La Comisión Europea ha presentado una nueva y ambiciosa estrategia para hacer más sostenible el sistema financiero de la UE. Esta establece una serie de iniciativas orientadas a detener la emergencia climática; aumentar la inversión y la inclusión de las pequeñas y medianas empresas y la creación de un estándar voluntario de alta calidad para los bonos que financien inversiones sostenibles. Con este importante paso, la Comisión tiene la intención de liderar esta transición y cooperar estrechamente con todos los socios internacionales para construir un sólido sistema internacional de finanzas sostenibles. Las y los europarlamentarios informarán sobre la aplicación de la Estrategia a finales de 2023 y apoyarán activamente a los Estados miembros en sus esfuerzos en materia de sostenibilidad.
Finanzas sostenibles, la nueva estrategia de Bruselas para la Unión Europea

Siguiendo las tendencias mundiales, en los últimos años, la Unión Europea se ha vuelto mucho más ambiciosa en la lucha contra el cambio climático. Si bien la emergencia climática se ha ido agravando con el pasar del tiempo, lo cierto es que esta ha ido incrementando de la mano de la preocupación medioambiental en todas las latitudes. El territorio europeo no ha sido la excepción.

La sostenibilidad es el elemento central de la recuperación de la UE tras la pandemia de COVID-19 que golpeó con fuerza a la región y el sector financiero será clave a la hora de contribuir a que se alcancen los objetivos del Pacto Verde Europeo. En este sentido, la Comisión ha tomado medidas sin precedentes para sentar las bases de un sólido sistema financiero sostenible. Para alcanzar estos ambiciosos objetivos, las y los europarlamentarios han adoptado una serie de medidas más transformadoras en materia de finanzas sostenibles. En primer lugar, la nueva estrategia en materia de finanzas sostenibles establece varias iniciativas para hacer frente al cambio climático y otros retos medioambientales, aumentando al mismo tiempo la inversión y la inclusión de las pequeñas y medianas empresas (pymes) en la transición de la UE hacia una economía sostenible.

En segundo lugar, la propuesta de estándar de bonos verdes de la UE creará un estándar voluntario de alta calidad para los bonos que financien inversiones sostenibles. Finalmente, la Comisión ha adoptado también un acto delegado sobre la información que deben divulgar las sociedades financieras y no financieras sobre la sostenibilidad de sus actividades, de conformidad con el artículo 8 de la taxonomía de la UE.

La nueva estrategia en materia de finanzas sostenibles está compuesta por seis medidas que van desde ampliar la actual caja de herramientas de financiación sostenible para facilitar el acceso a la financiación de transición, hasta fomentar iniciativas y normas internacionales en materia de finanzas sostenibles y apoyar a los países socios de la UE. Asimismo, estas medidas apuntan a mejorar la inclusión de las pequeñas y medianas empresas (pymes) y de los consumidores, proporcionándoles las herramientas e incentivos adecuados para acceder a la financiación de transición.

Por otra parte, se espera lograr un aumento en la resiliencia del sistema económico y financiero frente a los riesgos de sostenibilidad, como así también aumentar la contribución del sector financiero a la sostenibilidad. Por último, otra de las propuestas busca garantizar la integridad del sistema financiero de la UE y supervisar su transición ordenada hacia la sostenibilidad. Además de estas importantes iniciativas rumbo a crear un sistema financiero sostenible, la Comisión Europea también ha adoptado el acto delegado que complementa el artículo 8 del Reglamento de taxonomía, que exige a las sociedades financieras y no financieras que faciliten información a los inversores sobre el comportamiento medioambiental de sus activos y actividades económicas.

Es sabido que la transparencia y la comunicación en materia de sostenibilidad son vitales. No sólo los mercados, sino también los inversores necesitan información clara y comparable sobre sostenibilidad para evitar el “blanqueo ecológico”.  Para esto, el acto delegado especifica el contenido, la metodología y la presentación de la información que deben divulgar las grandes sociedades financieras y no financieras sobre la proporción de sus actividades empresariales, de inversión o de préstamo que se ajusten a la taxonomía de la UE.

A partir de esta nueva disposición, las sociedades no financieras tendrán que revelar la proporción de su volumen de negocios, su capital y sus gastos operativos asociados a actividades económicas sostenibles desde el punto de vista ambiental, tal como se definen en el Reglamento de taxonomía y en el acto delegado de la UE sobre taxonomía climática, adoptado formalmente el 4 de junio de 2021, así como en cualquier futuro acto delegado sobre otros objetivos medioambientales.

Finalmente, Bruselas también ha propuesto un Reglamento sobre un estándar de bonos verdes de la UE de carácter voluntario. Los bonos verdes ya se utilizan para obtener financiación en sectores como la producción y distribución de energía, las viviendas eficientes en el uso de los recursos y las infraestructuras de transporte con bajas emisiones de carbono. Esta propuesta creará un estándar voluntario de alta calidad para todos los emisores (privados y soberanos) a fin de contribuir a la financiación de las inversiones sostenibles.

Con el afán de amentar la ambición, el estándar de bonos verdes de la UE establecerá un “estándar de oro” en lo relacionado con la manera en que las empresas y las autoridades públicas pueden utilizar bonos verdes para captar fondos en los mercados de capitales a fin de financiar inversiones ambiciosas, cumpliendo al mismo tiempo estrictos requisitos de sostenibilidad y protegiendo a los inversores del blanqueo ecológico.  

Cabe destacar que este nuevo estándar de bonos verdes estará abierto a cualquier emisor de esos bonos, incluidos los emisores situados fuera de la UE. En el marco propuesto, hay cuatro requisitos clave: en primer lugar, que los fondos captados mediante los bonos deben asignarse en su totalidad a proyectos que se ajusten a la taxonomía de la UE. En segundo lugar, debe haber plena transparencia sobre la forma en que se asignan los ingresos de los bonos gracias a unos detallados requisitos de información.

En tercer lugar, todos los bonos verdes de la UE deben estar sometidos al control de un revisor externo para garantizar el cumplimiento del Reglamento y que los proyectos financiados se ajustan a la taxonomía. Se prevé una flexibilidad específica y limitada en este caso para los emisores soberanos. Finalmente, los revisores externos que presten servicios a los emisores de bonos verdes de la UE deberán estar registrados y supervisados por la Autoridad Europea de Valores y Mercados. Esto garantizará la calidad y fiabilidad de sus servicios y revisiones para proteger a los inversores y garantizar la integridad del mercado. Se prevé una flexibilidad específica y limitada en este caso para los emisores soberanos.

La Comisión informará sobre la aplicación de la Estrategia a finales de 2023, al tiempo que apoyará activamente a los Estados miembros en sus esfuerzos en materia de finanzas sostenibles. Estas iniciativas ponen de relieve el liderazgo mundial de la UE en el establecimiento de estándares internacionales en materia de finanzas sostenibles. Mairead McGuinness, comisaria de Servicios Financieros, Estabilidad Financiera y Unión de los Mercados de Capitales, concluyó que: “La estrategia de hoy establece nuestra ambiciosa hoja de ruta en materia de finanzas sostenibles para los próximos años. Para alcanzar nuestros objetivos climáticos, necesitamos esfuerzos sostenidos para garantizar más flujos de dinero hacia una economía sostenible.”

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