Un informe reciente de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) revela que la región está lejos de cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) dentro del plazo fijado. Según el análisis presentado en el Foro de Desarrollo Sostenible de la CEPAL, celebrado en Santiago de Chile, solo el 23% de las metas establecidas podrán alcanzarse antes de 2030.
A pesar de ciertos avances, el documento indica que el 41% de los objetivos registra un progreso insuficiente, mientras que un 36% presenta un estancamiento o incluso retrocesos en relación con 2015. Entre los principales desafíos identificados están la erradicación de la pobreza, la reducción de desigualdades, el desarrollo de ciudades sostenibles y la acción climática.
Brechas regionales y obstáculos estructurales
El informe subraya que el nivel de avance varía según la subregión. Mientras que México y Centroamérica podrían cumplir con un 24% de las metas, Sudamérica se mantiene en la media regional del 23%, pero el Caribe enfrenta el panorama más complejo, con solo un 13% de cumplimiento proyectado.
Las principales barreras identificadas incluyen la debilidad institucional, la falta de priorización de ciertas metas en los planes nacionales y los limitados recursos financieros. La carga de la deuda, sumada a una baja capacidad fiscal, impide inversiones significativas en infraestructura, educación y salud.
Propuestas para acelerar el cambio
Para revertir esta tendencia, la CEPAL plantea cuatro transformaciones clave:
El informe también insiste en la necesidad de movilizar recursos mediante alianzas público-privadas, impuestos ambientales y mecanismos de financiamiento sostenible, como bonos verdes. Además, insta a los países a intensificar su participación en foros internacionales como la Cumbre del Clima COP16 y el G20, con el fin de obtener apoyo financiero y técnico.
A pesar del rezago, la CEPAL considera que la región todavía tiene margen para impulsar estrategias que aceleren el cumplimiento de los ODS. La clave estará en fomentar la colaboración entre gobiernos, sector privado, academia y sociedad civil para generar soluciones innovadoras y adaptadas a las necesidades locales. El reto es grande, pero América Latina y el Caribe cuentan con el potencial necesario para avanzar hacia un modelo de desarrollo más inclusivo y sostenible. El tiempo apremia y los esfuerzos deben redoblarse para no quedar atrás en la agenda global del desarrollo sostenible.