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La energética junto a Cooperativas Agro-alimentarias de España, organización que agrupa a más de 3600 cooperativas agrarias y más de un millón de socios, agricultores y ganaderos, colaborarán en el desarrollo de la producción de biocombustibles de segunda generación (2G) a partir de los residuos que generan los sectores agrícolas y ganaderos españoles.
Cepsa impulsa la producción de biocombustibles de segunda generación

Los biocombustibles de segunda generación son una categoría de biocombustibles más avanzados y sostenibles en comparación con los de primera generación. A diferencia de los biocombustibles de primera generación, que se producen principalmente a partir de cultivos alimentarios como el maíz, la caña de azúcar o los aceites vegetales, los biocombustibles de segunda generación se obtienen de materiales lignocelulósicos no alimentarios, como residuos agrícolas, madera, paja, bagazo de caña de azúcar y otros desechos vegetales.

Cepsa y Cooperativas Agro-alimentarias de España, organización que agrupa a más de 3600 cooperativas agrarias y más de un millón de socios, agricultores y ganaderos, colaborarán en el impulso de la producción de biocombustibles de segunda generación (2G) a partir de los residuos que generan los sectores agrícolas y ganaderos españoles.

A partir de esta alianza, Cepsa, a través de su Centro de Investigación, analizará si la biomasa residual generada por diferentes industrias, como la oleícola, olivarera, vitivinícola o ganadera, puede transformarse en materia prima para producir biocombustibles de segunda generación en sus centros industriales. Por su parte, Cooperativas Agro-alimentarias de España coordinará el contacto entre la compañía y las distintas cooperativas que forman la asociación.

Cabe destacar que los biocombustibles 2G, cuya materia prima no compite con la alimentación, fomentan la economía circular, ya que para su producción se reutilizan residuos que de otro modo terminarían en vertederos. Asimismo, su utilización puede llegar a reducir hasta en un 90% las emisiones de CO2 respecto a los combustibles tradicionales, lo que los convierte en un elemento clave para descarbonizar sectores de difícil electrificación, como el transporte pesado por carretera, el marítimo o el aéreo.

La ventaja de los biocombustibles de segunda generación radica en su capacidad para utilizar materiales no alimentarios, lo que minimiza la competencia con la producción de alimentos y reduce el impacto ambiental. Al aprovechar residuos y subproductos agrícolas, estos biocombustibles pueden ayudar a reducir la dependencia de los combustibles fósiles y las emisiones de gases de efecto invernadero.

El acuerdo alcanzado también contempla la promoción de alianzas con las cooperativas que estén interesadas en la producción de biomasa a partir de cultivos de cobertura. Cepsa, a través de su estudio con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), podrá identificar las zonas y cultivos más idóneos para su plantación. Estos cultivos, que no compiten con la alimentación, generan materia prima para producir biocombustibles de segunda generación, a la vez que mejoran la calidad del suelo y aumentan la capacidad de retención del agua de lluvia. De esta forma, Cepsa continúa trabajando para diversificar sus fuentes de suministro de materia prima para la fabricación de este tipo de biocombustibles, uno de los principales desafíos de la industria, a la vez que impulsa la mayor autonomía de España en términos de aprovisionamiento e independencia energética. El objetivo de la compañía es liderar en 2030 la fabricación de biocombustibles 2G en España y Portugal.

En palabras de Javier Antúnez, director de Biocombustibles de Cepsa: “En Cepsa, estamos convencidos de que para avanzar en la transición energética debemos hacerlo de forma colaborativa y estableciendo sinergias a lo largo de toda la cadena de valor. Por ello hemos alcanzado este acuerdo con Cooperativas Agroalimentarias de España, que representa a más de un millón de agricultores y ganaderos del país, con el objetivo de identificar nuevas fuentes de materias primas circulares para la producción de biocombustibles de segunda generación, a la vez que generamos nuevas alianzas que atraigan beneficios y desarrollo económico a las zonas rurales”.

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