Recientemente, se ha publicado la 12ª edición del informe más completo sobre la financiación bancaria de los combustibles fósiles titulado “Banking on Climate Chaos 2021”. El mismo documenta una desconexión alarmante entre el consenso científico mundial sobre el cambio climático y las prácticas continuas de los mayores bancos del mundo.
Los mayores bancos del mundo continúan invirtiendo en combustibles fósiles a pesar del Acuerdo de París

A pesar de la extensa evidencia científica respecto a la necesidad urgente de detener el cambio climático y los compromisos asumidos por los diferentes Estados con el Acuerdo de París, muchos bancos parecen no reparar en sus responsabilidades.  Recientemente se ha publicado la 12ª edición del informe más completo sobre la financiación bancaria de los combustibles fósiles titulado “Banking on Climate Chaos 2021”. El mismo ha sido elaborado por Rainforest Action Network, BankTrack, Indigenous Environmental Network, Oil Change International, Reclaim Finance y Sierra Club, y está respaldado por más de 300 organizaciones de 50 países de todo el mundo.

Los datos presentados por la investigación son realmente alarmantes. El informe demuestra que, incluso en medio de una recesión económica inducida por la pandemia que dio lugar a una reducción general de la financiación de los combustibles fósiles de aproximadamente el 9%, los 60 bancos más grandes del mundo todavía aumentaron su financiación en 2020 a las 100 empresas más responsables de la expansión de los combustibles fósiles en más del 10%. El documento nombra a los mayores financiadores de los combustibles fósiles en todo el mundo, siendo JPMorgan Chase el peor en general, RBC el peor en Canadá, Barclays el peor en el Reino Unido, BNP Paribas el peor en la UE, MUFG el peor en Japón y Bank of China el peor en China. Otra de las conclusiones más importantes a las que arriba el informe es que la financiación de los combustibles fósiles fue mayor en 2020 que en 2016, una tendencia que se opone directamente al objetivo declarado del Acuerdo de reducir rápidamente las emisiones de carbono bajo la meta de limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 °C.

Estos bancos han invertido casi 1,5 billones de dólares en los últimos 5 años en las 100 empresas más importantes en la expansión de los combustibles fósiles. Esto incluye a las empresas que están detrás de proyectos muy controvertidos, como la expansión del fracking en las tierras de las comunidades indígenas mapuches en la región de la Patagonia argentina, que es solo uno de los casi 20 casos de estudio que se presentan en el informe.

Estados Unidos continúa siendo sede de los peores casos. Los bancos con sede en dicho país siguen siendo los mayores impulsores de las emisiones en 2020, y JPMorgan Chase sigue siendo el peor banco fósil del mundo. Chase se comprometió recientemente a alinear su financiación con el Acuerdo de París y, sin embargo, sigue financiando los combustibles fósiles de forma prácticamente ilimitada. Desde 2016 hasta 2020, las actividades de préstamo y suscripción de Chase han proporcionado casi 317.000 millones de dólares a los combustibles fósiles, un 33% más que Citi, el siguiente peor banco fósil durante este período.

Ginger Cassady, Directora Ejecutiva de Rainforest Action Network explicó que: "La caída sin precedentes de la financiación mundial de los combustibles fósiles ofrece a los mayores bancos del mundo un duro punto de elección de cara al futuro: pueden decidir fijar la trayectoria descendente del apoyo a la principal industria que impulsa la crisis climática o pueden volver imprudentemente a las actividades habituales a medida que la economía se recupera. Los bancos estadounidenses siguen siendo los peores financiadores de los combustibles fósiles por un amplio margen. De cara a la cumbre sobre el clima que se celebrará en Glasgow a finales de año, lo que está en juego no podría ser mayor. Wall Street debe actuar ahora para dejar de financiar la expansión de los fósiles y comprometerse con el cero fósil, para alinear realmente sus prácticas de financiación con el hecho de evitar que nuestro planeta se caliente más de 1,5 grados".

Los 10 peores bancos del carbón desde la adopción del Acuerdo de París eran todos chinos, encabezados por el Bank of China; el mayor banco del mundo, el ICBC (Banco Industrial y Comercial de China); y el China CITIC Bank. La financiación global de los bancos incluidos en el informe a las 30 mayores empresas eléctricas de carbón en 2020 cayó un 9% respecto a 2019, pero se mantiene en un nivel muy alto de 39.000 millones de dólares. 

Yossi Cadan, director de la campaña global de finanzas de 350.org. afirmó que: "Ante la perspectiva de una recesión mundial, la inversión en infraestructuras eléctricas de carbón será aún más arriesgada para los países prestatarios y los prestamistas. En la era del Nuevo Desarrollo, sólo persistiendo en la mejora continua del entorno ecológico podrá China alcanzar realmente el desarrollo de la innovación, la coordinación, lo verde, lo abierto y lo compartido. Sólo así podrá China construir una potencia moderna próspera, fuerte, civilizada y armoniosa a mediados de este siglo. Sólo podrá hacerlo con el apoyo y el respaldo de las principales partes interesadas en todos los ámbitos, y los bancos estatales como el ICBC desempeñan un papel fundamental en este camino".

El informe también examina los compromisos actuales de los bancos en materia de política climática y considera que son muy insuficientes y no están en consonancia con los objetivos del Acuerdo de París en todos los ámbitos. Las recientes políticas bancarias de alto perfil se centran en el objetivo lejano y mal definido de lograr "cero emisiones netas para 2050", o en restringir la financiación de los combustibles fósiles no convencionales. En general, las políticas bancarias existentes son más fuertes en lo que respecta a las restricciones para la financiación directa relacionada con proyectos. Y, sin embargo, la financiación relacionada con proyectos sólo representa el 5% del total de la financiación de combustibles fósiles analizada en este informe.

Con gran compromiso y responsabilidad social medioambiental, las organizaciones autoras de este informe están unidas en su exigencia de que el respeto a los derechos indígenas, incluido el derecho al consentimiento libre, previo e informado, y a los derechos humanos en general, debe ser un requisito no negociable para todas las decisiones de financiación de los bancos.

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