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🔹 ¿Cómo crees que estos retrocesos impactan en el mundo corporativo?

En momentos de conflicto conviene mirar el panorama desde la colina y analizar la situación. 

Es cierto que, en la actualidad, algunos discursos, a priori más conservadores, parecen contar con un megáfono más potente. Y, al mismo tiempo, representan una magnífica oportunidad para tomar consciencia de que los debates que creíamos superados nunca lo están del todo.

Occidente ha construido el mayor estado de libertad para el individuo moderno sobre un concepto etéreo e imprescindible, la base sobre la que se erige todo: la elección desde la confianza en el sistema. Hemos decidido. Hemos decidido que todos tenemos los mismos derechos y oportunidades. Que la igualdad y la diversidad no son concesiones ni tendencias, sino objetivos innegociables. Que una sociedad es mejor cuando todas las personas estamos invitadas a formar parte desde nuestra autenticidad.

Y, sin embargo, una y otra vez, llegan voces que nos recuerdan que nada de esto está garantizado. Que los avances no son irreversibles. Que aquello que creíamos conquistado sigue necesitando defensa.

Desde el punto de vista corporativo, hoy más que nunca o tal vez como siempre, es necesario liderar desde el significado. Es fácil diseñar e implantar políticas de igualdad cuando todas las empresas del edificio lo han hecho. El reto empieza cuando algunos lo hacen y otros no. Ah! Ahí hay que elegir. Y, como en todo viaje con sentido, antes de emprenderlo es imprescindible preguntarse por el destino y por los compañeros de ruta. ¿Cuáles son nuestros valores? ¿Cómo sabremos que estamos actuando en coherencia con ellos?

Las organizaciones deben decidir qué rol quieren asumir. Algunas no lo harán, y atraerán a determinados perfiles. Otras sí. Ambas culturas serán el reflejo de esa decisión. En un contexto en el que los principios no son verdades estáticas, sino posiciones que requieren acción y compromiso, se hace más vigente que nunca aquello que afirmaba Camilo José Cela: "En España, quien resiste, gana".

Resiste quien defiende su propósito cuando el camino se llena de incertidumbre. Resiste quien no deja que la comodidad de la inercia le arrebate la oportunidad de construir algo significativo. Y resiste quien, en cada decisión, reafirma aquello en lo que cree. Con independencia del día del calendario, hoy es un recordatorio de que la igualdad no es una meta alcanzada, sino un compromiso diario. Llegan tiempos en lo que habrá que optar entre lo fácil y lo valiente. No estaría de más tener la lista de pros y contras ya hecha y en limpio. Conviene que en el siguiente embate hayamos tomado ya la decisión. 

🔹 ¿Qué estrategias podemos adoptar para proteger y fortalecer los derechos conquistados?

Los derechos que defendemos no son verdades inamovibles, sino logros que requieren defensa, evolución y compromiso. Y en un contexto que promete traer tormenta, esto no va de vencer, sino de convencer, de conversar, de conciliar para construir. Los megáfonos a todo volumen nos empujan a confrontar, y solo seremos más a este lado de la historia si transformamos el empujar por invitar.

En el camino para ser más en la fiesta, las organizaciones podemos formar y sensibilizar para que la equidad sea entendida como un principio básico y no como un privilegio. Y el reto aquí estará en abrir la conversación a todas las voces, permitiendo el disentimiento y el reto. Hoy, los mejores profesionales tienen 60 años y 20. Carrera universitaria y formación profesional; han nacido aquí y al otro lado del mar. Son de un género y eligen no serlo. Integrarlos a todos requiere estar dispuestos a construir suelos comunes. No podemos permitir que generaciones enteras renuncien a sus definiciones sin haber consensuado nuevas.

El megáfono a todo volumen viene a recordarnos que tal vez nos hayamos dejado a alguien en el camino. Fortalecer los derechos también implica apoyarnos en nuestras políticas para asegurar significados compartidos y tolerancia cero con los incumplimientos. Y requiere que los contemos, que cojamos la maleta y nos vayamos a explicarlos estando dispuesto a mantener las conversaciones difíciles que sean necesarias. Los cambios no se han conseguido nunca solo con las minorías. Se podrán construir desde ahí, pero solo se asentarán si se convierten en lo que le importa a un todo cada vez mayor. Nos toca amplificar el impacto y generar compromisos colectivos que trasciendan lo individual.

Si tenemos el objetivo claro, las medidas a nuestra disposición y los mejores a borde sólo nos queda lo más fácil que es hacer. Pensemos primero y vayamos a por ello con esperanza. Asegurémonos de que si como decía Aristóteles la esperanza es el sueño del hombre despierto, que el futuro no nos encuentre dormidos.

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Opinión#8M2025

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