Publicado el
Con el foco puesto en la sostenibilidad, la cohesión territorial y la autonomía estratégica, Bruselas ha presentado un nuevo marco financiero plurianual para 2028-2034 que busca dotar a Europa de herramientas sólidas frente a los desafíos geopolíticos, económicos y climáticos.
La Comisión Europea propone un presupuesto verde, social y resiliente

La Comisión Europea ha desvelado este miércoles 16 de julio su propuesta de nuevo marco financiero plurianual (MFP) para el periodo 2028-2034. Se trata de un plan presupuestario a largo plazo que alcanzará los casi 2 billones de euros, el equivalente al 1,26 % de la renta nacional bruta de la UE, diseñado para responder a los retos estructurales que atraviesa el continente: desde el cambio climático hasta la transición digital, pasando por la defensa, la migración y la equidad territorial.

Según informa la propia Comisión, el nuevo presupuesto pretende dar un giro profundo a la forma en que la UE planifica e invierte sus recursos: será más flexible, simplificado y alineado con las prioridades políticas del bloque, desde la cohesión social hasta el liderazgo tecnológico.

Inversión con impacto local y enfoque verde

Uno de los pilares de este nuevo MFP será el refuerzo de los planes de asociación nacionales y regionales, que integrarán los fondos europeos destinados al desarrollo agrícola, pesquero y social bajo una estrategia unificada. Se busca así maximizar el impacto de cada euro invertido en los territorios, especialmente en las regiones menos desarrolladas, que contarán con fondos mínimos garantizados.

La política agrícola y pesquera se centrará en jóvenes productores, inversiones sostenibles y gestión de riesgos climáticos, con normas de financiación más simples y ágiles. Además, al menos un 14 % de los fondos nacionales deberá destinarse a reformas que impulsen las capacidades, la inclusión social y el desarrollo rural.

Hacia una economía digital, limpia y competitiva

El Fondo Europeo de Competitividad, dotado con 409.000 millones de euros, impulsará sectores estratégicos como la transición ecológica, la digitalización, la bioeconomía y la industria de defensa. Esta herramienta simplificará el acceso a financiación, atrayendo inversión privada y pública en tecnologías clave, incluida la energía limpia.

Junto a él, Horizonte Europa, el programa de investigación e innovación, mantendrá su protagonismo con 175.000 millones de euros de presupuesto para fortalecer el tejido científico e industrial del continente.

El nuevo marco financiero introduce un mecanismo específico de crisis, con casi 400.000 millones de euros en préstamos disponibles para los Estados miembros en caso de emergencia. También se refuerzan los mecanismos de preparación frente a catástrofes, sanitarias o agrícolas, así como la reserva agrícola para estabilizar mercados y proteger a los productores.

La defensa común será otro eje central, con 131.000 millones de euros dirigidos a seguridad, ciberdefensa e infraestructuras estratégicas, multiplicando por cinco la financiación anterior en este ámbito. Parte de estos fondos podrán integrarse en los planes regionales según las prioridades locales.

Migración, derechos y cohesión social

La propuesta prevé triplicar la inversión en políticas migratorias y fronterizas, con 34.000 millones de euros para apoyar a los Estados en la gestión de flujos, protección de fronteras y mejora de la seguridad interior. Además, se mantienen mecanismos estrictos para garantizar el respeto al Estado de Derecho, con salvaguardas en la asignación de fondos.

El componente social del presupuesto se refuerza con inversiones en educación, cultura, medios de comunicación y valores democráticos, incluyendo un Erasmus+ ampliado y un nuevo programa AgoraEU centrado en democracia, igualdad e inclusión.

Con el objetivo de asegurar ingresos estables sin aumentar la carga sobre los presupuestos nacionales, la Comisión plantea cinco nuevos recursos propios. Entre ellos destacan ingresos del comercio de emisiones (ETS), el mecanismo de ajuste en frontera por carbono (CBAM), una tasa sobre residuos electrónicos, un impuesto especial sobre el tabaco y una contribución corporativa para grandes empresas (CORE). En conjunto, se estima que estos mecanismos aporten 58.500 millones de euros anuales.

La aprobación del MFP requerirá consenso en el Consejo de la UE y la luz verde del Parlamento Europeo, así como la ratificación nacional en algunos aspectos relativos a ingresos. La Comisión ha expresado su voluntad de facilitar un acuerdo rápido y consensuado. En palabras de la presidenta Ursula von der Leyen: “Nuestro nuevo presupuesto a largo plazo ayudará a proteger a los ciudadanos europeos, reforzará el modelo social europeo y hará que nuestra industria prospere. Un presupuesto que apoye la paz, la prosperidad y promueva nuestros valores es la mejor herramienta que podemos tener en estos tiempos de incertidumbre”.

¡Comparte este contenido en redes!

Este sitio utiliza cookies de terceros para medir y mejorar su experiencia.
Tu decides si las aceptas o rechazas:
Más información sobre Cookies