
La Comisión Europea ha dado un paso para reformar el marco normativo de la Unión con una propuesta orientada a simplificar, clarificar y mejorar la aplicación de sus leyes. La iniciativa busca garantizar que la legislación comunitaria responda de forma más eficaz tanto a la ciudadanía como al tejido empresarial, en un contexto marcado por cambios globales que exigen mayor agilidad regulatoria.
Tal y como ha señalado la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, el objetivo es avanzar hacia un sistema normativo más coherente, eficiente y transparente. En este sentido, ha defendido la necesidad de diseñar normas más comprensibles desde su origen y asegurar que estén sustentadas en evidencias sólidas. Además, ha subrayado que este enfoque permitirá abordar la sobrerregulación, acelerar la implementación de las normas y revisar el conjunto de la legislación vigente para hacerla más funcional.
Según informa la Comisión Europea, el plan se articula en cinco líneas de actuación principales. En primer lugar, se introduce el principio de “simplicidad desde el diseño”, que implica que cada nueva norma deberá ser fácil de entender, aplicar y supervisar, dejando claro quién debe actuar, cómo hacerlo y cuáles son las consecuencias del incumplimiento.
En segundo lugar, se plantea reforzar el actual marco de mejora legislativa, considerado ya uno de los más avanzados a nivel global. Este sistema seguirá evolucionando para incrementar la transparencia, fomentar la participación de los actores implicados y optimizar la eficiencia en la elaboración normativa.
Otro de los pilares es la revisión del acervo legislativo existente. La Comisión prevé una “limpieza” regulatoria para detectar solapamientos, incoherencias y disposiciones excesivamente complejas, centrando esta revisión en doce ámbitos prioritarios.
El plan también pone el foco en la lucha contra la sobrerregulación. Para ello, se trabajará con los Estados miembros con el fin de evitar que, al aplicar la normativa europea, introduzcan requisitos adicionales que generen cargas innecesarias o dificulten el funcionamiento del mercado único.
Por último, se contempla reforzar la aplicación de las normas, especialmente en lo relativo al mercado único, con medidas destinadas a acelerar los procesos y reducir los casos de infracción prolongados en el tiempo.
En este contexto, la Comisión destaca que contar con un marco regulador más ágil y eficaz es clave para impulsar la competitividad de la Unión Europea. Unas normas más sencillas y mejor diseñadas pueden contribuir a dinamizar la economía y facilitar la integración del mercado único.
La institución europea también ha subrayado el papel del Parlamento Europeo y del Consejo como actores clave para materializar estos objetivos. En este sentido, insta a ambas instituciones a aplicar de forma coherente los principios de mejora legislativa y simplicidad en todo el proceso normativo.
Esta propuesta se enmarca en las orientaciones políticas para el periodo 2024-2029 de la presidenta de la Comisión, así como en los compromisos asumidos por los líderes europeos en febrero de 2026 y en la comunicación titulada “Una Europa más sencilla y rápida”.