Estos bosques acuáticos son centrales para la protección de los ecosistemas. A pesar de su importancia en la carrera por detener la emergencia climática, un informe de Naciones Unidas afirma que estos están desapareciendo a un ritmo acelerado. La buena noticia es que se pueden recuperar y el documento propone seis formas en las cuales todos y todas podemos contribuir a su regeneración.
Los manglares, fundamentales en la lucha contra el cambio climático

Aunque no se conozcan mucho, los manglares son uno de los entornos naturales más valiosos de la Tierra. Estos son ecosistemas costeros, típicos de las zonas tropicales y subtropicales, que presentan una gran riqueza de biodiversidad. Existen diferentes tipos de manglares, pero todos ellos tienen una característica común: nacen del contacto entre dos ambientes muy distintos –el terrestre y el marino–, constituyendo así uno de los hábitats más valiosos del planeta.

Asimismo, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente explica que los manglares son actores importantes en los esfuerzos por abordar algunos de los grandes desafíos que enfrenta el mundo hoy día. Ya que, estos bosques proporcionan una barrera de defensa entre la tierra y el mar, absorben carbono, contribuyen a la seguridad económica y alimentaria, y son el hogar de algunas de las especies más raras y coloridas.

Los manglares son clave para la conservación de diferentes tipos de especies y vegetales que necesitan de estos hábitats para poder crecer y desarrollarse. No solo tienen una función de protección de la vegetación y la fauna, también contribuyen a mitigar los efectos del cambio climático al ser capaces de absorber y almacenar CO2 en sus raíces. Estos, también ayudan a frenar el desgaste y la erosión de los suelos, evitando así que se acumulen sedimentos en las playas.

A pesar de su gran importancia, estos importantes ecosistemas están desapareciendo a un ritmo acelerado. Según muestra la publicación de la ONU, más de 80% de los manglares se han perdido en algunas áreas del Océano Índico occidental, uno de los dos hábitats de manglares más significativos del mundo junto con el sudeste asiático. Pero la buena noticia es que aún no es demasiado tarde para actuar. La publicación ofrece seis alternativas para recuperarlos.  

  1. Conocer la importancia de los manglares: Solo con ecosistemas saludables podemos mejorar los medios de vida de las personas, contrarrestar el cambio climático y detener el colapso de la biodiversidad. Una investigación del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente muestra que los ecosistemas de manglares sustentan las economías globales y locales al respaldar la pesca, proporcionar otras fuentes de alimentos y proteger las costas. De hecho, cada hectárea de bosque de manglar representa un valor estimado de entre US$ 33.000 y 57.000 por año. También son importantes escudos: protegen la tierra y las comunidades costeras de tormentas y tsunamis, del aumento del nivel del mar y de la erosión. Con el mundo en riesgo de vivir un aumento de temperatura de más de 3°C a fines de este siglo, los manglares también son un aliado invaluable en la carrera por adaptarnos. Estos ecosistemas pueden extraer hasta cinco veces más carbono de la atmósfera que los bosques terrestres, y protegerlos es mil veces menos costoso por kilómetro que construir diques de contención.
  2. Conocer qué está impulsando su pérdida:  Las costas, que albergan 40% de la población mundial, se encuentran entre las áreas más densamente pobladas de la Tierra. Su consecuente desarrollo es el principal impulsor de la pérdida de estos ecosistemas. A nivel mundial, esto ha provocado la desaparición de 20% de los manglares. La contaminación también juega un papel. Debido a que estos bosques forman una línea protectora entre las costas y el océano, se convierten efectivamente en una "trampa de plástico". Cuando las bolsas de plástico y la basura cubren las raíces y las capas de sedimentos, pueden privar de oxígeno a los manglares y causar daños a los animales marinos.
  3. Tomar decisiones sostenibles: Las elecciones que hacemos son una forma poderosa de expresar nuestros valores y de transformar el consumo y la demanda. Podemos investigar sobre la comida que compramos, eligir alimentos de origen sostenible, decir no al plástico de un solo uso y reducir el consumo en general.
  4. Informarse sobre cómo funciona la restauración:  Antes de plantar nuevos manglares, es importante comprender la causa de la degradación o desaparición de los bosques. Cuando el motivo de la afectación puede eliminarse, como es el caso de la contaminación y la sobreexplotación, los manglares pueden recuperarse de forma natural.
  5. Convertirse en defensor y activista:  Sea uno quien sea, esté donde esté, cualquiera puede empezar a actuar hoy mismo. Hablando con los amigos, familiares y colegas sobre la importancia de los manglares y compartiendo información, imágenes e ideas inspiradoras.También se puede buscar inspiración en lo que están haciendo los demás. En Kenia y Madagascar, y en otros lugares del mundo, hay comunidades que han reconocido la contribución de los manglares a sus propios medios de vida y están participando activamente en la reforestación y la educación para prevenir la explotación y garantizar el sustento de las generaciones futuras.
  6. Manifestarse: A pesar de la magnitud del desafío, existen soluciones y algunos gobiernos ya están tomando medidas. Cuba, Haití, Puerto Rico y República Dominicana han priorizado la restauración de manglares a través de la iniciativa del Corredor Biológico en el Caribe. En Cuba, los bosques de manglares todavía cubren 70% de la costa. Pakistán se ha comprometido a plantar 10.000 millones de árboles para 2023 en una iniciativa liderada por el primer ministro Imran Khan y apoyada por la ONU. Millones, sino miles de millones, de estos árboles serán manglares.

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