Tras la pandemia, el esfuerzo de los Estados europeos para combatir la crisis sanitaria y mitigar los efectos más graves ha elevado el gasto público medio total de la UE del 46,5% al 53,1% del PIB. Nuestro país también se mantuvo con esa tendencia, según el informe Focus on Spanish Society, editado por Funcas y que analiza datos recientes publicados por Eurostat.
España dedica el 30% de su PIB a protección social

La irrupción del coronavirus en el mundo entero requirió del despliegue de numerosos programas y políticas públicas para mitigar los efectos de la crisis sanitaria. El mundo enteró se detuvo durante meses y los gobiernos se enfrentaron a situaciones inéditas que necesitaron de grandes presupuestos. En este escenario, el esfuerzo realizado por los Estados europeos en el primer año de pandemia para combatir la crisis sanitaria y mitigar los efectos económicos y sociales más graves se tradujo en un importante aumento del gasto público de la UE-27 en 2020. Así lo explica el informe Focus on Spanish Society, editado por Funcas y que analiza datos recientes publicados por Eurostat, el incremento fue especialmente significativo en sanidad y protección social.

Según el estudio, el gasto público en ambas partidas representó el 30% del PIB en la UE-27, así como en España. En particular, el gasto en protección social, que creció de manera notable durante la Gran Recesión (2009-2013) y se mantenía en torno al 19%-20% desde entonces, escaló con la pandemia hasta el 22% del PIB. Por su parte, el gasto sanitario subió un punto, hasta el 8% del PIB. En España, el gasto público en protección social también alcanzó en 2020 el 22,1% del PIB, 4,7 puntos más que en 2019 (de 217.000 a 248.000 millones de euros), y el sanitario aumentó 1,5 puntos, del 6,1% al 7,6% (de 76.000 a 85.000 millones).

La pandemia provocó que en España el gasto público se disparara 10 puntos, desde el 42,1% hasta el 52,4% (situándose en aproximadamente 588.000 millones de euros). Así, el gasto público español, tradicionalmente inferior a la media de la UE, ha convergido con ella.  Según los expertos, esto es el resultado del crecimiento del gasto en términos absolutos derivado de las políticas económicas y sociales adoptadas por los gobiernos europeos en respuesta a la pandemia, pero también del descenso del PIB. Dado que España sufrió la mayor caída del PIB de la UE-27 en 2020 (-10,8%), la convergencia entre el gasto público español y el europeo no es en sí misma una buena noticia. Además, hay que tener en cuenta que España acabó 2020 con el mayor déficit público de la UE (11%).

Focus on Spanish Society también resalta la estabilidad del gasto en defensa que, junto con el de vivienda, es una de las partidas de gasto a las que menos dedican los Estados de la UE. Frente al incremento y el volumen de los recursos públicos destinados a sanidad y protección social, en concreto, en 2020 los países comunitarios destinaron a defensa el 1,3% del PIB, una décima más que un año antes. En nuestro país, el aumento también fue modesto (del 0,8% al 0,9% del PIB). En términos absolutos, el gasto público español en defensa ese año se acercó a los 10.600 millones, aproximadamente el coste mensual de las prestaciones contributivas de la Seguridad Social.

Finalmente, el reporte advierte que, el comparativamente bajo gasto público de España en defensa debe situarse en el contexto de una opinión pública poco favorable al gasto militar. La mayoría de los españoles de 18 años o más piensa que los recursos dedicados a esta partida de gasto son adecuados (36%) o excesivos (30%), según datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) obtenidos en el verano de 2021. Y mientras que entre el 60% y el 80% de la población cree que se dedican muy pocos recursos a la sanidad, las pensiones, los cuidados de larga duración, la investigación científica o la protección del medio ambiente, quienes consideran que la defensa está infradotada solo suponen una quinta parte (21%). Las respuestas de la encuesta a esta misma pregunta desde mediados de los años 80 muestran una tendencia a la disminución de la oposición a dedicar recursos públicos a la defensa, evolución que ha ido de la mano de una progresiva reducción del gasto militar. Sin embargo, desde 2019, hay indicios de que la opinión pública es cada vez menos hostil en relación al aumento del gasto en defensa. Cabe destacar que, es probable que la invasión rusa de Ucrania refuerce esta tendencia.

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