
El agua es esencial para la vida, pero también para la producción de energía, alimentos y para la salud de los ecosistemas. Sin embargo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), todavía 2.200 millones de personas carecen de acceso a servicios de agua potable gestionados de forma segura, una cifra que refleja la urgencia de actuar en un contexto marcado por el cambio climático.
Bajo el lema “Agua para la acción climática”, la edición de este año pone el foco en la estrecha relación entre la crisis del agua y el calentamiento global, así como en la necesidad de garantizar un suministro fiable como medida de adaptación en un planeta cada vez más cálido.
En las regiones más aisladas, especialmente en los países en desarrollo sin salida al mar, mejorar el acceso al agua supone abrir nuevas oportunidades sociales y económicas. Según informa Naciones Unidas, el próximo miércoles ONU-Agua reunirá a países sin litoral que han logrado progresos significativos en la gestión sostenible del agua y el saneamiento, en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
Los casos de Bután, Ruanda y Arabia Saudí servirán como ejemplo para que otras naciones con dificultades similares puedan aprender de sus avances en la provisión de agua potable y en la gestión eficiente de este recurso esencial.
La falta de servicios seguros de agua, saneamiento e higiene no solo compromete la salud, sino también el bienestar y la dignidad de millones de personas, en particular mujeres y niñas, que suelen ser las más afectadas. El agua contaminada y las malas prácticas de higiene continúan siendo un freno para erradicar la pobreza extrema y controlar enfermedades en los países más vulnerables.
Ante este panorama, el jueves ONU-Agua y sus socios internacionales pondrán el foco en cerrar la brecha de financiación. Los debates estarán orientados a explorar modelos de colaboración y mecanismos innovadores que permitan movilizar recursos suficientes para garantizar un acceso universal y seguro al agua potable y al saneamiento.
La Semana Mundial del Agua se reafirma así como un espacio clave para impulsar compromisos y acelerar soluciones frente a uno de los mayores desafíos del presente y del futuro: asegurar que cada persona, en cualquier rincón del planeta, pueda acceder a este recurso vital.