Su envase Vuelca Fácil®, que permite una reducción del 35% del impacto sobre el calentamiento global con respecto a los formatos tradicionales, ha recibido el galardón Ecodiseño en Conama 2022.
En Grupo Calvo, pensar en el cliente tiene premio

Grupo Calvo ha asumido 21 objetivos, con un horizonte de cumplimiento a 2025, en materia de gestión responsable en tres áreas clave para la organización: océanos, medioambiente y personas. Como parte de estos compromisos, la empresa ha desarrollado Vuelca Fácil®, un diseño que permite una reducción del 35% del impacto sobre el calentamiento global con respecto a los formatos tradicionales. Por la implementación de este nuevo envase, la compañía ha sido galardonada por el jurado del Congreso Nacional de Medio Ambiente 2022 con el premio Ecodiseño en la categoría de Gran Empresa. La Fundación Conama, entidad responsable de la organización del concurso, ha reconocido la labor de Grupo Calvo en materia de diseño sostenible teniendo en cuenta criterios como su impacto ambiental, carácter innovador, usabilidad o enfoque centrado en el usuario.

En palabras de Mariví Sánchez, directora de Responsabilidad Social Corporativa en Grupo Calvo: “este premio es un reconocimiento a todas las personas involucradas en el desarrollo de este envase, ideado por nuestro presidente Luciano Calvo, que trabajaron durante más de cuatro años para diseñar una nueva forma de producir, envasar y consumir el atún más eficiente, más segura y sostenible”.

Cabe destacar que el envase Vuelca Fácil® ha sido el resultado del plan de transformación industrial de la compañía con una inversión de 30 millones de euros en 4 años, en el que se han visto implicadas todas las áreas, desde I+D hasta Operaciones. La producción de este nuevo envase ha supuesto un rediseño integral del proceso de fabricación y envase de la planta de Grupo Calvo en España ubicada en Carballo (Galicia). Así, se ha creado un envase más práctico que permite, a través del volcado, extraer la totalidad del producto de forma sencilla y sin necesidad de usar un tenedor, reduciendo así el desperdicio alimentario y facilitando el uso y aprovechamiento completo del producto. También se ha mejorado la apertura para que sea más fácil y segura, gracias a que la tapa de aluminio tiene una lengüeta más grande que las habituales y con hendiduras, facilitando a su vez la accesibilidad al producto a personas mayores o con menos movilidad en las manos.

La mejora del perfil medioambiental del nuevo envase se debe fundamentalmente a la utilización de una menor cantidad de metal en su elaboración (es un 24% más ligero) y a una reducción de 15g de aceite por lata (manteniendo la cantidad de atún). A esto se añade un proceso productivo más eficiente y la utilización de materiales reciclados en el estuche. Además, al igual que los formatos tradicionales, el nuevo envase continúa siendo reciclable.

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