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A dos años desde que la Organización Mundial de la Salud declaró el inicio de la pandemia, Oxfam Intermón junto a la Alianza People's Vaccine han publicado un nuevo informe en el que denuncian que desde el surgimiento de la variante ómicron han muerto tres millones de personas, echando por tierra la percepción de que la pandemia llega a su fin. Además, aclaran que los países con rentas más bajas han sido los más afectados.
Pandemia y desigualdad: las muertes por COVID19 se cuadriplican en los países pobres

Esta semana se cumplieron exactamente dos años desde que se declarará la pandemia mundial por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Coincidiendo con esta fecha, Oxfam Intermón junto a la Alianza People's Vaccine han publicado un nuevo informe en el cual abordan la desigualdad y la pandemia.  La investigación explica con claridad que el impacto de la pandemia en España y otros países europeos ha sido devastador, sin embargo, los países más pobres del mundo han sido los más afectados, con mujeres y niños y niñas sufriendo sus efectos de manera desproporcionada.

En este escenario, Oxfam denuncia que existe una gran falta de pruebas diagnósticas y de informes lo que genera que un número elevado de muertes por COVID19 no se sean notifcadas, especialmente en los países más pobres. El modelo que mide el exceso de mortalidad estima que 19,6 millones de personas han muerto a causa de la COVID19, más de tres veces el número oficial de muertes. A partir de este análisis, Oxfam Intermón estima que, por cada muerte en un país de ingresos altos, otras cuatro personas han muerto en un país de ingresos bajos o medios-bajos. En términos per cápita, las muertes en los países de ingresos bajos y medios-bajos son un 31 por ciento más altas que las de los países de ingresos altos.

Si bien es innegable que con la llegada de las vacunas la situación ha mejorado de manera categórica, hay una idea generalizada de que la pandemia ha terminado cuando ciertamente no es así. El estudio publicado el pasado miércoles 2 de febrero estima que se han producido tres millones de muertes por COVID19 en los tres meses siguientes a la aparición de la variante ómicron. Esta cifra desactiva la idea de que la pandemia está llegando a su fin por ser ómicron más leve, ya que esta variante, que es más contagiosa, hace estragos en las poblaciones no vacunadas. Según algunas estimaciones publicadas en la investigación, más de la mitad de la humanidad se habrá infectado de COVID19 a finales de marzo de 2022. Aunque la mayoría de los casos serán leves, la gran cantidad de casos hará que el número de muertes siga siendo alto.

Los datos que se desprenden de la investigación son alarmantes. Uno de ellos indica que, cada minuto, cuatro niños o niñas pierden a un padre, madre o cuidador a causa de la COVID19. Solo en India, más de dos millones de niños y niñas se han quedado sin progenitores. Además, el 99 por ciento de la humanidad está peor debido a la COVID19, 160 millones de personas han sido abocadas a la pobreza y 137 millones han perdido sus trabajos. Sin embargo, no todos han salido perdiendo debido a la pandemia: cada 26 horas hay un nuevo multimillonario. De entre los nuevos multimillonarios, 40 deben su fortuna a la COVID19, ya que han obtenido beneficios de miles de millones gracias a las vacunas, tratamientos, pruebas y equipos de protección individual (EPI). Durante la pandemia, los 10 hombres más ricos del mundo han visto duplicarse sus fortunas, que han aumentado a un ritmo de 1.300 millones de dólares estadounidenses por día, o 15.000 dólares por segundo.

Empeoramiento de la desigualdad de género

El informe destina un apartado especial al impacto de la pandemia en la desigualdad de género. Al respecto destaca que el porcentaje de mujeres que han perdido sus trabajos a causa de la pandemia supera en 1,4 veces al de los hombres. En todo el mundo, el aumento de las desigualdades económicas y de género agudizó el sufrimiento que las mujeres y personas no binarias.

Asimismo, el estudio afirma que la pandemia ha empeorado aún más la problemática de la violencia de género. Por su parte, la inseguridad económica debida al desempleo masivo, directamente relacionado con la pandemia, ha aumentado la vulnerabilidad de las mujeres a la violencia en el hogar. Las llamadas a las líneas de ayuda contra la violencia doméstica y la violencia de género (VG) aumentaron y los asesinatos por abuso doméstico se triplicaron durante los primeros cierres. Al mismo tiempo, el documento sostiene que el impacto de la pandemia también ha agudizado las antiguas desigualdades de género en la economía: Durante 2020, las mujeres tenían 1,4 veces más probabilidades de abandonar la población activa y asumieron tres veces más horas de trabajo de cuidados no remunerado que los hombres. En 2021, había 13 millones menos de mujeres empleadas en comparación con 2019, mientras que el empleo de los hombres se recuperó hasta los niveles de 2019.

Los expertos explican que la pandemia ha expulsado a las mujeres del empleo de forma desproporcionada, especialmente porque los cierres y el distanciamiento social han afectado a las fuerzas laborales altamente de servicios, como el turismo. Las normas sociales han afianzado el trabajo de cuidados como responsabilidad de las mujeres y las niñas, que realizan más de tres cuartas partes de este trabajo.

El documento también advierte que más del 90% de las trabajadoras de los países en desarrollo están empleadas en el sector informal que carece de protección laboral y de redes de seguridad social, como los pagos. Sin otra opción que seguir trabajando, se enfrentan al acoso y la brutalidad de las autoridades policiales y militares que aplican medidas de control del coronavirus, como los puestos de control. Así, el estudio concluye que es probable que las repercusiones de la pandemia en las mujeres y las niñas y en las personas LGBTQIA+ se sientan en el futuro, a través de la reducción de los ingresos a lo largo de la vida, la pérdida de contribuciones a las pensiones y la reducción del acceso a la educación. Sin embargo, los gobiernos no han dado un paso adelante con ninguna política audaz y ambiciosa para abordar estos problemas.

Ignacio Martínez, responsable de Cooperación Internacional de Oxfam Intermón señaló que: “Después de dos años, todas queremos que la pandemia termine, pero la clase política de los países ricos se están aprovechando del cansancio general para ignorar el impacto devastador de la COVID19, que continúa a día de hoy”. Si bien la gran efectividad de las vacunas brindó esperanza, los países ricos malograron el despliegue mundial de vacunas debido a su nacionalismo, codicia y propio interés. La sugerencia de que estamos entrando en una 'era post-COVID' ignora la persistencia de las muertes, principalmente en países de bajos ingresos, que podrían evitarse con las vacunas”, concluyó Martínez.

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