
Sabemos ya que la razón actúa cuando decidimos comprar un producto o consumir un servicio.
El 4 de marzo del 2013 el BID/FOMIN dio la noticia (esperada) de que este año, después de diez ediciones, no se iba a celebrar la conferencia anual sobre RSE. La razón: porque la RSE se había vuelto anticuada. La noticia misma no debería ser objeto de comentarios, pero sí las razones que se aducen para no hacerla[i].
Probablemente, una de las preguntas más pertinentes a hacernos ahora, respecto a España o respecto al mundo (tanto da) es la que se hacía hace un par de días el articulista Anand Giridharanas en el New York Times: ¿Estamos ante el fin de los tiempos o ante un glorioso amanecer?
Un informe de sostenibilidad que detalle sus compromisos de mejora y sus logros.
Un informe de sostenibilidad que detalle las actividades y gastos en cabildeo.
Según la Real Academia Española, excluir es el acto de quitar a alguien o algo del lugar que ocupaba. Cuando hablamos de personas la acción de excluir implica quitarles del lugar que ocupaban en su trabajo, en su entorno, en la sociedad en definitiva. Y en esta acción de excluir los que excluimos somos nosotros, el resto, los que les dejamos fuera de nuestro juego.
Al margen de los debates terminológicos sobre la Responsabilidad Social, la implantación de la RSE en las empresas sigue inexorablemente su camino, no exento de dificultades técnicas en algunos casos. Uno de los puntos clave donde se concitan tanto el interés de las empresas más implicadas como algunos de los mayores interrogantes en relación con su implantación es la introducción de la RSE y la sostenibilidad en la cadena de suministro.
Un comprador toma un producto y paga su precio, una venta acaba de producirse. Esa venta se ha producido porqué vendedor y comprador han mantenido una conversación. En ocasiones es una conversación realmente corta, llena de oportunidad, y en otras es mucho más larga, llena de palabras.
Las montañas del Grupo Golan en Israel son maravillosas.
La quietud, el espacio y la tranquilidad de espíritu que se puede obtener al mirarlas, contrasta con el ambiente (humano) pesado y de guerra que existe en esa zona de conflicto milenario.
Realmente es una lástima que un lugar tan bello sea el escenario constante de tantas guerras y sufrimiento, como un testigo triste y mudo de un mundo que ha decidido hacer la guerra y matarse y ya no recuerdan ni porque tienen odio.
Odian porque otros nos odian, pero porque no podemos amarnos para que todos sean amados.
La tristeza que deben pasar todas estas montañas del Grupo Golan al ver generaciones de personas morir sin necesidad, porque unos y otros no aceptan la exitencia del semejante, muy muy triste. Pero las montañas del Golan no tienen la culpa.
By Yoram yasur
De un tiempo a esta parte asistimos a un cierto enfrentamiento entre unos profesionales y expertos ortodoxos de la RSC y otros que defienden el “porterismo”. Los primeros, los ordodoxos, rechazan toda desviación del concepto total de la RSC desde el punto de vista más elevado y académico que rige esta cultura. Los segundos prefieren bajar al terreno, que tan complicado está en la actualidad, y promueven modelos de aplicación más asumibles por las empresas en medio de la crisis que vivimos.
Soy un ex interno de la cárcel de Villabona, y un día, casi por casualidad, ingresé en un módulo que me cambió la vida y que ahora el Gobierno quiere cerrar. Hace poco que salí a la calle y he logrado reinsertarme gracias a esa unidad que ahora está en peligro. Por eso os pido ayuda.