Este año, la 3ª edición de los premios ha estado marcada por la pandemia. Es por esto, que el jurado ha puesto especial foco en iniciativas que dan respuesta a la crisis social y sanitaria actual. Cada uno de los ganadores ha recibido una dotación económica de 5.000€ para revertir en proyectos o entidades sociales.
Los Premios Fundación Telefónica al Voluntariado se han centrado en proyectos vinculados a la crisis de la COVID-19

Como no podía ser de otra manera, este año la III Edición de los ‘Premios Fundación Telefónica al Voluntariado’ ha estado estrechamente vinculada a la pandemia de coronavirus.  Fundación Telefónica apuesta un año más por reconocer a aquellos proyectos que ayudan a cambiar el mundo y el pasado viernes 4 de noviembre, a través de una gala virtual, ha dado a conocer los ganadores del 2020.

El objetivo de dichos premios es sensibilizar e incentivar la acción voluntaria y servir de catalizadores para las iniciativas de voluntariado en España. Este año se celebra en un contexto donde el papel del voluntariado ha sido esencial en los momentos más duros de la pandemia y que ha motivado la aparición de nuevas iniciativas solidarias y la adaptación de otras ya existentes, reafirmando así la acción voluntaria como palanca fundamental de apoyo a las administraciones públicas y de movimiento ciudadano.

De las 400 candidaturas recibidas, casi la mitad (concretamente 199) se han presentado a la categoría de entidad social, seguida de voluntariado inspirador (con 105 propuestas), ámbito educativo (46), voluntariado corporativo (28) y comunicación (22).

Durante la gala de entrega de premios se han dado a conocer los 6 ganadores de las 5 categorías de voluntariado educativo, voluntariado en comunicación, ámbito corporativo, voluntariado inspirador y entidad social, que como novedad este año ha contado con 2 ganadores dentro de esta última categoría. Todos ellos han recibido una dotación económica de 5.000€ para revertir en proyectos o entidades solidarios.

Carmen Morenés, directora general de Fundación Telefónica, señaló que “creemos firmemente que ayudar a cambiar el mundo se merece un premio, pero haber sido capaces de adaptarse a estas las circunstancias provocadas por el COVID19, tan imprevisibles, y conseguir darles respuesta, de forma rápida y eficaz, ayudando a los colectivos más vulnerables, merece además todo nuestro respecto, reconocimiento y apoyo. Los libros de Historia, añadió, hablarán de esta pandemia, y también de cómo reaccionamos como sociedad, y ahí los voluntarios tendrán un papel protagonista”. Tras una difícil decisión por el alto nivel de las propuestas, los proyectos que han destacado por encima del resto por dar respuesta a las necesidades provocadas por la Covid-19 y que han sido los ganadores de la 3ª Edición de los Premios al Voluntariado de Fundación Telefónica son:

ÁMBITO EDUCATIVO: ‘Educamoscontigo.org

Iniciativa, surgida a raíz de la COVID-19, puesta en marcha tanto por estudiantes como por docentes con el objetivo de ofrecer compañamiento psicoeducativo y refuerzo telemático a familias, estudiantes en situación de vulnerabilidad y docentes de todos los niveles educativos preuniversitarios.  Este proyecto, al que en mayo se unieron estudiantes de las Universidades de Comillas y Nebrija, destaca además porque cada voluntario cuenta con un mentor y se consolidará durante el curso 2020/21 incorporándose dentro del Programa de Voluntariado de la Universidad Autónoma de Madrid y como Aprendizaje Servicio en cuatro facultades.

COMUNICACIÓN: ‘Voluncloud’

Esta aplicación facilita y potencia de forma sencilla e intuitiva la conexión entre las personas que quieren hacer voluntariado y las entidades que lo ofrecen. Gestionado por la Plataforma de Voluntariado de España, permite premiar a más de 20.000 organizaciones que trabajan promoviendo el voluntariado en todo el territorio nacional.

VOLUNTARIADO CORPORATIVO: ‘Voluntariado Hospital COVID IFEMA’.

A través de esta iniciativa, numerosos empleados voluntarios de IFEMA se implicaron en la atención a los sanitarios en el peor momento de la pandemia, en sus turnos de entrada y salida, organizando vestuarios y uniformes, acompañando a los enfermos que recibian el alta o dando apoyo emocional, entre otras muchas cosas. Se puso en marcha rápidamente para dar respuesta a un problema real y urgente, a través de una empresa del sector público que ha coordinado a varios agentes, y se ha contado con el desarrollo de actividades muy variadas.

VOLUNTARIADO INSPIRADOR: ‘Curasana’ de Mamás en Acción.

Este programa permite realizar acompañamiento hospitalario a niños sin familias (que no tienen padres o no pueden vivir con ellos) durante las 24 horas del día los 365 días del año. Tienen un carácter inspirador, ya que aunque comenzó en Valencia, va ampliando territorios y ahora se desarrolla también en Madrid. Es una organización pequeña que va creciendo junto el programa y atiende a un colectivo muy vulnerable para el que existe evidencia científica sobre el impacto positivo de este tipo de acciones.

ENTIDAD SOCIAL:

‘Atención psicoemocional en la crisis del COVID-19’ del Teléfono de la Esperanza

Esta entidad adaptó el programa de apoyo emocional de sus voluntarios a la nueva situación, con atención telefónica desde sus domicilios, acompañamiento telefónico por parte de profesionales sanitarios, el curso virtual “Manejar el estrés en la crisis del COVID-19” y una campaña en redes sociales con pautas de autocuidado. Esta iniciativa ha tenido un gran alcance en cuanto a participantes y beneficiarios y gran capacidad de adaptación, además de estar avalada por una entidad de larga trayectoria y reconocimiento.

’30 años de voluntariado en Proyecto Hombre’

Coincidiendo con la celebración de su 30 aniversario, Proyecto Hombre ha adaptado su programa de voluntariado a las nuevas circunstancias, combinando actividades virtuales con presenciales, y reforzando los protocolos de seguridad. Sus actividades incluyen formación a beneficiarios, grupos de ayuda mutua, acompañamiento y ocio, o tareas de gestión.  Además, el premio otorgado por parte de Fundación Telefónica se destinará a EPIs para los voluntarios, quienes dedican una media de 16 horas al mes para colaborar con un colectivo muy vulnerable y que requiere una presencia cercana.

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