La reacción ante la pandemia ha puesto de manifiesto que el sentimiento de la comunidad está en la base de la cooperación, colaboración y responsabilidad colectiva para luchar contra el virus.
El Pacto Verde visto desde Sanidad

Hemos constatado el valor de un sistema sanitario público, por muchas deficiencias que tenga, y se ha puesto de manifiesto que la Responsabilidad Social Corporativa ha pasado a ser parte de la solución de la COVID 19 y lo será en el futuro.

Han sido fundamentales las acciones preventivas, como la información, la formación y la higienización en la organización y en la cadena de valor. Han aumentado de forma espectacular las donaciones de material sanitario, las campañas de recaudación de fondos han tenido un gran impulso, hemos visto cómo muchas empresas se han reconvertido para fabricar material sanitario y cómo se han desarrollado nuevas alianzas públicas y privadas. Y, a falta de material sanitario básico, se ha demostrado la necesidad fundamental de las 3 R: reutilizar, reciclar y reducir, así como la vital necesidad de la gestión de residuos.

La COVID-19 marca un punto de inflexión, un antes y un después en la forma en la que entendemos y gestionamos la sostenibilidad en las organizaciones. ¿Queremos luchar desesperadamente por volver a lo que teníamos anteriormente, o tratar de llegar a una situación mucho mejor? Las últimas encuestas revelan que el coronavirus podría ser una palanca para terminar de activar e impulsar el consumo y reconocimiento de las marcas responsables: El 71% de la población afirma que las marcas que antepongan sus beneficios a las personas durante esta crisis perderán su confianza para siempre, según un nuevo estudio de la agencia de relaciones públicas Edelman.

En estos momentos se están construyendo los pilares de lo que encontraremos después. La pandemia nos ha proporcionado mucho sufrimiento y nos ha sumido en un mar de incertidumbre. Nos ha mostrado que somos interdependientes y vulnerables hasta extremos que no habíamos imaginado. Pero las consecuencias para solventar la crisis económica y social que esta crisis sanitaria ha provocado, nos ofrecen la oportunidad de romper con los viejos hábitos y construir una economía circular, sostenible y altamente competitiva.

En ese sentido, la Agenda 2030 puede y debe ser la hoja de ruta con la que abordar unos desafíos que son más globales que nunca, con objetivos comunes que tienen como fin último que todos y todas vivamos mejor. Es el momento de reconstruir la sociedad usando como brújula lo marcado en la Agenda 2030 y sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Es el momento de pasar de los compromisos a los hechos, de los enunciados a la creación de valor y a la lucha contra la desigualdad, y de las actuaciones reacias para mejorar el medioambiente al Green Deal, el camino para una Europa neutra climáticamente. El Pacto Verde Europeo, un plan que incluye acciones concretas para la lucha contra el cambio climático y para dar respuesta a las necesidades sociales y del planeta más urgentes.

Tener en cuenta la sostenibilidad y cumplir con los compromisos de la Agenda 2030 significa también incluir criterios como la resiliencia y la capacidad de adaptación para crear una nueva normalidad más sostenible y responsable.

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