La economía circular podría generar 160.000 empleos

Actualmente el 2% del empleo en España está vinculado con este modelo de producción y consumo, una cifra por encima de la media europea, según el informe "Pymes y economía circular en España" realizado por MAPFRE y la Cámara de Comercio. Además, seis de cada diez pymes utiliza materiales reciclados en sus procesos productivos y ocho de cada diez adoptan medidas para reducir el consumo de recursos, como luz y agua, y, por lo tanto, ahorrar costes.

El informe indica que la expansión del sector del reciclaje generará puestos de trabajo de baja cualificación, pero también, en grado creciente, precisará de empleos altamente cualificados. Dependiendo de la inversión y la evolución normativa relacionada, el estudio plantea tres escenarios de creación de empleo en España relacionados con la economía circular antes de 2030. El más optimista es el tercero, que aspira a generar 160.000 puestos de trabajo para esa fecha, siempre y cuando se produzca un desarrollo importante de la economía circular, con un aumento significativo del reciclaje, un progreso moderado en reutilización, un avance sustancial en aquellos procesos que permitan restituir productos y venderlos como nuevos y un incremento en la automatización en los procesos.

Este informe analiza las fortalezas y debilidades de las pymes desde el prisma de la economía circular. Entre las debilidades, muestra que más de la mitad de las pymes españolas (54%) no conoce aún en qué consiste la economía circular. No obstante, avanzan de forma progresiva en promover este modelo, basado en la reutilización, reparación y reciclaje, que permite extender la vida útil de cualquier producto. Y cada vez es mayor el número de ellas que adopta medidas para reducir la generación de residuos (94,4%), así como las que venden o ceden sus desechos a otras empresas para que los aprovechen (56%%), separan en origen una parte o todos los residuos que generan, sobre todo papel y cartón (86,3%) y envases plásticos (50%), especialmente a través de contenedores situados en la vía pública, y recurren a gestores privados cuando necesitan desprenderse de residuos más contaminantes como la chatarra, el aceite y los neumáticos.

Otro dato positivo es que van aumentando las pymes que utilizan materias primas secundarias (recicladas) en sus procesos productivos (60%), principalmente papel y cartón (71,3%); se comprometen más a reducir el consumo de recursos (80%), fundamentalmente de energía y con el objetivo principal de ahorrar; y utilizan materiales y productos con certificados que tienen en cuenta criterios de sostenibilidad (58%).

El informe, que ha sido presentado por Inmaculada Riera, directora general de la Cámara de Comercio de España; Javier Oliveros, director general Comercial de MAPFRE Iberia; Sara Fernández, subdirectora de Medio Ambiente de MAPFRE; y Raúl Mínguez, director del Servicio de Estudios de la Cámara de Comercio de España, señala que las pequeñas y medianas empresas siguen sin tener en cuenta diseños ecológicos en sus productos, clave para lograr incrementar la tasa de reciclaje (21,1%), no eliminan tanto como sería deseable los plásticos de un solo uso (16,2%), y no creen que deban tomar medidas para recuperar y reutilizar el agua (88%), excepto las del sector industrial.

De ahí la importancia del anuncio hecho durante la presentación acerca de la puesta en marcha, de forma conjunta entre MAPFRE y la Cámara de Comercio, de un programa que permitirá a las pymes medir su huella de carbono y que será cofinanciado con fondos FEDER. Porque el objetivo de este marco de colaboración entre ambas entidades es apoyar a las pymes hacia un cambio de modelo de crecimiento sostenible basado en la economía circular.

Entre las conclusiones de este documento se señala que España muestra un “buen comportamiento” en competitividad e innovación, situándose en la mejor posición entre los países de la UE-1, junto a Alemania, lo que significa que el esfuerzo realizado en innovación en materia de residuos, que está relacionado directamente con la I+D+i tanto pública como empresarial, es muy importante. Destaca, además, el “comportamiento excelente” que muestra en generación de residuos urbanos per cápita, ya que entre los países de la UE-15 solo ofrecen tasas mejores que la nuestra Bélgica, Suecia y el Reino Unido.

Por el contrario, España no aprueba en gestión de residuos, un dato que le lleva a ocupar la posición 12ª de la UE-15, según los indicadores seleccionados por la Comisión Europea para evaluar el desempeño de los países en recuperación y reciclaje de residuos. En esta línea, también hace referencia al volumen total de materias primas secundarias que proceden de residuos ya reconvertidos, en la que España ocupa una “posición media-baja” dentro de la UE-15, con una tasa del 10,2% de circularidad, un valor ligeramente inferior al valor medio de la UE-28 (12,4%), y mide el nivel de intercambios comerciales que se producen de este tipo de materiales y, por tanto, la efectividad de los tratamientos de los materiales de desecho (fin de la condición de residuo), donde “obtiene la 4ª peor posición de la UE-15”, solo por detrás de Grecia, Finlandia, Irlanda y Portugal.

Hablando de tipos y sectores,  el informe concluye que las pymes del sector industrial son las que más materiales reciclados utilizan en sus procesos productivos, probablemente porque el aprovechamiento del residuo en un aspecto fundamental de su rentabilidad. Y que la hostelería es, claramente el sector en el que las empresas toman más iniciativas para prevenir la producción de residuos y promover el reciclaje, así como el más activo en formar e implicar a sus empleados en esta materia y en exigir a sus proveedores certificados ambientales. Por otro lado, las microempresas (menos de 10 trabajadores) y los autónomos son los que más contribuyen a la hora de reducir el consumo de recursos, probablemente porque esta reducción se traduce en ahorro económico.

Estos datos demuestran que hay un claro reto por delante: menos residuos y más reciclaje. Los objetivos de gestión de residuos de la UE para las próximas décadas son ambiciosos y pretenden reducir los múltiples impactos derivados de una inadecuada gestión, entre los que se encuentra la emisión de gases de efecto invernadero (GEI), como el dióxido de carbono y el metano.

La situación de partida de España para resolver estos problemas es desventajosa. Por eso, es necesario que las empresas ‘circularicen’ cuantos más tipos de residuos y mayor cantidad lo mejor posible. Según Eurostat, el comercio de materias primas secundarias o reciclables ha pasado de 4 millones de toneladas en el año 2004 hasta 1,4 millones de toneladas en 2019.

También es necesario mejorar la tasa de reciclaje de residuos mezclados, que en 2018 era del 9,6%, “un valor realmente bajo”, y avanzar en la recuperación, es decir en alargar el ciclo de vida de los productos. En este sentido, el trabajo hace hincapié en que la relación de residuos mezclados respecto a los recuperados por sistemas de recogida separada se sitúa en una proporción de 81%-19% y que el porcentaje de residuos mezclados sobre los totales alcanza el 27,5%, lo que pone de manifiesto que en 2018 se produjeron en España un total de 37.849.000 toneladas de residuos mezclados, la mitad de los cuales proceden de actividades empresariales, y que con mucha probabilidad terminaron en los vertederos.

Tanto Sara Fernández como Javier Oliveros aprovecharon esta presentación para asegurar que MAPFRE quiere ser un referente en economía circular de forma que se la identifique con una empresa comprometida con el desarrollo sostenible. Para ello, se ha adherido recientemente al Pacto por una Economía Circular, una iniciativa que establece nueve compromisos para promover el ahorro energético de la compañía y reducir el impacto ambiental, así como potenciar productos y servicios con criterios ecológicos que ayuden a reducir la huella de carbono, e implicar a la sociedad para fomentar un modelo de consumo responsable y el reciclado de calidad, entre otros. Y se ha comprometido a minimizar la generación de residuos (papel, plástico, cartón y equipos electrónicos, entre otros) en todo el Grupo y conseguir, el año que viene, la Certi­ficación Residuo Cero en el complejo de Majadahonda (Madrid). Además, tiene el proyecto MAPFRE Sin Plásticos, en el que en 2019 participó el 80% de los empleados en España y Portugal, y que ha logrado evitar el consumo de un millón y medio de botellas de plástico y de dos millones de vasos de un solo uso.

 

 

 

 

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