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La Comisión Europea ha anunciado un presupuesto inicial de 1.900 millones de euros en ayuda humanitaria para 2026, en un momento marcado por el aumento de las crisis y la reducción de fondos por parte de otros grandes donantes. La comisaria de Igualdad, Preparación y Gestión de Crisis, Hadja Lahbib, presenta este compromiso esta semana en Davos, donde busca sumar al sector privado a la respuesta humanitaria internacional.
La UE destinará 1.900 millones a ayuda humanitaria en 2026 pese al recorte global de fondos

En un escenario en el que 239 millones de personas necesitan asistencia urgente en todo el mundo, la Unión Europea reafirma su papel como actor clave en la ayuda humanitaria internacional. Según informa la Comisión Europea, el presupuesto anunciado permitirá seguir garantizando asistencia vital —alimentos de emergencia, refugio, atención sanitaria, protección de las personas más vulnerables y apoyo educativo para la infancia— en algunos de los contextos más frágiles del planeta.

La UE subraya que, frente al repliegue de otros donantes y a la creciente presión sobre el derecho internacional humanitario, mantiene su compromiso con una ayuda basada en principios, destinada a llegar a quienes más lo necesitan, independientemente de dónde se encuentren.

Reparto regional de los fondos

La asignación inicial de los 1.900 millones de euros contempla una distribución amplia y geográficamente diversa:

  • 557 millones de euros para África Occidental y Central, el Sahel, la cuenca del lago Chad, el noroeste de Nigeria, África Central y Meridional, la región de los Grandes Lagos y el Gran Cuerno de África.
  • 448 millones de euros para Oriente Medio, con especial atención a Gaza tras el frágil alto el fuego del pasado año, además de Irak, Yemen, Siria y Líbano.
  • 145 millones de euros destinados a cubrir necesidades humanitarias en Ucrania, cuando la invasión rusa entra en su cuarto año, junto con 8 millones adicionales para proyectos en Moldavia.
  • 126 millones de euros para Afganistán, Pakistán e Irán.
  • 95 millones de euros para América Central, Sudamérica y el Caribe, una región atravesada por conflictos armados, violencia generalizada, inestabilidad política, profundas desigualdades y desafíos ambientales.
  • 73 millones de euros para el Sudeste Asiático y el Pacífico, con foco en la crisis de Myanmar y su impacto en Bangladesh.
  • 14,6 millones de euros para el norte de África, una zona especialmente expuesta a tensiones políticas, económicas y sociales complejas.

Además, más de 415 millones de euros quedarán reservados para responder a emergencias repentinas en cualquier parte del mundo y para mantener una cadena de suministro estratégica que permita una actuación rápida y eficaz.

Davos y el papel del sector privado

Reducir la brecha entre unas necesidades humanitarias históricamente altas y los recursos disponibles exige, según la Comisión, nuevas fórmulas de financiación. En este contexto, Hadja Lahbib participa esta semana en el Foro de Davos para dialogar con líderes empresariales e inversores sobre cómo el sector privado puede aportar innovación, escala y nuevos modelos financieros que complementen los fondos públicos.

En colaboración con el Foro Económico Mundial, la comisaria copresidirá el evento “New Alliances in Aid and Development” el próximo 22 de enero, centrado en explorar alianzas público-privadas para la ayuda y el desarrollo.

Un compromiso sostenido con la ayuda humanitaria

La Unión Europea y sus Estados miembros se mantienen como el mayor donante humanitario a escala global. La Comisión Europea presta ayuda humanitaria desde 1992 y actualmente opera en más de 110 países a través de organizaciones no gubernamentales, agencias internacionales —incluidas las de Naciones Unidas— y organismos especializados de los Estados miembros.

Un papel clave en esta arquitectura lo desempeña el European Emergency Response Coordination Centre (ERCC), que funciona las 24 horas del día y puede movilizar apoyo de emergencia a cualquier país afectado por una catástrofe, dentro o fuera de la UE, a petición de las autoridades nacionales o de Naciones Unidas. Su labor es coordinar la respuesta entre los Estados miembros, países participantes y expertos en protección civil y ayuda humanitaria. Con este nuevo presupuesto, la UE busca sostener su liderazgo humanitario en un mundo cada vez más marcado por crisis superpuestas, conflictos prolongados y emergencias climáticas.

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