El Banco Mundial ha publicado su informe actualizado de Groundswell, el cual advierte que el cambio climático es un motor cada vez más potente de la migración. La investigación afirma que, si no se toman las medidas correspondientes, la emergencia climática podría obligar a 216 millones de personas a moverse dentro de sus propios países en 2050. Asimismo, concluye que una acción colectiva decisiva podría reducir la migración climática hasta en un 80%.
El rostro humano del cambio climático: crecen las migraciones forzadas

Los efectos que tiene el cambio climático sobre las personas son múltiples y de los más variados. Entre otros, el cambio climático es un poderoso motor de las migraciones. Un informe publicado el día de ayer, 13 de septiembre, por el Banco Mundial, que se basa en el informe Groundswell de 2018, contiene nuevos análisis regionales que reafirman el modo en que la migración interna provocada por impactos climáticos puede aumentar marcadamente en el curso de las próximas tres décadas.

Al analizar los impactos del cambio climático de evolución lenta en la disponibilidad de agua y la productividad de los cultivos, sumados al aumento del nivel del mar, se destaca la necesidad urgente de adoptar medidas debido a que las presiones a las que están sujetos los medios de subsistencia y el bienestar humano son cada vez mayores. El estudio concluye que las catástrofes climáticas podrían obligar a 216 millones de personas de seis regiones del mundo a desplazarse dentro de sus países en los próximos años.

Expertos del Banco Mundial afirman que el cambio climático es un poderoso impulsor de la migración interna debido a su impacto en los medios de vida de las personas. Así, se prevé que la migración interna provocada por impactos climáticos aumentará en todas las regiones y países. Los impactos del cambio climático afectarán en mayor medida a las regiones más pobres y vulnerables y amenazan con revertir los logros en materia de desarrollo: las predicciones muestran que para 2050, el África subsahariana podría ver hasta 86 millones de migrantes climáticos internos; Asia oriental y el Pacífico, 49 millones; Asia meridional, 40 millones; el norte de África, 19 millones; América Latina, 17 millones; y Europa oriental y Asia central, 5 millones.

Al desplegar un enfoque basado en escenarios, el informe explora los posibles resultados futuros, lo que puede ayudar a los responsables de la toma de decisiones a planificar con antelación. El enfoque permite identificar los puntos calientes de migración interna y externa por motivos climáticos, es decir, las zonas de las que se espera que la gente se desplace debido a la creciente escasez de agua, la disminución de la productividad de los cultivos y el aumento del nivel del mar, y las zonas urbanas y rurales con mejores condiciones para construir nuevos medios de vida.

Si bien los resultados son poco alentadores, el documento también afirma que aún estamos a tiempo de detener estos efectos. En este sentido, se explica que la trayectoria de la migración interna provocada por impactos climáticos en el próximo medio siglo depende de la acción colectiva sobre el clima y el desarrollo que adoptemos en los años venideros.

El informe asevera que una acción inmediata y concertada para reducir las emisiones globales y apoyar un desarrollo verde, inclusivo y resistente, podría reducir la escala de la migración climática hasta en un 80%. En este sentido, se afirma que los países deben actuar en conjunto y de manera decisiva para alcanzar un desarrollo verde, resiliente e inclusivo, al tiemo que se reduzcan marcadamente las emisiones mundiales, en consonancia con el Acuerdo de París. Adoptar medidas ahora, en el punto de confluencia del clima, el desarrollo y la migración, es fundamental para salvaguardar la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en el curso de los próximos 10 años y para garantizar la prosperidad compartida hasta la mitad del siglo y los años futuros.

Por otra parte, la investigación argumenta que es fundamental comenzar a trazar planes para lograr que la migración interna provocada por impactos climáticos sea ordenada y esté bien gestionada, cuando corresponda, de modo que sirva como una estrategia de adaptación eficaz con resultados positivos en términos de desarrollo.

De este modo, el informe ofrece una serie de recomendaciones políticas que pueden ayudar a frenar los factores que impulsan la migración climática y a prepararse para los flujos migratorios previstos, entre ellas: Reducir las emisiones globales y hacer todo lo posible para cumplir los objetivos de temperatura del Acuerdo de París; Integrar la migración climática interna en una planificación del desarrollo ecológica, resiliente e inclusiva con visión de futuro. Además de prepararse para cada fase de la migración, de modo que la migración climática interna como estrategia de adaptación pueda dar lugar a resultados de desarrollo positivos. Finalmente, Invertir en una mejor comprensión de los factores que impulsan la migración climática interna para informar sobre políticas bien orientadas.

Juergen Voegele, Vicepresidente de Desarrollo Sostenible del Banco Mundial, concluyó que: "El informe Groundswell es un duro recordatorio del coste humano del cambio climático, especialmente para los más pobres del mundo, que son los que menos contribuyen a sus causas. También establece claramente un camino para que los países aborden algunos de los factores clave que están causando la migración impulsada por el clima. Todas estas cuestiones están fundamentalmente conectadas, razón por la cual nuestro apoyo a los países está posicionado para cumplir con los objetivos climáticos y de desarrollo conjuntamente, al tiempo que se construye un futuro más sostenible, seguro y resistente."  

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