
La geografía no debe condenar al destino. Con esta afirmación, el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, inauguró este martes la Tercera Conferencia de la ONU sobre Países en Desarrollo sin Litoral (LLDC3) en la ciudad de Awaza, Turkmenistán. La cita, que se extiende hasta el viernes, busca consensuar un nuevo marco de acción para revertir las condiciones de desigualdad estructural que enfrentan estas naciones.
Según datos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), existen actualmente 32 países en desarrollo sin litoral en el mundo: 16 en África, 10 en Asia, cuatro en Europa y dos en América Latina (Bolivia y Paraguay). En conjunto, suman más de 500 millones de personas, pero su peso económico global es mínimo: apenas representan el 1% del comercio y la producción mundial, a pesar de concentrar el 7% de la población.
Obstáculos estructurales y deuda insostenible
El aislamiento geográfico supone un desafío persistente para estas naciones, que se enfrentan a elevados costes de transporte, barreras comerciales y un acceso limitado a los mercados internacionales. A ello se suma una creciente presión financiera: “La carga de deuda ha escalado a niveles peligrosos e insostenibles”, advirtió Guterres, denunciando una arquitectura económica global “profundamente injusta” que perpetúa la marginación de estos países.
El líder de la ONU señaló que estas desigualdades tienen raíces profundas, incluyendo los efectos persistentes del colonialismo y la falta de inclusión de estas naciones en los principales circuitos económicos del mundo.
Una nueva década de ambición: el Programa de Acción de Awaza
La conferencia tiene como objetivo lanzar el Programa de Acción de Awaza, un plan adoptado por la Asamblea General en diciembre de 2024 que busca marcar una nueva etapa en la cooperación internacional con los países sin litoral. Este programa se articula en torno a cuatro ejes estratégicos:
“Tenemos el conocimiento y las herramientas”, afirmó Guterres. “El éxito de los países sin litoral es esencial para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Podemos convertir las fronteras en puentes, no solo entre mercados, sino entre culturas y pueblos que enriquecen la humanidad”. El evento de Awaza representa, según informa Naciones Unidas, una oportunidad clave para situar a estas naciones en el centro de la agenda internacional, apostando por un desarrollo inclusivo, resiliente y justo.