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En el marco de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático se debatió sobre la importancia de descarbonizar el transporte para eliminar las emisiones y mejorar la calidad de vida. Luego de arduos debates, una serie de países firmaron el “Acuerdo de Glasgow sobre Emisión Cero de Vehículos”.
30 países se comprometieron a dejar de vender automóviles de gasolina para 2035

Descarbonizar la economía es uno de los temas centrales que se ha debatido intensamente durante las últimas semanas en Glasgow. Se ha probado que esto resulta indispensable para detener la inminente crisis climática. Es por esto, que gobiernos, organizaciones internacionales y el sector privado compartieron experiencias y herramientas en una jornada dedicada a este sector, en la que se anunció el fin de las ventas de los automóviles de gasolina y diésel en una treintena de países para 2035.

Se trata de la firma del  “Acuerdo de Glasgow sobre Emisión Cero de Vehículos”. un convenio que establece que una treintena de países -así como varios de los principales fabricantes de automóviles, regiones y propietarios de flotas- dejarán de vender coches de gasolina y diésel para el 2035 en los mercados clave, y para 2040 en el resto del mundo. Aunque se han sumado a esta importante iniciativa Chile, Uruguay, México, República Dominicana y Paraguay, entre los ausentes en la firma destacan Estados Unidos, China, Japón, España, Alemania y Francia. En América Latina, una serie de países se posicionan en esta transformación en el sector. Chile lidera junto a Colombia y México gracias a la introducción de autobuses eléctricos. 

Eisten diversos emdios de transporte que tienen un menor impacto ambiental que los coches a gasolina o diésel. El tema no es nada sencillo, ya que no todas las grandes ciudades están preparadas para realizar una transición energética en el plano del transporte. Entonces ¿Cómo impulsar opciones más sostenibles? En el caso de la movilidad activa, se necesitan políticas en barrios y ciudades que promuevan entornos que sean más amigables para estimular esta actividad.

Durante el debate en Glasgow se planteó que andar e ir en bicicleta tomaron impulso en el marco de la pandemia sanitaria mundial, que puso en el punto de mira el transporte, el segundo mayor emisor del mundo. Por este motivo, la descarbonización de este sector es fundamental para lograr los objetivos del Acuerdo de París. No obstante, diversas iniciativas en el sector de la aviación, ferrocarril, transporte de mercancías y automoción, entre otras, muestran que hay avances del sector. “El transporte se está moviendo hacia el carbono cero”, aseguró Johan Rockström, director adjunto del Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático. 

Rockström destacó que se ha dado un paso adelante en el marco de las negociaciones. “Ya no se debate la dirección, ahora es una cuestión de velocidad”, agregó. Un hecho que quedó demostrado con “la celebración de la primera reunión dedicada al transporte en la COP”, recalcó Young Tae Kim, secretario general del Foro Internacional del Transporte, que abogó por llevar a cabo un trabajo conjunto entre ministerios. 

Si bien los debates en Glasgow fueron fructíferos, es importante recordar que los primeros pasos sobre este tema se dieron en Madrid en la última COP que se realizó previo a la COP26.  “El primer efecto de la COP25 fue la plena conciencia sobre la necesidad de hacer cambios”, dijo Gloria Hutt, ministra de Transporte y Telecomunicaciones de Chile. Explicó, además, que, aunque la contribución del país a la emisión de gases de efecto invernadero es muy pequeña, ha desarrollado una estrategía de electromovilidad. Ésta se está llevando actualmente a la práctica con la puesta en circulación de centenares de autobuses eléctricos en la capital. “Fue bastante fácil para nosotros porque no tenemos industria automotriz, lo que nos da más flexibilidad”, dijo apuntando que su enfoque busca “mejorar la calidad de las comunidades y las ciudades”. 

En el otro lado de la balanza, otras ciudades y naciones latinoamericanas tienen dificultades para llevar a cabo esta transformación que precisa de una “transición justa”, según puntualizó Gustavo Rinaldi, director de Impacto Ambiental del Transporte del Ministerio de Transporte de Argentina. No obstante, para llevar a cabo esta transformación el país cuenta con el apoyo del programa ‘Descarbonizar el transporte en las economía emergentes’ del Foro Internacional del Transporte.

Finalmente, en el marco de estas negociaciones en Glasgow, también se han dado a conocer nuevos acuerdos en materia de transporte marítmo -con la aprobación de la Clydebank Declaration, que apoya el establecimiento de corredores marítimos ecológicos a nivel mundial- o aéreo -con la cosolidación de la Coalición Internacional de Ambición por el Clima de la Aviación-.

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