Oxfam Intermón ha publicado un informe en el cual denuncia que cada 26 horas surge un nuevo milmillonario en el mundo, mientras las desigualdades contribuyen a la muerte de al menos una persona cada cuatro segundos. La investigación revela que, en España, tan sólo durante el primer año de pandemia, más de un millón de personas pasaron a encontrarse en situación de carencia material severa, mientras que los 23 principales milmillonarios españoles han visto crecer su riqueza un 29%.
El mundo, un lugar cada vez más desigual

Las desigualdades matan, así se titula el último informe elaborado por Oxfam Intermón y publicado hoy, 17 de enero, con motivo de la "Agenda de Davos” del Foro Económico Mundial. La investigación denuncia que el mundo se ha vuelto un lugar cada vez más injusto y desigual y la pandemia sólo ha agravado esta situación. El informe muestra que los diez hombres más ricos del mundo han más que duplicado su fortuna, que ha pasado de 700.000 millones de dólares a 1,5 billones de dólares (1.300 millones de dólares al día) durante los primeros dos años de una pandemia que ha empeorado los ingresos del 99 % de la humanidad y ha empujado a la pobreza a más de 160 millones de personas.

Desde el inicio de la pandemia, a nivel mundial los milmillonarios han aumentado su fortuna en cinco billones de dólares, más que en los últimos 14 años acumulados. Se trata del mayor incremento de la riqueza de los milmillonarios desde que se tienen registros. La ONG analiza que si, por ejemplo, se aplicara un impuesto excepcional del 99% sobre la variación de la riqueza generada desde el comienzo de la pandemia por los diez hombres más ricos, serviría para producir suficientes vacunas para todo el mundo, así como para financiar servicios de salud y protección social universales, dotar de recursos las necesarias medidas de adaptación climática y reducir la violencia de género en más de 80 países. Y, aun así, estos hombres seguirían teniendo 8.000 millones de dólares más que antes de la pandemia.

 Los cálculos realizados por Oxfam para la confección del informe se basan en las fuentes de información disponibles más actualizadas y exhaustivas. Las cifras sobre las personas más ricas del mundo se han extraído de la Lista Forbes 2021. Las cifras sobre la riqueza se han extraído del Global Wealth Databook 2021 del Credit Suisse Research Institute y las cifras sobre los ingresos del 99% de la humanidad proceden del Banco Mundial. Según Forbes, a fecha de 30 de noviembre de 2021 la riqueza de los diez hombres más ricos del mundo se había incrementado en 821.000 millones de dólares desde marzo de 2020. En función de esta lista, los diez hombres más ricos son: Elon Musk, Jeff Bezos, Bernard Arnault y su familia, Bill Gates, Larry Ellison, Larry Page, Sergey Brin, Mark Zuckerberg, Steve Ballmer y Warren Buffet. Los datos actualizados para nuestro país según Forbes afirman que a fecha de 30 de noviembre de 2021 la riqueza de los 23 españoles más ricos presentes en su lista de milmillonarios se había incrementado en 27.900 millones de dólares desde marzo de 2020.  

Franc Cortada, director de Oxfam Intermón. afirma que:  "Si estos diez hombres más ricos perdieran mañana el 99,999% de su riqueza, seguirían siendo más ricos que el 99% de las personas del planeta”.  Y continúa: "Hay quien ha tenido una pandemia de lujo. Mientras los bancos centrales y los gobiernos de los países ricos inyectaban billones de dólares para salvar la economía, una gran parte parece haber acabado en los bolsillos de los más ricos que se han aprovechado del auge de los mercados bursátiles y otros activos. El resultado, más riqueza para unos pocos y más deuda pública para todos. Se estima que la desigualdad entre países crecerá por primera vez en una generación. Las vacunas son un imperativo y una condición de mínimos necesaria para que cualquier país pueda encarar la recuperación ya que aún hay millones de personas en el mundo que no tienen acceso ni a una dosis”.

Por otra parte, desde una lectura interseccional, el documento advierte que esta pandemia se aprovecha de las desigualdades existentes y ha puesto de manifiesto la violencia económica que se ensaña sobre todo con las mujeres y las niñas, así como con las personas en situación de exclusión y pertenecientes a grupos racializados. Cada nueva ola de la COVID19 hace que aumente el peso del trabajo de cuidados no remunerado que recae sobre las mujeres y las niñas.

Según el Informe global sobre la brecha de género de 2021 del Foro Económico Mundial, la pandemia ha hecho retroceder el avance para cerrar la brecha de género: ahora se tardarán 135 años, frente a los 99 años antes de esta. Este indicador compara la evolución de las brechas de género entre cuatro dimensiones clave (Oportunidad y Participación Económica, Logro Educativo, Salud y Supervivencia, y Empoderamiento Político). Además, el informe elaborado por Oxfam alerta que, en 2020, las mujeres perdieron 800.000 millones de dólares en ingresos, y hay 13 millones menos de mujeres con trabajo ahora que en 2019. La riqueza conjunta de 252 hombres es mayor que la de los mil millones de mujeres y niñas que viven en África, América Latina y el Caribe.

Otro importante dato que se desprende del documento es que la crisis sanitaria generada por la COVID19 afecta especialmente a grupos de personas racializadas. Concretamente, en Estados Unidos, 3,4 millones de personas negras estarían vivas hoy si tuvieran la misma esperanza de vida que la población blanca del país, lo que está directamente vinculado al legado histórico del racismo y el colonialismo.

Además, la crisis climática está presente como una amenaza para el bienestar de la ciudadanía en su conjunto, especialmente de las personas más vulnerables. Frenar el cambio climático con medidas supone abordar la desigualdad, pues las emisiones de carbono del 1% más rico superan en más del doble a las de la mitad más pobre de la humanidad. El estudio afirma que, en 2030, la huella de carbono del 1% más rico del planeta será 30 veces superior a la compatible con el objetivo recogido en el Acuerdo de París de limitar el calentamiento global a 1,5 °C. La mitad más pobre de la población mundial seguirá produciendo emisiones muy por debajo de los niveles requeridos para no superar los 1,5 °C.  

España no es la excepción del resto del mundo. En nuestro país la desigualdad también está a la orden del día. El informe explica que las políticas de austeridad implementadas durante la anterior crisis supusieron un descenso continuado del gasto sanitario público total. Los años de dinamismo económico previo a la COVID19 no se tradujeron en una recuperación de estos recursos.Por ello, Oxfam Intermón recomienda al Gobierno español: en primer lugar, aprovechar la oportunidad que brinda el próximo Libro Blanco sobre la Reforma Tributaria que está elaborando el comité de personas expertas para avanzar en la progresividad y suficiencia del sistema tributario español en su conjunto. En segundo lugar, garantizar que los fondos de recuperación de la Unión Europea (NGUE) sean una oportunidad real y efectiva para reducir las desigualdades, combatir los efectos del cambio climático y beneficiar a la población que se encuentra en mayor riesgo de vulnerabilidad.

Asimismo, reforzar las políticas de protección social, que durante la pandemia se han demostrado esenciales para reducir las brechas sociales existentes en nuestro país y que lastran su potencial en momentos de recuperación económica. Oxfam Intermón insta a que continúe la apuesta por ampliar la cobertura y reforzar los sistemas de garantías de rentas. Por último, continuar mejorando la inversión en sanidad y educación, que se han revelado como realidades imprescindibles en la materialización de los derechos sociales, especialmente de aquellos grupos más vulnerables y que garantizan que nadie se quede atrás con independencia de su entorno socioeconómico.

Los datos que se desprenden de este informe son inaceptables. Es imprescindible que cambiemos el rumbo. La  ONG manifiesta que necesitamos soluciones sistémicas: revertir la desastrosa privatización de las finanzas, los conocimientos, los servicios públicos básicos, y los bienes comunes naturales. Pero también necesitamos políticas fiscales accesibles, como la aplicación de impuestos a las personas más ricas y las multinacionales. Además, debemos revertir las desigualdades estructurales por motivo de género, raza, origen étnico y casta que alimentan las disparidades económicas.

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