Las profesiones STEM no tienen género

Hoy, 23 de junio, en motivo de la celebración del Día Mundial de la Mujer en la Ingeniería, me gustaría reivindicar el importante papel de las mujeres ingenieras, que llevan décadas aportando ideas y soluciones a los problemas de la sociedad.

Pese a los grandes avances sociales que se han ido consiguiendo en materia de igualdad de género a lo largo de los últimos años, la diferencia entre la atribución de puestos técnicos a hombres y mujeres sigue siendo muy notable, tanto en la industria española como en la internacional. De acuerdo con la Real Academia de Ingeniería, este fenómeno viene arraigado a principalmente tres cuestiones: el desconocimiento de la labor de los ingenieros, estereotipos y una falsa idea de la dificultad que implica estudiar ingeniería. Esto genera y mantiene a lo largo de los años una gran brecha de género en las profesiones vinculadas a las disciplinas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) y que si no se palian continuará existiendo en nuestra sociedad.

Actualmente, todavía hay pocas mujeres que se hayan decidido por estudiar una carrera STEM. Según un informe de la UNESCO, solo el 35% de los estudiantes matriculados en estudios superiores vinculados con las STEM son mujeres. Además, datos del Observatorio de la FP revelan que también existe un estancamiento a la hora de elegir formaciones profesionales de esta rama, pues solo uno de cada diez alumnos es mujer.

Por ese motivo, es crucial empezar educando desde los colegios. Durante la infancia y en etapas educativas superiores se deben presentar referencias y explicar todas las oportunidades que ofrecen estas profesiones para que las niñas y las jóvenes sean conscientes de la realidad de estas y de lo que significa trabajar de ello, que pueden acceder a ellas fácilmente y que la formación en estas áreas puede prepararlas para acceder a un trabajo con mucho futuro. Y es que las profesiones STEM son completamente transversales, ya que abren las puertas a los profesionales para poder trabajar en cualquier sector y convertirse en un referente de la empresa en términos de innovación.

De hecho, hoy en día la mayoría de las compañías están en busca de profesionales flexibles con conocimientos en ciencia y tecnología, con la capacidad de adaptarse a las diferentes especializaciones que requieren. Las organizaciones son conscientes de que las profesiones STEM son básicas para poder llevar a cabo su proceso de transformación, que pasa por la optimización de procesos, la digitalización y la creación de herramientas y soluciones para el progreso y un futuro mejor.

Con tal de atraer más talento femenino, gobiernos y empresas deben empezar a actuar de la mano y dar más visibilidad a aquellas mujeres ingenieras que trabajan en sus compañías para convertirlas en referentes para las más jóvenes y, de este modo, despertar su interés por las disciplinas STEM.

Es de vital importancia que estos organismos impulsen iniciativas que contribuyan a fomentar las vocaciones femeninas y visibilizar el liderazgo de la mujer en estas áreas. Ejemplo de ello es el programa educativo Orienta-T que la Fundación Junior Achievement desarrolla en España gracias al apoyo de ABB. Con este proyecto, que ya va por su cuarta edición, se ha logrado formar en emprendimiento, orientación profesional y educación financiera a más de 43.800 estudiantes de educación secundaria, Bachillerato y Formación Profesional a nivel nacional.

Otra forma de visibilizar este tipo de profesiones entre las mujeres es participar en ferias, concursos y eventos destinados a ello, como es el caso de ‘Mind the Gap. Mujeres, ciencia, innovación’, unas jornadas organizadas por la Embajada de Suecia en España, en colaboración con empresas como ABB, que a través de charlas inspiradoras y mesas redondas resaltan la importancia de la presencia y la visibilidad de las mujeres en la ciencia, tecnología, ingeniería e innovación.

En definitiva, debemos seguir luchando para garantizar la libre elección y el acceso de las mujeres a las carreras STEM, reducir la brecha de género. Y es que la promoción del talento femenino nos beneficia a todos. Sin lugar a duda, las profesiones STEM no tienen género, y no debemos desperdiciar lo que nos pueden aportar tanto mujeres como hombres.

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