
La descarbonización ya no es una opción, sino una exigencia creciente para las empresas. En este contexto, el biometano emerge como una de las soluciones más eficaces y disponibles a corto y medio plazo para reducir la huella de carbono de la actividad industrial. Así lo señala BBVA, que a través de su línea de negocio cleantech dentro de BBVA Corporate & Investment Banking (CIB) se ha posicionado como uno de los actores financieros de referencia en el impulso de esta tecnología.
Según explica la entidad, el biometano destaca por su carácter renovable y circular, así como por su capacidad para integrarse sin fricciones en los sistemas energéticos actuales. Se trata de un gas de origen biológico, con una composición idéntica al gas natural convencional, que se obtiene mediante la digestión anaerobia de residuos orgánicos, principalmente procedentes de la actividad agrícola y ganadera.
Una de las principales ventajas del biometano es que puede inyectarse directamente en la red gasista existente, sin necesidad de desplegar nuevas infraestructuras. Esto permite que cualquier empresa que ya utilice gas natural pueda sustituirlo progresivamente por una alternativa renovable, reduciendo emisiones de forma inmediata y rentable.
“El biometano es una tecnología superestabilizada y madura en muchos países europeos”, señala Karla Ceño, Executive Director – Project Finance CleanTech en BBVA CIB. Tal y como apunta, Francia, Alemania o Países Bajos llevan años desarrollando este tipo de proyectos, y los objetivos europeos de descarbonización están acelerando ahora su despliegue a gran escala. “Es una forma muy sencilla de descarbonizar grandes compañías aprovechando soluciones ya probadas”, subraya.
Aunque en países como España o Italia su implantación ha sido más progresiva, el potencial es elevado. “España y Portugal cuentan con una de las mayores generaciones de residuos de Europa, lo que las convierte en mercados clave para el desarrollo del biometano”, explica Ceño. A ello se suma un marco regulatorio europeo cada vez más favorable, que está actuando como catalizador para nuevas inversiones.
La mirada de BBVA va más allá del ámbito europeo. Desde su área de banca de inversión, la entidad identifica un amplio margen de crecimiento del biometano en América Latina, especialmente en economías con un fuerte peso del sector agroganadero como Brasil o Argentina. La experiencia acumulada en Europa, tanto a nivel tecnológico como financiero, se perfila como una base sólida para impulsar proyectos similares en otros mercados y avanzar hacia una transición energética más inclusiva.
Uno de los elementos diferenciales del enfoque de BBVA es su apuesta por el project finance como fórmula para canalizar inversión hacia proyectos de biometano. Este modelo se basa en los flujos de caja generados por la propia instalación, lo que permite repartir riesgos, alinear intereses y facilitar la escalabilidad de las iniciativas.
“Hemos sido pioneros en la financiación de proyectos de biometano bajo estructuras de project finance”, afirma Ceño. En este ámbito, BBVA ha participado en operaciones clave como la planta de Ence en La Galera (España), la financiación de Verdalia o varios proyectos desarrollados junto a Total a finales del pasado año. En Italia, destaca la estructuración de la primera financiación de biometano del banco junto a Suma Capital, que permitió transformar siete plantas de biogás y abrir el camino a nuevos portfolios en el país.
Estas operaciones, según detalla la entidad, reflejan su capacidad para diseñar soluciones financieras adaptadas a las necesidades de cada cliente, combinando conocimiento sectorial, visión global y experiencia en tecnologías limpias.
El impulso al biometano se enmarca en la estrategia cleantech de BBVA, que articula su apoyo a la transición energética en torno a cuatro grandes ejes: las llamadas “moléculas verdes”, el almacenamiento energético, la movilidad eléctrica y la cadena de valor del CO₂. Todas ellas orientadas a acelerar la descarbonización del tejido empresarial y reforzar la competitividad de las compañías en un entorno cada vez más exigente en materia climática.
Con su capacidad para movilizar inversión, estructurar financiación sostenible y ofrecer asesoramiento experto, BBVA reafirma su papel como socio estratégico de las empresas en la transición hacia una economía descarbonizada y circular. El biometano, concluye la entidad, no solo representa una tecnología madura y eficaz, sino también una palanca clave para transformar los modelos productivos y avanzar hacia un futuro energético más sostenible.