
Ministros, personal científico, profesionales de la salud y líderes tribales de todo el mundo se dan cita esta semana en Nueva Delhi en el marco de la segunda Cumbre Mundial sobre Medicina Tradicional, organizada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) junto al Gobierno de la India. El encuentro, que reúne a cientos de representantes de 170 países, busca reforzar el papel de estos conocimientos ancestrales en la construcción de sistemas sanitarios más accesibles, equitativos y sostenibles.
Según informa la OMS, la medicina tradicional engloba tanto sistemas médicos codificados como prácticas no codificadas que preceden a la biomedicina moderna y que han seguido evolucionando a lo largo del tiempo. Para millones de personas, especialmente en comunidades rurales o indígenas, estas prácticas constituyen la principal —y en muchos casos única— fuente de atención sanitaria, por su cercanía, asequibilidad y arraigo cultural. A ello se suma que, para parte de la población, representan una opción de cuidado más alineada con preferencias personales y visiones holísticas de la salud.
De hecho, cerca del 90% de los Estados miembros de la OMS —lo que equivale a la gran mayoría de la población mundial— utiliza alguna forma de medicina tradicional. En este contexto, el director general de la organización, Tedros Adhanom Ghebreyesus, subrayó en un mensaje grabado para la sesión inaugural que la OMS mantiene el compromiso de “combinar los conocimientos milenarios con el potencial de la ciencia y la tecnología modernas” para avanzar hacia la cobertura sanitaria universal.
Tedros destacó además que integrar responsabilidad, ética y equidad con innovaciones como la inteligencia artificial o la genómica puede “liberar el potencial de la medicina tradicional para ofrecer soluciones más seguras, eficaces y sostenibles, tanto para las comunidades como para el planeta”.
La cumbre, que se celebra del 17 al 19 de diciembre, tiene lugar en un momento crítico para la salud global. Casi la mitad de la población mundial —unos 4.600 millones de personas— no tiene acceso a servicios sanitarios esenciales, y más de 2.000 millones encuentran barreras económicas para recibir tratamiento.
En este escenario, la OMS considera que integrar la medicina tradicional en los sistemas de salud puede contribuir a ampliar el acceso a cuidados centrados en las personas y económicamente asequibles, reforzando la cobertura sanitaria universal y reduciendo la presión financiera sobre las familias. Las evidencias emergentes apuntan, además, a que este enfoque puede mejorar los resultados en salud y favorecer estrategias de prevención y promoción, con beneficios adicionales como un uso más racional de los antibióticos.
Pese a su amplio uso, desde la OMS insisten en que la integración de la medicina tradicional debe apoyarse en pruebas científicas sólidas, normas internacionales de calidad y seguridad, y marcos regulatorios eficaces. En este sentido, la científica jefa de la organización, Sylvie Briand, remarcó la necesidad de aplicar “el mismo rigor científico” tanto a los medicamentos biomédicos como a los tradicionales, sin perder de vista la protección de la biodiversidad, las especificidades culturales y los principios éticos.
Briand señaló también que las tecnologías avanzadas, como el análisis de datos, junto con una cooperación internacional más estrecha, pueden transformar la forma en que se investiga y se utiliza la medicina tradicional en el ámbito sanitario.
La medicina tradicional sustenta industrias globales en rápido crecimiento, incluidas las terapias basadas en plantas. Según datos de la OMS, más de la mitad de los medicamentos tradicionales y biomédicos tienen su origen en recursos naturales, lo que refuerza su relevancia para el descubrimiento de nuevos tratamientos.
En este ámbito, el papel de las comunidades indígenas resulta clave. Aunque representan alrededor del 6% de la población mundial, protegen cerca del 40% de la biodiversidad del planeta. Por ello, la OMS subraya la importancia de abordar cuestiones como los derechos de los pueblos tribales, el comercio justo, la distribución equitativa de beneficios y el uso sostenible de los recursos naturales.
Sin embargo, a pesar de su relevancia, menos del 1% de la financiación mundial destinada a investigación en salud se dirige actualmente a la medicina tradicional, lo que genera un importante déficit en materia de evidencia científica e innovación.
Con el objetivo de reducir esta brecha, la OMS ha puesto en marcha la Biblioteca Mundial de Medicina Tradicional, el primer recurso de este tipo a escala global. La plataforma reúne más de 1,6 millones de documentos científicos, incluidos estudios, políticas públicas, marcos normativos y colecciones temáticas sobre los distintos usos de la medicina tradicional.
Este proyecto surge a raíz de los llamamientos realizados por jefes de Estado en foros internacionales como el G20 y los BRICS en 2023. La biblioteca permitirá a países de ingresos bajos acceder de forma equitativa a contenidos revisados por pares a través de la iniciativa Research4Life, además de apoyar la documentación de estos saberes con protección de la propiedad intelectual y el fortalecimiento de capacidades científicas.
La directora en funciones del Centro Mundial de Medicina Tradicional de la OMS, Shyama Kuruvilla, destacó que “avanzar en la medicina tradicional es un imperativo ético, ambiental y basado en la evidencia”. Y añadió que esta cumbre busca generar las condiciones y alianzas necesarias para que estos sistemas de conocimiento contribuyan de forma efectiva al bienestar de las personas y a la salud del planeta.