecosistemas frente a una crisis climática cuyos efectos ya se perciben en prácticamente todas las regiones del mundo.