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Según un reporte publicado por Ecoembes, el uso del contenedor amarillo creció un 8,6% y el del azul un 1,3% el año pasado. Este crecimiento ha sido posible gracias al mayor compromiso ciudadano y al mantenimiento durante la pandemia de la recogida selectiva municipal como actividad esencial.
A pesar de la pandemia, el uso de los contenedores de reciclaje creció en 2020

La pandemia ha modificado la vida cotidiana de gran parte de la población. Afortunadamente, los hábitos vinculados al cuidado medioambiental han cambiado, pero para bien.  Un reporte recientemente publicado por Ecoembes, afirma que, a pesar de la excepcionalidad vivida durante gran parte del 2020 y que continúa en la actualidad como consecuencia de la Covid-19, el reciclaje de envases volvió a consolidarse como una práctica medioambiental muy extendida en la sociedad española.

La misión de Ecoembes, tal y como establece la Ley de Envases 11/97, es coordinar y financiar el ciclo del reciclaje de los envases domésticos de plástico, metal, brik, papel y cartón en España, con el objetivo de que estos residuos se recuperen y reciclen de manera eficiente y sostenible para garantizar su circularidad.  Los envases domésticos adheridos a Ecoembes suponen un 8% en peso del total de residuos municipales generados.

La organización afirma que resulta especialmente positivo el caso de la Comunidad Autónoma de Aragón. Los datos de participación ciudadana proporcionados por las 728 entidades locales que prestan el servicio de recogida de estos residuos en Aragón a Ecoembes han sido muy positivos. Estas cifras confirman el crecimiento, un año más, en la cantidad de estos residuos que los ciudadanos depositaron en el contenedor amarillo (destinado a envases de plástico, latas y briks) y en el contenedor azul (papel y cartón).

Así, cada ciudadano aragonés depositó 18,3 kg de residuos -un 8,6% más respecto al año anterior- en los 12.149 contenedores amarillos destinados a los envases domésticos de plástico, metal y brik que los aragoneses tienen a su disposición. Una cantidad que, durante los últimos cinco años, ha incrementado un 35% y que reflejan el creciente compromiso ciudadano con el reciclaje de estos envases. Pero hay que seguir reforzando y sensibilizando para afinar la separación que los ciudadanos hacen en sus hogares, ya que de los kilos que cada ciudadano depositó en el contenedor amarillo, 3,9 kg fueron de residuos que no son envases.

El reciclaje utilizando el contenedor azul también ha experimentado un aumento.  Según Ecoembes, este creció un 1,3% gracias a que cada aragonés depositó 21 kg de papel y cartón en los 9.229 contenedores azules que hay situados en la vía pública para reciclar sus envases. Una cifra que, durante los últimos cinco años, ha aumentado un 18%. Cabe destacar que, en los contenedores azules, además de envases domésticos, se depositan otros residuos, como el papel y cartón comerciales y revistas.

Afortunadamente, la consciencia medioambiental continúa creciendo en nuestro país. Detener la emergencia climática no sólo es tarea de las administraciones, sino también del aporte que cada persona, desde su lugar, pueda hacer. Así, el reciclaje se vuelve una pieza central del complejo rompecabezas climático actual.  

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