Y como muestra un botón que acabo de sacar de las entretelas de las alertas de Google donde leo unas declaraciones de la presidenta del Consejo Superior de Deportes, María José Rienda, que dice: "La grandeza del Real Madrid se mide por su responsabilidad social". Ahí es ná.
Cambiar todo para que nada cambie

Estas declaraciones se hicieron durante la presentación del primer manual formativo para proyectos de deporte adaptado e inclusivo. Si, hablamos del primero y hablamos de Acción Social, no de Responsabilidad Social. Una empresa responsable, y eso dicen ser el Real Madrid, y el FC Barcelona o el Atleti va nucho más de hacer aciones bienintencionadas, más bien deberían pensar y actuar sobre su responsabilidad  en el ejemplo que dan a la sociedad, en los impactos negativos y positivos que su actividad produce.

Para mi, el futbol -que evidentemente no me atrae- no representa otra cosa más que un despilfarro de egos, emociones y millones que bien podría dedicarse a otra cosa, pero ya digo que esa es una opinión personal. Sin embargo, la frase que preside este vehemente artículo va más allá. Asistimos en los últimos años a un sinfín de iniciativas empresariales que se acercan más al postureo que a una responsabilidad verdadera.

Con sorpresa nos seguimos enterando de barbaridades empresariales que quedan encubiertas por grandes y verdes campañas de publicidad que hacen que algunas empresas, al intentar seducir a sus clientes -y a los que les gustaría que lo fueran-, parezcan siervos de la caridad (siervos socialmente responsables por supuesto). Mientras, por la televisión vemos a desahuciados por los alquileres, muertes por impago de las cuotas eléctricas junto a obscenas y multimillonarias compras y ventas de jugadores de fútbol que consiguen que miremos hacia otro lado.

Lo dicho: pan y circo.

 

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