Publicado el
En un contexto de retroceso en la ayuda internacional y auge del negacionismo climático, la secretaria de Estado de Cooperación Internacional, Eva Granados, defiende con firmeza el papel clave de la solidaridad global. España acogerá en julio la Cuarta Conferencia sobre Financiación para el Desarrollo, un encuentro que busca reactivar los compromisos internacionales y marcar un nuevo rumbo hacia una cooperación más justa y eficaz.
Sevilla alza la voz por la solidaridad global en plena crisis de la financiación al desarrollo

La ciudad de Sevilla se prepara para convertirse en epicentro del debate internacional sobre la financiación al desarrollo. Del 1 al 4 de julio se celebrará allí la Cuarta Conferencia de las Naciones Unidas sobre Financiación para el Desarrollo (FFD4), un encuentro que llega en un momento crítico para el sistema multilateral. Frente a los recortes en ayuda oficial por parte de algunos países ricos, España se presenta como ejemplo de compromiso: ha incrementado su contribución un 12%, según confirmó Eva Granados Galiano, secretaria de Estado de Cooperación Internacional, en una entrevista con Noticias ONU.

Granados denuncia que la filosofía de la solidaridad internacional está siendo puesta en duda por una minoría ruidosa, “los mismos que niegan el cambio climático”. Sin embargo, se muestra convencida de que “son muchos más quienes creemos en la solidaridad global”.

La responsable de cooperación española subraya que ayudar a los países en desarrollo no es solo una cuestión ética, sino también una estrategia beneficiosa para el conjunto del planeta. En un mundo profundamente interconectado, fenómenos como la pandemia de COVID-19 han demostrado que los desafíos no reconocen fronteras. “Necesitamos un sistema de salud global y una gobernanza internacional que nos permita responder colectivamente”, argumentó Granados.

Uno de los grandes retos que se abordarán en Sevilla es la brecha financiera anual estimada en cuatro billones de dólares. Aunque la cifra impresiona, representa apenas un 1% de las transacciones financieras globales. La solución, según Granados, pasa por movilizar tanto fondos públicos como inversiones privadas, implementar una fiscalidad internacional más justa y redirigir la gestión de la deuda externa: “No puede ser que dos de cada cinco personas en el mundo vivan en países que gastan más en pagar su deuda que en educación o sanidad”.

La secretaria de Estado insiste también en la necesidad de que esta cumbre no se quede en un gesto simbólico. “Sevilla no debe acabar en Sevilla”, afirma, abogando por mecanismos de seguimiento anuales que evalúen el cumplimiento de los compromisos asumidos. Además, destaca la creación de una “Plataforma para la Acción” impulsada por el secretario general de Naciones Unidas junto con el presidente del Gobierno de España, con el objetivo de fomentar alianzas concretas y medibles entre Estados y organismos internacionales.

El evento también pondrá el foco en el papel que deben asumir los actores con mayor capacidad económica. “La solidaridad global no puede depender solo de los gobiernos. También deben implicarse las grandes fortunas y las multinacionales que hoy apenas contribuyen”, sentenció Granados.

La cita de Sevilla se perfila como una oportunidad histórica para reorientar la cooperación internacional, dar un nuevo impulso a la Agenda 2030 y recuperar el espíritu de solidaridad que, a juicio de Granados, “sigue vivo a pesar del ruido de quienes lo niegan”.

¡Comparte este contenido en redes!

Este sitio utiliza cookies de terceros para medir y mejorar su experiencia.
Tu decides si las aceptas o rechazas:
Más información sobre Cookies