
El mundo de la ciencia, el ambientalismo y la conservación lamenta la muerte de Jane Goodall, referente indiscutible de la primatología y voz incansable en la protección de la naturaleza. El Instituto Jane Goodall confirmó que la investigadora falleció este miércoles en California, a los 91 años, por causas naturales, mientras continuaba una gira de conferencias.
“Los descubrimientos de la Dra. Goodall como etóloga revolucionaron la ciencia, y fue una defensora incansable de la protección y restauración de nuestro mundo natural”, subrayó el Instituto en un comunicado recogido por agencias internacionales.
Nacida en Londres en 1934, Goodall viajó a Tanzania en 1960, donde comenzó sus legendarias investigaciones en el Parque Nacional de Gombe. Allí documentó conductas inéditas de los chimpancés -como el uso de herramientas, las complejas relaciones sociales o la capacidad de sentir emociones- que transformaron la manera en que entendemos a los animales y desdibujaron las fronteras entre seres humanos y primates.
Pero su impacto trascendió la primatología. Goodall supo traducir la ciencia en compromiso social y ambiental, defendiendo activamente la vida silvestre y el valor de la biodiversidad en foros internacionales. En 1977 fundó el Jane Goodall Institute, que impulsa programas de conservación y educación, y más tarde lanzó Roots & Shoots, una red mundial que anima a jóvenes a liderar proyectos en favor de su entorno.
A lo largo de su carrera recibió más de una veintena de doctorados honoris causa y múltiples distinciones internacionales, entre ellas la Medalla de Tanzania, el título de Comandante de la Orden del Imperio Británico, la medalla Hubbard de la National Geographic Society, así como los premios Kioto, Caring y Gandhi/King de la No Violencia. Fue nombrada Mensajera de la Paz de Naciones Unidas en 2002 y al año siguiente recibió la Medalla Benjamin Franklin.
En España fue distinguida con el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica en 2003 y con el Premio Internacional de Catalunya en 2015. Premios más recientes, como el Templeton (2021) y la Medalla Stephen Hawking a la comunicación científica (2022), consolidaron su relevancia global. Su figura también trascendió al terreno cultural: la plataforma Apple TV produjo la serie infantil Jane, inspirada en su vida, que narra las aventuras de una niña y un chimpancé.
Hasta el final de su vida, Goodall mantuvo una intensa agenda internacional, pronunciando conferencias y transmitiendo un mensaje de esperanza y acción frente a la crisis climática y la pérdida de biodiversidad.
Según destaca la agencia EFE, su figura no solo representa la excelencia científica, sino también la capacidad de inspirar a generaciones enteras a comprometerse con el cuidado de la Tierra. Su voz se apaga, pero su legado permanecerá como recordatorio de que la defensa de los animales y del medioambiente es también la defensa de nuestra propia humanidad.