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La guerra que no cesa, catástrofes naturales, un brote de cólera y la sequía son las principales causas de la crisis que vive el país. Ya antes de los terremotos de febrero, el 90% de la población vivía por debajo del umbral de la pobreza. En este escenario, la ONG Acción contra el Hambre advierte que se necesita más cooperación.
Más de 15 millones de personas necesitan ayuda humanitaria urgente en Siria

Siria vive una situación una gravedad inédita. Se cumplen 12 años del comienzo del conflicto armado, un hecho que se suma a los últimos terremotos de febrero, las consecuencias aún palpables de la crisis de la COVID-19, la diezmada economía del país, los efectos del cambio climático y el reciente brote de cólera que ha resurgido después de 13 años; todo ello ha disparado el número de personas que necesitan ayuda y asistencia humanitaria en Siria: 15,3 millones. Según las estimaciones, casi el mismo número de personas se considera en situación de inseguridad alimentaria, lo que supone un aumento de más del 50% en los últimos tres años. Nunca en la década previa de conflicto ha habido más población siria con hambre.

La ONG Acción Contra el Hambre, que viene trabajando en el territorio desde hace un tiempo advierte que ya antes de los terremotos del pasado febrero, el 90% de la población vivía por debajo del umbral de la pobreza en Siria. A esta a compleja situación se sumó que hace dos años, la peor sequía en 70 años también diezmó la producción agrícola y mostró la gravedad de la crisis del agua en el país, así como los efectos del cambio climático. Pero tras los seísmos, se ha disparado el riesgo de inseguridad alimentaria generalizada en Siria. La organización humanitaria trabaja en el país con programas de prevención de hambre mediante el restablecimiento de servicios vitales de salud, nutrición, agua, saneamiento e higiene.

Doce años después, casi siete millones de sirios en el interior del país se encuentran desplazados, huyendo del conflicto e incapaces de acceder a productos básicos como alimentos, refugio, agua y saneamiento, servicios sanitarios básicos o trabajo. En Siria, los servicios básicos y otras infraestructuras dañadas están al borde del colapso, lo que ocasiona que un tercio de la población tenga menos de dos horas de electricidad al día. Además, la escasez de combustible, la fluctuación de la moneda y la creciente inflación están erosionando el poder adquisitivo de la población: se calcula que entre el 75% y el 80% de los hogares no cuentan con unos ingresos suficientes como para cubrir las necesidades básicas.

Acción contra el Hambre sigue dando una respuesta multisectorial que incluye ayudar a agricultores y familias mediante formación y apoyo a actividades generadoras de ingresos, reparar y equipar instalaciones de saneamiento, ampliar las clínicas móviles y las redes sanitarias comunitarias, y mejorar el acceso al agua potable rehabilitando las infraestructuras de agua y saneamiento. La problemática que se vive en Siria es realmente grave. Las necesidades son cada vez más y la ayuda no alcanza, la cooperación debe aumentar para hacerle frente a la dramática crisis actual.

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