Esta fue una de las principales conclusiones de la 8ª edición del S2B Impact Forum que reunió a 5.000 personas para debatir sobre la transformación hacia el impacto real. Diario Responsable fue media partner de este encuentro de referencia en la economía de impacto.
La economía de impacto es mucho más que sostenibilidad

Algo quedó claro luego de la última edición del S2B Impact Forum: es momento de pasar a la acción. El tiempo de explicar que la economía de impacto es posible, ya pasó, ahora es preciso demostrar con hechos cómo se hace. El evento organizado por la Fundación Ship2B Ship2B Ventures y del que Diario Responsable ha sido media partner, cerró su 8ª edición con cifras record: más de 5.000 personas registradas y más de 50 ponentes nacionales e internacionales se dieron cita a lo largo de 20 sesiones para analizar y debatir sobre qué significa esa transformación hacia el impacto real.

Durante tres jornadas, el S2B Impact Forum remarcó que la economía de impacto es mucho más que sostenibilidad, RSC o ESG. En palabras de Clara Navarro, cofundadora y directora general de Fundación Ship2B: “Es un cambio de lógica, de la manera de tomar decisiones, que pone el impacto al mismo nivel que las finanzas. Esto supone sacudir las bases del capitalismo tal como lo conocemos hasta ahora y cambiar la cultura de las organizaciones y la mentalidad de los líderes”. Lo cual implica, como dice Robert Metzke, director de sostenibilidad de Philips, durante su sesión, “pasar de una estrategia de sostenibilidad a una estrategia sostenible, alinear ese impacto con los intereses del negocio”. Bertrand Badré, fundador de Blue like an Orange Sustainable Capital aún va más allá: “Para pasar a un sistema económico más sostenible, no es suficiente con un cambio incremental, tenemos que cambiar el corazón del sistema”.

Hay empresas que ya nacen con esa vocación de impacto y sus retos son, primero ser rentables, porque, como explica Saskia Bruysten, cofundadora de Yunus Social Business, “solo si realmente tenemos un modelo de negocio podemos resolver el problema. Sin un buen modelo de negocio también se puede resolver a largo plazo, pero terminamos volviendo al modelo tradicional de caridad”. El segundo, crecer sin perder esa vocación: “la única forma de generar un gran impacto es creciendo, pero tenemos que ser conscientes que no podemos y no tenemos que perder nuestros principios”, reitera Jaime de Rábago, CFO de Sylvestris. “Y crecer no es solo por nuestro propio negocio, sino para demostrar que nuestro modelo justo para toda la cadena es rentable y hacer que otras empresas se sumen a ese modelo”, añade Peter Zandee, sales manager de Tony’s Chocolonely. Pero no solo otras empresas, sino que el consumidor tiene un papel muy relevante también: “Ya no se trata tanto de qué mundo vamos a dejar a nuestros hijos, sino qué hijos vamos a dejar a este mundo”, advierte Javier Goyeneche, CEO de Ecoalf durante su charla, en un claro llamamiento a la concienciación de las personas en su forma de consumir y de relacionarse con las empresas.

Uno de los aspectos sobre los cuales se debatió fue cómo conseguir esa transformación en las grandes empresas.  El propio Metzke lista cuatro puntos para conseguirlo: una narrativa que la gente entienda, la participación de líderes formales e informales, capacitar y dejar participar a las personas e integrar el impacto y alinearlo con la gestión global. En este sentido, Laetitia Boucher, directora de sostenibilidad de Interface, apunta también a la transparencia, explicar cuáles son los problemas y cómo solucionarlos, y demostrar muy rápidamente los triunfos del cambio como motores para involucrar a todos los stakeholders en esa transformación.

Para ayudar a las empresas en este proceso de transformación hacia modelos de impacto existen muchas organizaciones. Entre ellas, durante la tercera jornada de este S2B Impact Forum se presenta la World Benchmarking Alliance (WBA) de Naciones Unidas. “La empresa se convierte en el motor de cambio y los índices de sostenibilidad del WBA en el combustible que las pondrá en movimiento. 2000 empresas lideran el camino y 23 de ellas son españolas”, explican Victoria Márquez-Mees, directora de EBRD, y María Herrero, partner de Transcendent. “Nosotros ponemos las herramientas, queremos que las empresas las usen”, insiste Márquez-Mees durante su intención en la tercera jornada, realizada de manera presencial en ESADE.

Por otra parte, la importancia de involucrar a la administración pública quedó muy clara tras el evento. Maite Fibla, cofundadora y managing partner de Ship2B Ventures expresó que: "El papel del sector público es fundamental en este momento de crecimiento y democratización del concepto de impacto: para regular, fomentar, financiar, ordenar... En España todavía no existe un papel decidido del Estado y es urgente la estructuración de una estrategia nacional de innovación social e inversión de impacto, como ha ocurrido en países vecinos como Portugal o Francia”.

A ese llamamiento explícito se une Juan Bernal, presidente de SpainNAB, demandando una regulación para la inversión de impacto, la promoción del emprendimiento social y el fomento del acceso a los fondos europeos. También Pablo Sánchez, director de B Lab Spain, se suma presentando la campaña “Sí a una ley que impulse las empresas con propósito”, que consideran aportará “credibilidad y rigor, les dará valor a las empresas con propósito ante los inversores y la ciudadanía, para que puedan identificar cuáles son esas empresas”.

Asimismo, una transparencia que enlaza con otro punto importante que se destaca durante todo el S2B Impact Forum: la medición y gestión del impacto. El profesor Tim Jackson apunta hacia una medición diferente, que ya no se fije tanto en los números, sino que “priorice, por ejemplo, los índices de salud y salud mental o el grado de confianza en la comunidad”.  En este contexto, sir Ronald Cohen, presidente del Global Steering Group for Impact Investment expone un hito importante que se anunció recientemente en la COP26: la creación del 'International Sustainable Standards Board', que permitirá crear estándares de medición de impacto social y medioambiental y los equiparará a las métricas financieras, poniendo ambos en el mismo nivel de importancia. "Si podemos medir los impactos ambientales y sociales y relacionarlos con las ganancias, entonces atraeremos inversores" hacia esta economía de impacto, asegura Cohen.

Finalmente, tras el evento se determinó que la colaboración es un elemento imprescindible para que todo esto suceda. Xavier Pont, cofundador y managing partner de Ship2B Ventures, organización coimpulsora del S2B Impact Forum sostuvo que: “Ningún actor por sí solo puede transformarse a sí mismo sin alinear a trabajadores, proveedores y clientes. Y nadie puede resolver un problema social por sí solo.  La nueva unidad de disrupción no es la empresa, es la cadena de valor, el ecosistema”. 

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