El egoísmo y la hipocresía han mostrado su cara más cruel con el desigual reparto de las vacunas para detener la pandemia. Mientras los países más ricos tienen más cantidad de dosis que de habitantes, las naciones de rentas más bajas aún no han vacunado ni al personal esencial. Un comunicado emitido por la ONG Oxfam Intermón advierte que el monopolio de las vacunas multiplica al menos por cinco el coste de vacunar al mundo contra el coronavirus. La alianza People’s Vaccine denuncia que la vacunación podría ser más justa si las empresas farmacéuticas no se estuviesen aprovechando en términos económicos y pusieran antes las personas que los beneficios.
El monopolio de las vacunas contra la COVID-19 se cobra millones de vidas

Lo dijimos y lo volvemos a repetir: acceder a la vacuna es un derecho, no un privilegio. Luego de los peores meses de confinamiento y desconocimiento sobre el virus que marcó un hito imborrable en la historia contemporánea, como una luz de esperanza llegaron las vacunas. Si creíamos que tras la pandemia seríamos una sociedad más empática y solidaria nos equivocamos. Lo cierto es que el mundo entero sigue mostrando su cara más cruel. La desigualdad en el reparto de las vacunas se está cobrando millones de vidas en los países más pobres.

Mientras algunos países ya han vacunado casi a la totalidad de su población con ambas dosis, en otras naciones ni los médicos han accedido a este derecho. La alianza People’s Vaccine publicó un comunicado el pasado 29 de julio, en el cual advierte que vacunar al mundo podría ser, por lo menos, cinco veces más barato si las empresas farmacéuticas no se estuviesen aprovechando de su monopolio sobre las vacunas contra la COVID19.

People’s Vaccine es una alianza de organizaciones y activistas unidos bajo el objetivo común de hacer campaña por una "vacuna universal" para detener el coronavirus. Esto se basaría en el conocimiento compartido y estaría disponible gratuitamente para todos en todas partes: un bien común mundial. Los miembros de la alianza incluyen Free the Vaccine, Global Justice Now, Public Citizen, Yunus Center, Frontline AIDS, Amnistía Internacional, Oxfam, SumOfUs y ONUSIDA. Además, está respaldada por líderes mundiales, expertos en salud, referentes religiosos y economistas.

El comunicado explica que, pese al rápido aumento de los casos de las diferentes variantes de coronavirus y, por consiguiente, de las muertes en los países en vías de desarrollo, Pfizer/BioNTech y Moderna han vendido hasta la fecha más del 90% de sus vacunas a los países ricos y han llegado a multiplicar por 24 el coste de producción estimado. La semana pasada, Pfizer/BioNTech anunció que autorizaría a una empresa sudafricana a rellenar y envasar 100 millones de dosis para distribuir en África, pero esto no es más que una gota de agua en un océano de necesidad. A pesar de la enorme necesidad de vacunas en muchos territorios que no tienen la posibilidad de pagar por ellas, ninguna de estas dos empresas ha accedido a transferir completamente la tecnología y los conocimientos sobre la vacuna a ningún productor capacitado en países en vías de desarrollo, un gesto que podría aumentar el suministro global, reducir los precios y salvar millones de vidas.

El análisis de las técnicas de producción de las vacunas punteras de ARN mensajero producidas por Pfizer/BioNTech y Moderna sugiere que estas vacunas podrían fabricarse por apenas 1,20 dólares la dosis. Sin embargo, COVAX, el mecanismo implantado para facilitar el acceso a las vacunas, ha estado pagando, de media, casi cinco veces más. Asimismo, COVAX ha tenido problemas para conseguir las dosis suficientes y al ritmo necesario debido a un suministro inadecuado y al hecho de que los países ricos se hayan colocado a la cabeza de las colas prestándose a pagar precios excesivos.

Los datos presentados en el comunicado son realmente preocupantes. La alianza afirma que, sin el monopolio farmacéutico sobre las vacunas que restringe el abastecimiento e incrementa los precios, el dinero que el mecanismo COVAX ha gastado hasta la fecha podría haber bastado para administrar la pauta completa a toda la población de los países de rentas medias y bajas con vacunas a precio de coste, de haber habido un suministro suficiente. En lugar de eso, en el mejor de los casos, COVAX habrá vacunado al 23% para finales de 2021. Mención aparte merece el blindaje mediático que existe sobre la temática, ya que, tratándose de un tema trascendente para el devenir de la pandemia, no tiene la atención de los grandes medios de comunicación.

Además, según un análisis de la Organización Mundial de la Salud (OMS), antes de la pandemia, los países en vías de desarrollo pagaban una media de 0,80 dólares por dosis en todas las vacunas que no fueran contra la COVID-19. Aun cuando todas las vacunas son diferentes y las nuevas puedan no ser directamente comparables, incluso una de las vacunas contra la COVID-19 más baratas del mercado, la de Oxford/AstraZeneca, cuesta casi cuatro veces más; la vacuna de Johnson and Johnson multiplica ese precio por 13; y las más caras, como la de Pfizer/BioNTech, la de Moderna y la de la china Sinopharm, llegan a multiplicarlo por 50.

Cabe destacar que, debido a la falta de transparencia de las empresas farmacéuticas, se desconoce el coste exacto de la investigación, el desarrollo y la fabricación de las vacunas. En el comunicado se deja claro que las cifras estimadas que se han usado para el mismo se basan en estudios de técnicas de producción de ARNm desarrollados por Public Citizen con ingenieros del Imperial College. Su análisis sugiere que producir 8.000 millones de dosis de vacunas de Pfizer/BioNTech podría costar unos 9.400 millones de dólares – o sea 1,18 dólares por dosis; y producir otras tantas dosis de Moderna costaría 22.800 millones de dólares – es decir, un precio de 2,85 dólares por dosis.

Mientras las grandes corporaciones multinacionales aumentan exponencialmente sus ganancias, millones de vidas quedan en el camino. La desigualdad tiene el precio más alto de todos. Nadie salva a nadie, pero lo cierto es que nadie se salva sólo. Ante un contexto por demás complejo, la cooperación internacional y el compromiso del sector privado podrían haber cambiado el curso de la historia, pero no, decidieron una vez más dar la espalda a las necesidades sociales y atender al crecimiento económico.  

Beatriz Novales, directora del área de Programas, Incidencia y Ciudadanía de Oxfam Intermón señala que “mientras las multinacionales farmacéuticas sigan monopolizando una tecnología que salva vidas, seguirán priorizando los contratos que puedan brindarles los beneficios más excesivos y dando la espalda a los países en vías de desarrollo.  Con los presupuestos de los gobiernos en crisis en todo el mundo y los casos de COVID-19 al alza en muchos países en vías de desarrollo, es el momento de dejar de subvencionar a los multimillonarios. Es el momento de anteponer las personas a los beneficios.” 

La caridad nunca es la respuesta

Los discursos “anti vacunas” también han calado hondo a nivel global. Ya sea por desconocimiento, por motivos religiosos o por falta de consciencia social, en muchos países una gran parte de la población no quiere vacunarse. Sin comprender que se trata de una decisión individual pero que impacta en el conjunto de la sociedad. Primando el egoísmo por sobre la consciencia de que ejercer la ciudadanía también es pensar en los otros. Ante esto, a muchos países les sobran dosis que su población no quiere recibir.

De este modo, aunque algunos países ricos han comenzado a redistribuir parte del excedente de dosis y se han comprometido a donar recursos que no van a utilizar, esta caridad no basta para solucionar los problemas de suministro de vacunas a nivel global. En el comunicado, la alianza People’s Vaccine pide a los gobiernos insistir en la transferencia de la tecnología de las vacunas, a fin de posibilitar que las puedan producir los fabricantes cualificados de todo el mundo, especialmente de los países en vías de desarrollo. Los gobiernos también deberían aprobar urgentemente una supresión parcial de las patentes relacionadas con las tecnologías COVID-19, tal y como han propuesto India y Sudáfrica.

Afortunadamente la aprobación de la liberalización ha ido en aumento en los úlimos meses. Esta propuesta ya cuenta con el apoyo de más de 100 países, entre ellos Estados Unidos y Francia, ha entrado en negociaciones formales en la Organización Mundial del Comercio, que ha vuelto a reunirse esta semana. Sin embargo, la propuesta se ha topado con el bloqueo sistemático de Alemania, el Reino Unido y la Unión Europea. Sin embargo, aún no se ha efectivizado y el tiempo continúa pasando y el virus avanzando.

 Maaza Seyoum, de la Alianza Africana y de People’s Vaccine en África, afirma que “Permitir que los fabricantes de los países en vías de desarrollo produzcan las vacunas es la manera más rápida y segura de aumentar el suministro y conseguir un descenso drástico de los precios. Cuando esto se hizo para el tratamiento contra el VIH, asistimos a una caída de los precios de casi el 99 por ciento”. Y se pregunta: “¿Qué razón pueden tener los gobiernos de Alemania, el Reino Unido y la Unión Europea para desoír las peticiones reiteradas de los países en vías de desarrollo de poner fin al monopolio de las vacunas y así poder aumentar la producción y reducir los precios?”

Para aportar datos contundentes y que muestren con claridad lo que está ocurriendo en el mundo, en el comunicado citan un informe publicado el día de ayer, 29 de julio por la alianza People’s Vaccine. Este destaca varios ejemplos de cómo tanto los países en vías de desarrollo como los más ricos han estado posiblemente pagando un sobrecoste:

  • Pfizer/BioNTech ha cobrado a la Unión Africana 6,75 dólares por dosis, su precio más bajo registrado, que, con todo, sigue siendo casi 6 veces más caro que el coste de producción estimado de esta vacuna. Una dosis de la vacuna cuesta lo mismo que el gasto anual en sanidad de Uganda por ciudadano.
  • Israel ha pagado el precio más alto por vacuna de Pfizer/BioNTech del que se tenga constancia: 28 dólares la dosis – casi 24 veces el coste de producción estimado. Algunos informes sugieren que pagaron incluso más.
  • La UE podría haber pagado por sus 1.960 millones de vacunas de Moderna y Pfizer/BioNTech un sobrecoste de más de 31.000 millones de euros.
  • Moderna ha cobrado a los países un precio entre 4 y 13 veces superior al coste de producción estimado de la vacuna y, al parecer, ha pedido a Sudáfrica entre 30 y 42 dólares por dosis, un precio casi 15 veces más elevado que el coste de producción estimado.
  • Colombia, un país seriamente afectado por la COVID-19, ha estado pagando el doble que Estados Unidos por las vacunas de Moderna. Entre las dosis de Moderna y de Pfizer/BioNTech, es posible que el país haya llegado a pagar un sobrecoste de 375 millones de dólares.
  • Senegal, un país de renta baja, afirma haber pagado 4 millones de dólares por 200.000 dosis de Sinopharm, lo que equivale a unos 20 dólares por dosis.
  • Es posible que solo el Reino Unido haya pagado más de 1.800 millones de libras por encima del coste de producción de las vacunas de Pfizer y Moderna – una cantidad suficiente para abonar a todos los trabajadores de su Sistema de Salud Pública una paga extra de más de 1.000 libras.

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