
BBVA se ha unido a un grupo de líderes empresariales internacionales en una declaración conjunta que defiende el enorme potencial económico de la descarbonización. Según informa la entidad, el presidente de BBVA, Carlos Torres Vila, figura entre los firmantes de la carta promovida por la Alianza de CEOs Líderes por el Clima del Foro Económico Mundial, difundida en vísperas de la próxima Cumbre del Clima (COP30), que se celebrará en Belém, Brasil.
El texto subraya que la transición hacia una economía baja en carbono es ya una realidad rentable y pide a gobiernos y empresas “aprovechar esta oportunidad histórica para obtener beneficios, resiliencia y crecimiento”. Los líderes reclaman medidas concretas para acelerar la acción climática en ámbitos clave como la innovación, las infraestructuras sostenibles y la inversión en resiliencia.
La carta sostiene que los beneficios de invertir en la economía climática superan ampliamente los costes de la inacción. “La transición climática representa una oportunidad estratégica tanto para la economía como para la sociedad”, afirma el documento, que insiste en reforzar la cooperación público-privada para multiplicar el impacto.
Los datos respaldan esta visión: entre 2019 y 2023, las empresas que integran la alianza redujeron conjuntamente sus emisiones en un 12 %, mientras incrementaron sus ingresos en un 20 %. Además, el mercado global vinculado a las energías renovables —solar, eólica, vehículos eléctricos, baterías, electrolizadores y bombas de calor— se ha cuadruplicado desde 2015 y ya supera los 700.000 millones de dólares anuales.
Estas cifras, señalan los firmantes, evidencian que avanzar hacia una economía climáticamente responsable impulsa la competitividad y la creación de empleo. De hecho, se estima que hasta 2030 la transición podría movilizar billones de dólares en inversión y generar hasta 10 millones de nuevos puestos de trabajo en todo el mundo.
A pesar de estos avances, los líderes advierten que el tiempo apremia. Con la trayectoria actual, el planeta se encamina hacia un aumento de temperatura de hasta 3 ºC para 2100, con un posible rebasamiento de los 2 ºC ya en 2050. Las consecuencias —sequías, incendios forestales, olas de calor, inundaciones o tormentas extremas— ya están siendo visibles.
El documento denuncia que las políticas climáticas siguen siendo dispersas y desiguales, lo que frena la inversión empresarial a la escala necesaria. “La estrategia de esperar y ver ya no es viable”, alertan los firmantes, que instan a actuar con determinación para reforzar el negocio sostenible y garantizar la resiliencia económica.
Financiar la transición: una prioridad inaplazable
Entre las medidas propuestas, la carta reclama movilizar capital privado a gran escala y reducir el riesgo mediante instrumentos financieros innovadores: deuda, capital, financiación preferente, blended finance, garantías o mecanismos a nivel de proyecto como los PPAs (acuerdos de compra de energía) y los contratos por diferencias de carbono, que garantizan precios estables del CO₂.
También aboga por duplicar la financiación y los incentivos a tecnologías disruptivas, especialmente en sectores intensivos en emisiones, mediante inversiones en I+D, proyectos piloto y políticas de contratación pública sostenible. Asimismo, se propone fortalecer los mercados de carbono transparentes y establecer mecanismos de precios claros que orienten la demanda.
La declaración pone el foco, además, en la protección de los ecosistemas naturales —humedales, bosques y océanos—, esenciales por su valor económico, ambiental y social, y en el impulso de la innovación digital y la inteligencia artificial con criterios de sostenibilidad y bajo impacto ambiental.
La COP30: una oportunidad clave para acelerar el cambio
De cara a la COP30, los líderes empresariales consideran que esta cumbre será un momento decisivo para reactivar el compromiso global con una economía sostenible e inclusiva. Según la carta, el objetivo común debe ser desbloquear inversiones, acelerar el despliegue tecnológico y proteger los activos naturales dentro de una misma lógica de creación de valor y reducción de riesgos.
La Alliance of CEO Climate Leaders es la comunidad empresarial más amplia comprometida con la neutralidad climática. Agrupa compañías con una facturación conjunta superior a 4 billones de dólares anuales, que emplean a más de 12 millones de personas y representan cerca de 5 gigatoneladas de emisiones de CO₂. Con su adhesión a esta iniciativa, BBVA reafirma su compromiso con la transición hacia una economía baja en carbono, alineando su estrategia de negocio con los objetivos globales de sostenibilidad y desarrollo inclusivo.