Hoy, 20 de junio, se conmemora el Día Mundial de los Refugiados, un día internacional designado por las Naciones Unidas para honrar a las personas refugiadas y desplazadas de todo el mundo. El objetivo de la efeméride es enaltecer la fuerza y ​​el coraje de las personas que se han visto obligadas a abandonar su hogar para escapar de conflictos o persecuciones. El Día Mundial del Refugiado es una ocasión para fomentar la comprensión y la empatía que no abundan estos días.  El lema de este año es: “Quien sea. Donde sea. Cuando sea. Toda persona tiene derecho a buscar protección.” Parece una obviedad, pero ciertamente no lo es. Ninguna persona es ilegal y recibir un trato digno es una cuestión de Derechos Humanos fundamental.
Fronteras que sangran: la crisis de los refugiados olvidados

“Soy hijo de un desterrado
Y de una flor de la tierra
Y de chico me enseñaron
Las pocas cosas que sé
Del amor y de la guerra”

Jorge Drexler

“Yo no sé de dónde soy, mi casa está en la frontera y las fronteras se mueven como las banderas” decía el cantautor uruguayo Jorge Drexler. Pero hay fronteras que no se mueven, más bien se han convertido en muros inquebrantables en los que quedan atrapados miles de sueños y vidas de quienes escapan del dolor y del horror.

La Agencia de Naciones Unidas para los refugiados (ACNUR) aclara algunos conceptos básicos que es preciso recordar: Solicitar asilo es un Derecho Humano. Cualquier persona que esté huyendo de persecuciones, conflictos o violaciones a los derechos humanos tiene derecho a solicitar protección en otro país. Asimismo, las fronteras deben permanecer abiertas a todas las personas que se han visto forzadas a huir, ya que restringir el acceso o cerrar fronteras puede hacer aún más peligrosa la travesía de quienes buscan protección. Además, las personas no deben ser discriminadas en las fronteras. Todas las solicitudes de estatus de refugiado deben recibir una consideración justa, independientemente de factores como el género, la religión, la edad o el país de origen.

Finalmente, la agencia de la ONU expresa firmemente que las personas que han sido forzadas a huir merecen un trato digno y respetuoso. Tienen derecho a ser tratadas con dignidad, como cualquier otro ser humano. Entre otras cosas, esto se traduce en mantener a las familias juntas, proteger a las personas de la trata de seres humanos y evitar que haya detenciones arbitrarias. Sobre este último punto, los expertos resaltan que ninguna persona debe ser obligada a regresar al país en el que su vida o su libertad corren peligro. En otras palabras, ninguna persona debe ser devuelta por ningún país en tanto no se hayan evaluado los peligros que corre en su país de origen.

Si bien la reciente invasión rusa a Ucrania puso en la agenda mediática el grave conflicto que sufren los refugiados ucranianos, lo cierto es que la crisis de las personas refugiadas es mucho más compleja y abarca a cientos de nacionalidades.  Así lo muestra Un informe, presentado el pasado 16 de junio por la ONG World Vision, el cual afirma que la vida de las personas refugiadas en once países de todo el mundo se ha deteriorado significativamente en los últimos dos años, especialmente para los niños y niñas.

El informe, titulado "Niños con hambre y desprotegidos: Los refugiados olvidados" encuestó a personas refugiadas y desplazados internos de países como Siria, Sudán del Sur y Venezuela y descubrió que el 82% no puede satisfacer las necesidades básicas que requieren los niños y niñas para sobrevivir, como la alimentación, la atención sanitaria o el alquiler. Al mismo tiempo, más de un tercio de las y los encuestados (35%) informó de que sus hijos, que deberían estar creciendo, habían perdido peso en los últimos 12 meses. 

Los resultados que arroja la investigación son estremecedores. Se advierte que las necesidades de protección de miles de personas se ven constantemente erosionadas por crisis, contextos frágiles y situaciones vulnerables que se combinan entre sí. El conflicto arraigado, el cambio climático, los impactos continuos de la pandemia de COVID-19, el estrés y las tensiones en el hogar resultantes, se han visto agravados por el aumento vertiginoso de los precios de alimentos, fertilizantes y combustible. De este modo, la investigación muestra que los servicios e intervenciones de protección de la niñez que deberían salvar y mantener la vida de niños y niñas, que ya no tenían prioridad antes de la pandemia, continúan estando gravemente interrumpidos actualmente.

El documento hace especial hincapié en la mala situación en la que se encuentran los menores. Concretamente, advierte que la seguridad de los niños y niñas refugiados también está amenazada, ya que a muchos les resulta imposible acceder a los servicios que necesitan urgentemente. Con apenas un 4% de financiación para la protección de la infancia en todo el mundo, es el sector humanitario menos financiado. Esto ocurre en un momento en el que las necesidades aumentan. La mitad de los niños y niñas refugiados no tiene acceso a un refugio seguro y el 44% no tiene acceso a otros servicios de protección de la infancia, lo que supone un aumento del 13% respecto a 2021. La pérdida y vulneración de derechos a la que estamos asistiendo es realmente preocupante: muchos niños refugiados y desplazados internos se están perdiendo la educación, junto con la seguridad y el apoyo de estar en un aula, y el número de familias que informan que no tienen los recursos para enviar a sus hijos a la escuela se duplicó entre 2021 y 2022. 

Por otra parte, el informe también revela que la salud se ha deteriorado para muchas personas refugiadas, y uno de cada cuatro encuestados informó de la muerte de un miembro de su familia en el último año. Casi la mitad de esas muertes se debieron a la COVID-19, ya que el acceso a las vacunas sigue siendo desigual. Los países menos ricos del mundo sólo recibieron el 1,4% de las vacunas disponibles desde que comenzó la pandemia, y los niños y niñas recibieron la mínima parte de esa pequeña cantidad.  

La investigación realizada por World Vision concluye que resulta urgente que la comunidad internacional incluya y monitoree cómo sus decisiones de respuesta a la crisis global afectarán a los niños y niñas desplazados por la fuerza más vulnerables del mundo. Se necesita no sólo la determinación de hacerlo, sino también le presupuesto. La ONG centrada en la infancia emite un mensaje muy claro, tras el análisis de los datos: mientras las necesidades aumentan, la financiación se recorta. Además, los expertos exponen la preocupación acerca de que la gran visibilidad del conflicto en Ucrania amenace con desviar la tan necesaria ayuda humanitaria de otros contextos en los que los desplazados forzosos luchan por sobrevivir. Sobre este punto cuestionan que los donantes están reorientando los presupuestos de ayuda existentes hacia Ucrania, recortando fondos, cancelando subvenciones y aumentando el gasto militar.  

Justin Byworth, director humanitario de World Vision International afirmó: “Mientras el mundo tiende la mano, con razón, para apoyar a las personas refugiadas que huyen de Ucrania, instamos a quienes tienen el poder político a que den prioridad a las vidas de todos los refugiados y desplazados internos a nivel mundial, cuyas vidas siguen empeorando cada año".

Dar prioridad a niñas y niños y su protección salva vidas ahora y en el futuro. El mundo no puede seguir mirando a un costado. Las fronteras debe ser un refugio y un destino imposible.

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