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El proyecto urbanístico madrileño protagoniza el debate internacional sobre urbanismo vertical en la CVU Europe Conference 2026, donde expertos defendieron modelos urbanos más conectados, habitables y sostenibles frente al crecimiento desordenado de las ciudades.
Madrid Nuevo Norte se posiciona en Europa como laboratorio de la ciudad del futuro

Madrid se ha convertido esta semana en uno de los focos europeos del debate sobre el futuro de las ciudades. La capital ha acogido la edición 2026 de la Council on Vertical Urbanism (CVU) Europe Conference, un encuentro internacional que ha reunido a profesionales del urbanismo, la arquitectura, la ingeniería, la promoción inmobiliaria y las administraciones públicas para analizar cómo afrontar los retos asociados al crecimiento urbano, la densidad y la construcción en altura.

En este contexto, Madrid Nuevo Norte tuvo una presencia destacada dentro de las jornadas. Según se puso de manifiesto durante el congreso, el proyecto madrileño se ha situado como uno de los referentes europeos en materia de urbanismo vertical y planificación urbana contemporánea.

Durante el encuentro, Shonn Mills, presidente del CVU, señaló que Madrid está gestionando la densidad urbana “de una forma elegante” y destacó a Madrid Nuevo Norte como el “epicentro” de este proceso de densificación. Según trasladó, la capital española está aportando respuestas a desafíos urbanos vinculados a cuestiones como la movilidad o el acceso a la vivienda.

La visión del proyecto fue presentada por Miguel Hernández, director del Área de Estrategia y Desarrollo Corporativo de Crea Madrid Nuevo Norte (CreaMNN), en una ponencia titulada “Madrid Nuevo Norte: Vertical Urbanism as City-Making”. Durante su intervención, defendió un enfoque en el que la altura y la densidad no se entienden como objetivos aislados, sino como herramientas al servicio de una ciudad más habitable, conectada y funcional.

Hernández repasó la evolución histórica del urbanismo vertical y explicó que, durante siglos, la construcción en altura respondió principalmente a motivos simbólicos ligados al poder político o religioso. Sin embargo, recordó que a partir del siglo XIX, especialmente en ciudades como Nueva York o Chicago, los avances técnicos y la concentración de capital transformaron los rascacielos en operaciones económicas vinculadas al valor del suelo urbano.

En este sentido, advirtió de que muchos modelos históricos de alta densidad terminaron generando ciudades desconectadas del espacio público o diseñadas desde intereses parciales. Por ello, defendió que el urbanismo vertical actual debe responder a las necesidades colectivas de la ciudad y no únicamente a la lógica de un único actor.

Según expuso, esto requiere nuevos marcos de gobernanza basados en la colaboración entre administraciones y sector privado, además de procesos de participación ciudadana capaces de generar consensos amplios. Precisamente, señaló que esa ha sido una de las claves en el desarrollo de Madrid Nuevo Norte.

La ponencia también puso el foco en la necesidad de entender que la densidad urbana no depende únicamente de levantar edificios altos. Hernández recordó experiencias urbanísticas del siglo XX que incorporaron nuevas relaciones entre arquitectura y espacio público, como algunos desarrollos de Nueva York, pero también mencionó modelos fallidos de alta densidad sin estructura urbana adecuada.

A partir de ahí, defendió que el proyecto madrileño apuesta por un modelo donde la densidad funciona como una herramienta para construir una ciudad compacta, eficiente y conectada, pero acompañada de otros elementos esenciales como la mezcla de usos urbanos y una movilidad sostenible.

En relación con esto, explicó que Madrid Nuevo Norte combinará vivienda, oficinas y actividad comercial para favorecer barrios con vida durante todo el día y evitar zonas monofuncionales. Además, subrayó la importancia del transporte público y de la conectividad metropolitana como condición indispensable para que la densidad urbana funcione de forma equilibrada.

Durante su intervención, Hernández aseguró que el proyecto contempla conexiones de escala local, metropolitana, nacional e internacional, y vinculó esta visión a una ampliación del concepto de “ciudad de los 15 minutos” hacia una “región de los 45 minutos”.

Finalmente, el responsable de Estrategia de CreaMNN destacó que el actual diseño de Madrid Nuevo Norte es fruto de años de acuerdos institucionales, planificación multidisciplinar, participación ciudadana y coordinación público-privada. Según explicó, este proceso ha permitido ajustar las densidades y alturas a las necesidades reales del entorno y priorizar la calidad urbana y las demandas de la ciudadanía madrileña.

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