Daniel Santoro, el prestigioso periodista argentino, acaba de publicar "La ruta del dinero K", donde cuenta la trama secreta de los escándalos de Lazaro Baez, Hotesur y otras causas que llevarán a rendir cuentas a los tribunales a Maximo Kirchner y a su madre Cristina Fernandez, la última y todopoderosa presidenta argentina, que está siendo investigada formalmente y ya ha sido procesada con algunos de sus colaboradores, algo impensable hace meses
Otoño austral

Parece que ha llegado la hora: desde que Macri asumió la presidencia de la Argentina, en diciembre de 2015, la impresión es que los jueces (algunos jueces) se han liberado de miedos y presiones y están decididos a investigar a fondo, buscar la verdad y castigar con dureza y ejemplaridad a dirigentes políticos y empresariales, y a sus conseguidores y adlateres de todo pelaje y condición que saquearon las arcas públicas, se especializaron en el lavado de dinero, se enriquecieron hasta extremos inimaginables y fueron protagonistas de la tremenda corrupción que, amparada en las faldas del populismo, asoló impunemente a la Argentina especialmente en los últimos quince años. El desafío mas importante, como escribe en La Nación Carlos Pagni, es desmontar ya el perverso sistema de impunidad instalado en el país. El Papa Bergoglio, citando el Martin Fierro, recordó hace un tiempo que la corrupción es "un ave de pico encorvado, le tiene al robo afición, pero el hombre de razón no roba jamás un cobre pues no es vergüenza ser pobre, y es vergüenza ser ladrón"...

La corrupción es un grave problema pero seguramente no es el mas importante que tienen el presidente Macri y los argentinos. La situación económica es la principal preocupación y, como me dice algún amigo, el gobierno tiene buenas intenciones pero se le acaba el tiempo, y eso que Macri solo lleva cinco meses rigiendo los destinos de la Argentina y heredó un panorama desolador. Por ejemplo, según el informe que UNICEF presentó el día 5 de mayo, 2015 se cerró en Argentina con 4 millones de niños en la pobreza y 1,1 millones (8.4 por ciento de los menores) en situación extrema: un autentico "flagelo estructural" como recogía un titular del diario La Nación. Mas ejemplos: en abril 2016, y sólo en ese mes, la inflación subió más de un 7 por ciento, cayeron las ventas en el comercio un 3.6 y, según el periódico Clarín, los consumidores están cambiando los hábitos de consumo,  comparando precios y buscando más las ofertas; y otra vez, en mayo subió la gasolina un 10 por ciento, más de un treinta desde enero pasado.

Al principio de su mandato, el gobierno de Macri -como había prometido en campaña- liberó la tasa del dólar y elimino el dólar "blue" y las restricciones para las exportaciones agrícolas con bajadas de impuestos para el campo. Argentina, tras pagar sus deudas exteriores, entró de nuevo en el mercado de capitales y pudo emitir bonos del Estado en dólares, tratando de cumplir el deseo de Macri, "hacer de la Argentina un país normal". Probablemente para acercarse a la normalidad, en estos días la vicepresidenta, Gabriela Michetti, protagoniza una gira por Asía (Japón y Corea del Sur, especialmente) para atraer a inversores internacionales, la gran esperanza para iniciar la recuperación prometida en el segundo semestre de este año, habida cuenta de que el vecino Brasil atraviesa momentos delicados y los argentinos saben que, cuando Brasil sufre, ellos también padecen y la recuperación se retrasa. El último informe del FMI sobre America Latina alerta con pesimismo de la situación en Brasil, cuando todavía Dilma era la presidenta: "La actividad económica se ha contraído debido a la escasa confianza de las empresas y los consumidores, el elevado nivel de incertidumbre respecto a la política interna, el debilitamiento del precio de las exportaciones y la escasa competitividad". Sin embargo, el Fondo Monetario Internacional es relativamente optimista respecto de Argentina y, aunque pronostica en 2016 una caída de un punto en su crecimiento, alaba el "efecto Macri", su "ambiciosa transición" y sus medidas para reactivar -como recoge el Informe- la inversión y la competitividad, desde la reducción del tipo de cambio al aumento de las tarifas de servicios públicos. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce: el FMI proyecta una inflación del 25 y 20 por ciento, respectivamente, para este año y el 2017 y, eso si, un crecimiento del 2.8 para el año venidero. Algo es algo.

Mientras, Argentina cuenta con niveles de empleo público en todas sus administraciones (18 por ciento, casi 4 millones de funcionarios) cercanos a las naciones del primer mundo, pero con políticas públicas cuya calidad es propia de países en vías de desarrollo. Sigue fallando la política sanitaria y, en una nación que fue no hace tanto ejemplo y espejo en la materia, la política educativa languidece, aunque el Gobierno haya inyectado 500 millones de pesos para ampliar el presupuesto de las universidades públicas, tratando así de compensar buenas y malas noticias en una política de comunicación que cumple ese principio no escrito de que las malas noticias se conozcan en los seis primeros meses de mandato. Macri y su Gobierno confían en que las cosas cambiaran en ese plazo, precisamente a partir de julio, y saben que trabajan contra el tiempo porque hay sectores que dudan y otros que laboran para que esa esperanza no se cumpla. Debido a la escasez de fondos, los gobernadores, entre otras muchas cosas,  exigen ya al Gobierno que les devuelvan el monto de las coparticipaciones provinciales que cedieron en 1992, y amenazan con votar a favor de una extraña ley antidespidos de la que la oposición ha hecho bandera.

Pase lo que pase, ocurra lo que ocurra, reflexiona mi taxista porteño de confianza, este país sigue siendo tautológico y, sin entrar en explicaciones profundas, es así porque es así, y ocurren cosas que no sucederían en ningún lugar: Hugo Moyano, líder carismático de la CGT durante largos años, que encabezó la manifestación del Primero de Mayo en Buenos Aires (celebrada, por cierto, el 29 de abril), ha anunciado que deja el poderoso sindicato, aunque seguirá adscrito al Gremio de Camioneros, donde se inicio como dirigente sindical. Moyano, que es también presidente del club de futbol Independiente, orienta sus pasos hacia la presidencia de la AFA, la poderosa Asociacion de Futbol Argentina. Y es probable que lo consiga. Ahí queda eso...

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