El pasado viernes 5 de noviembre más de 100.000 personas, en su mayoría jóvenes de diferentes latitudes, tomaron las calles de Glasgow para exigir medidas urgentes contra el calentamiento global. La activista climática sueca Greta Thunberg criticó fuertemente la cumbre y la calificó como el "festival del greenwashing".
COP26: ¿la cumbre del bla bla bla?

"¿Qué queremos? Justicia climática. ¿Cuándo la queremos? ¡Ahora!". Este fue el grito de las y los jóvenes que resonó el pasado viernes 5 de noviembre en las calles de Glasgow.  Aunque la marcha fue convocada inicialmente por el movimiento “Fridays for future”, personas de todas las edades se reunieron en George Square para exigir acciones climáticas contundentes por parte de los líderes que han asistido a la COP26.

Desafiando una lluvia torrencial, una multitud de manifestantes se concentraron   en la ciudad escocesa para marchar por la "justicia climática" en una jornada de movilización mundial. La ctivista sueca Greta Thunberg denunció que las negociaciones llevadas a cabo hasta el momento en la cumbre fueron un "fracaso" y una clara muestra de greenwashing. “Han tenido 26 COPS y décadas de bla, bla, bla y, ¿a dónde nos ha llevado esto?” sentenció Greta, siendo la voz de miles de jóvenes a quienes representa.

Lo cierto es que, hasta la fecha, las declaraciones fruto de las negociaciones llevadas a cabo durante la Cumbre no han sido realmente las esperadas. De hecho, trascendió que las emisiones globales de CO2 van camino de crecer un 13,7% para 2030 en lugar de caer el 45% necesario para limitar el calentamiento a 1,5 grados a final de siglo. Demás está decir que esto sigue siendo insuficiente. Se calcula que para limitar el aumento de la temperatura media mundial a 1,5º, como fija el Acuerdo de París, se requiere una reducción de las emisiones de CO2 del 45% en 2030 o una reducción del 25% para limitar el calentamiento a 2º.

Las y los líderes indígenas latinoamericanos que pudieron asistir a esta COP26 también participaron activamente en la protesta. Fueron ellos los que encabezaron la marcha y enviaron un fuerte mensaje a los líderes mundiales: dejen de extraer recursos y dejen el carbono en el suelo. “Aunque somos una parte pequeña de la población, el 80% de la biodiversidad ha sido conservada por los pueblos originarios. Nuestras voces, nuestras propuestas, deben ser escuchadas en todos los convenios internacionales sobre el cambio climático”, dijo por su parte Abigail Hualinga del pueblo quechua de Ecuador. Activistas llevaban máscaras de algunos de los líderes mundiales, como Joe Biden, Vladimir Putin y Jair Bolsonaro, y los representaban como detenidos con carteles en los que se podía leer "criminales climáticos".

La activista sueca Greta Thunberg fue la última en aparecer en el escenario de la protesta, donde criticó a los líderes mundiales con un discurso, como de costumbre, claro y combativo: "Parece que su principal objetivo es seguir luchando por el statu quo. Y la COP26 ha sido calificada como la COP más excluyente de la historia. Esto ya no es una conferencia sobre el clima, ahora es un festival de greenwashing del norte global. Una celebración de dos semanas para que todo siga como siempre y bla, bla, bla". Hablando en nombre de las personas que viven en las zonas del mundo más vulnerables al cambio climático, Thunberg dijo que sus voces "siguen sin ser escuchadas", y añadió que las generaciones futuras se están ahogando en "palabras y promesas vacías".

No caben dudas de que la juventud ocupa un lugar protagónico en la lucha por la justicia climática. Si bien Greta es quizás la representante con mayor visibilidad, lo cierto es que activistas de corta edad procedentes de diferentes países del mundo vienen llevando a cabo una incansable tarea en pos de detener el calentamiento global.

En este sentido, dentro de la Zona Azul de la conferencia, donde activistas climáticos de “YOUNGO”, el grupo de niños y jóvenes de la ONU sobre el cambio climático, entregaron a la presidencia de la COP y a otros líderes una declaración firmada por 40.000 jóvenes que exigen un cambio a los responsables de la toma de decisiones.También pidieron a Patricia Espinosa, secretaria ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que les apoye para conseguir que se incluya en la declaración final de la COP26 un párrafo que mencione la importancia de los jóvenes. La declaración, que se entregó directamente a los ministros, también pide que se actúe sobre la financiación del clima, la movilidad y el transporte, hasta la conservación de la protección de la fauna.

"Cambia el sistema, no el clima" y "Acción climática ya" fueron algunas de las principales consigas que se corearon durante la marcha.  Además de las críticas a los líderes de los gobiernos, la marcha, que en todo momento se desarrolló de manera festiva, también reclamó expulsar a las grandes empresas contaminantes de las negociaciones climáticas y puso en la mira sus políticas medioambientales vinculadas con greenwashing. Greta concluyó su discurso de manera contundente: "Algunos dicen que estamos siendo demasiado radicales. Pero la verdad es que son ellos los que son radicales. Luchar por salvar nuestros sistemas de soporte vital no es radical en absoluto. En cambio, creer que toda la civilización, tal y como la conocemos, puede sobrevivir a un mundo con 2,7 o 3 grados más de calor no solo es extremadamente radical, sino que es una pura locura".

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