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Empresas y expertos advierten de la necesidad de transformar los sistemas alimentarios para hacerlos más sostenibles, inclusivos y resilientes en un contexto de creciente desigualdad y presión ambiental.
El sector agroalimentario refuerza su papel social ante los retos económicos y climáticos

El sector agroalimentario se consolida como un actor clave en la generación de impacto social positivo, en un momento marcado por la crisis climática, la transformación del empleo y el aumento de las desigualdades. Así se puso de relieve en un encuentro organizado por Forética, donde empresas y especialistas analizaron los desafíos actuales y las oportunidades para avanzar hacia sistemas alimentarios más sostenibles.

La jornada, centrada en el papel del sector en el bienestar de trabajadores, comunidades y consumidores, puso el foco en la necesidad de impulsar modelos productivos más responsables a lo largo de toda la cadena de valor. Según destaca Forética, la combinación de innovación, colaboración territorial y prácticas sostenibles está permitiendo avanzar hacia sistemas alimentarios más resilientes y competitivos.

Un sistema bajo presión: desigualdad, empleo y clima

El análisis se produce en un contexto de fuerte presión sobre el sistema alimentario. En 2024, cerca del 9 % de la población de la Unión Europea no podía permitirse una alimentación adecuada, una cifra que evidencia el impacto social de las crisis recientes.

A ello se suma un mercado laboral en plena transformación. Según estimaciones del Foro Económico Mundial, cuatro de cada diez trabajadores en España necesitarán mejorar sus competencias antes de 2030 para mantener su empleabilidad.

El cambio climático añade un nivel adicional de complejidad. En un escenario de aumento de la temperatura global de 1,5 °C, el estrés térmico podría provocar pérdidas equivalentes a 80 millones de empleos a tiempo completo en todo el mundo para finales de la década. Tal y como recoge el Informe Tendencias ESG 2026 de Forética, las empresas ya operan en un entorno marcado por riesgos físicos crecientes y brechas sociales cada vez más profundas, lo que refuerza la urgencia de transformar el sistema alimentario.

Empresas que integran el impacto social

Durante el encuentro, representantes de compañías del sector compartieron experiencias sobre cómo están incorporando el impacto social en sus estrategias. Entre las iniciativas destacadas se encuentran el desarrollo de alimentos más saludables, la reducción del impacto ambiental, la apuesta por la innovación tecnológica, la formación de trabajadores y la colaboración con comunidades locales.

Estas prácticas reflejan una tendencia creciente: entender la sostenibilidad no solo como una cuestión ambiental, sino también como una herramienta para mejorar las condiciones sociales y fortalecer los territorios rurales.

Hacia sistemas alimentarios más sostenibles

El debate también abordó el papel de las políticas públicas en este proceso. En este sentido, se presentó la nueva Visión de Agricultura y Alimentos de la Comisión Europea, un marco estratégico orientado a impulsar la transición hacia sistemas alimentarios más sostenibles, resilientes y competitivos.

Desde Forética subrayan que esta transformación exige un enfoque integral y una mayor cooperación entre empresas, administraciones y organizaciones sociales. La iniciativa Sistemas Alimentarios Sostenibles, impulsada por la organización, busca precisamente acelerar este cambio mediante alianzas y liderazgo empresarial.

El consenso es claro: avanzar hacia sistemas alimentarios sostenibles no solo es una cuestión ambiental, sino también social y económica. Un reto estructural que requiere respuestas coordinadas y ambiciosas para garantizar el acceso a una alimentación adecuada y el futuro del sector.

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