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Un informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) publicado recientemente explora los comportamientos de los agentes del sector de la construcción y cómo pueden influir en las decisiones sobre si invertir o no en renovaciones energéticas y cuándo hacerlo.
¿Cómo aumentar la eficiencia energética de los edificios?

Aumentar la eficiencia energética de los edificios es esencial para reducir el consumo de energía y las emisiones de gases de efecto invernadero. Para ello, es necesario comprender mejor cómo interactúan los propietarios, los contratistas de la construcción y los instaladores, y cómo perciben las posibles ventajas de renovar sus casas, apartamentos y otros edificios para mejorar la eficiencia energética.

Un informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) "Accelerating the energy efficiency renovation of residential buildings - a behavioural approach" (Acelerar la renovación de la eficiencia energética de los edificios residenciales: un enfoque basado en el comportamiento) publicado recientemente explica que los edificios representan actualmente más de un tercio de las emisiones de gases de efecto invernadero de la UE relacionadas con la energía. Según este estudio las reformas para mejorar su rendimiento energético pueden contribuir significativamente a alcanzar el objetivo de la UE de lograr la neutralidad climática en 2050. Para lograrlo, el índice de renovación energética debe al menos duplicarse con respecto al nivel actual. Esto exigirá una inversión considerable.

Cabe destacar que algunas medidas que pueden ayudar a mejorar la eficiencia energética en edificios son:

  1. Mejora del aislamiento: Un buen aislamiento térmico en techos, paredes y pisos reduce la pérdida de calor en invierno y mantiene una temperatura más fresca en verano. Esto disminuye la necesidad de calefacción y refrigeración, lo que ahorra energía.
  2. Ventanas eficientes: Utilizar ventanas de alta eficiencia energética con doble o triple acristalamiento y marcos aislantes reduce la transferencia de calor y mejora la comodidad interior.
  3. Gestión de la ventilación: Emplear sistemas de ventilación controlada y recuperación de calor ayuda a mantener una buena calidad del aire interior mientras minimiza la pérdida de energía.
  4. Uso de iluminación LED: Reemplazar las bombillas tradicionales por iluminación LED reduce el consumo de electricidad y la necesidad de reemplazo frecuente.
  5. Equipos y electrodomésticos eficientes: Optar por electrodomésticos y equipos de alta eficiencia energética, como refrigeradores, lavadoras, secadoras y sistemas de calefacción y refrigeración, reduce el consumo de energía.
  6. Energías renovables: Instalar sistemas de energía solar fotovoltaica o térmica, así como sistemas de energía eólica o de biomasa, puede generar energía limpia y reducir la dependencia de fuentes convencionales.
  7. Sensores y automatización: Utilizar sistemas de gestión y automatización para regular la calefacción, la refrigeración, la iluminación y otros sistemas en función de la demanda y las condiciones climáticas.
  8. Monitoreo y control: Implementar sistemas de monitoreo de energía para identificar patrones de consumo y áreas de mejora, lo que ayuda a ajustar los hábitos y sistemas de manera más eficiente.
  9. Certificaciones y estándares: Seguir certificaciones de eficiencia energética, como LEED o BREEAM, y cumplir con estándares locales y nacionales puede fomentar la adopción de prácticas más eficientes.
  10. Educación y concienciación: Promover la educación y la concienciación entre los ocupantes y usuarios del edificio sobre la importancia de reducir el consumo de energía puede llevar a un uso más consciente y eficiente de los recursos.
  11. Diseño pasivo: Incorporar estrategias de diseño pasivo, como la orientación adecuada del edificio, la maximización del aprovechamiento de la luz solar y la implementación de elementos de sombreado, puede reducir la necesidad de energía para la iluminación y la climatización.
  12. Renovaciones y mejoras: Durante las renovaciones, aprovechar la oportunidad para actualizar sistemas ineficientes, mejorar el aislamiento y realizar mejoras energéticas.

La publicación destaca que los responsables políticos pueden tener más en consideración a los factores impulsores y los obstáculos relacionados con las inversiones en renovación si tienen más en cuenta los factores de comportamiento humano que intervienen en tales decisiones. Para ello es necesario comprender mejor a los distintos agentes que intervienen en la toma de decisiones sobre la mejora de la eficiencia energética de los edificios residenciales, así como sus respectivas motivaciones.

Por ejemplo, la publicación explica que los propietarios desempeñan un papel clave en la toma de decisiones para invertir en renovaciones. Para ellos, la mejora de las condiciones de vida y del edificio para sí mismos o para los inquilinos es uno de los factores más importantes a la hora de invertir en renovaciones de eficiencia energética. Según el análisis de la AEMA, la reducción del consumo de energía se percibe a veces sólo como un beneficio secundario. Sin embargo, la crisis de los precios de la energía del año pasado ha aumentado la concienciación sobre los niveles de consumo y la importancia de mejorar la eficiencia energética para reducir las facturas de energía. El nivel de esfuerzo percibido y los posibles trastornos necesarios para llevar a cabo las renovaciones energéticas, así como las incertidumbres sobre el resultado de la inversión, también son clave.

Por su parte, los contratistas e instaladores de la construcción influyen a través del asesoramiento que prestan a los propietarios y, a su vez, se ven influidos por factores como la cultura y la influencia social de sus lugares de trabajo y el comportamiento de sus compañeros. Asimismo, a la hora de diseñar las políticas, tener en cuenta los motivos de las partes interesadas para invertir y la heterogeneidad de los grupos de población podría ayudar a aumentar la tasa de renovaciones en materia de eficiencia energética. Esto podría implicar un mejor diseño de las acciones de comunicación (como dirigirse a las partes interesadas más influyentes, abordar los puntos desencadenantes clave) y adaptar las intervenciones (como ventanillas únicas, apoyo financiero) a grupos destinatarios específicos.

Aunque la tasa de renovación aumente, un efecto rebote puede poner en peligro el aumento de la eficiencia energética resultante. Abordar los factores de comportamiento puede ayudar a mitigar el efecto rebote tras la renovación. Finalmente, el informe de la AEMA concluye que las iniciativas de comportamiento no deben considerarse soluciones aisladas. Por el contrario, deben considerarse parte de un enfoque holístico de la elaboración de políticas que combine los conocimientos sobre el comportamiento y los enfoques tradicionales basados en instrumentos económicos y fijación de precios.

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