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ECODES y la Red Española del Pacto Mundial han presentado un informe que examina la implicación del sector privado en el camino hacia la neutralidad en carbono a través de su participación en movimientos nacionales e internacionales. La principal conclusión que se desprende de la investigación es que cada vez es mayor la ambición y el compromiso de las empresas españolas en iniciativas de acción climática.

Uno de los aspectos positivos que nos ha dejado la pandemia es la mayor consciencia medio ambiental. Tanto en el plano individual como colectivo, vinculado a las empresas e instituciones, es generalizado el hecho de que luego de la llegada del coronavirus hay una mayor preocupación por cuidar el planeta tierra.  ECODES y la Red Española del Pacto Mundial han presentado el Anuario 2020 - Acción Climática Empresarial en España. Un informe que, bajo el subtítulo El sector privado en España hacia una economía verde, descarbonizada, inclusiva y resiliente, analiza la ambición, compromiso y presencia de empresas españolas en las principales iniciativas nacionales e internacionales vinculadas con la acción climática.

La principal conclusión a la cual llega el estudio es que existe un claro interés del tejido empresarial español por la temática medioambiental. Si bien todavía en una fase inicial, este interés se encuentra en crecimiento y focalizado principalmente en las grandes corporaciones. En este sentido, el informe destaca el hecho de que las pymes prácticamente sólo participan en acciones nacionales, lo que evidencia la dificultad del acceso al plano internacionales.

El informe afirma que, frente al cambio climático, hay tres tipos de empresas: las que no hacen nada para afrontarlo, las que hacen exactamente lo que dictan las leyes y las que asumen su parte de responsabilidad y hacen todo lo que está en su mano para afrontar esta emergencia planetaria. En este sentido, continúa y propone que las primeras tienen muy mal pronóstico. Posiblemente tengan mucho pasado, pero les auguro un futuro poco prometedor. Las segundas sobrevivirán, pero en posiciones de subordinación, como complemento de otras, en labores secundarias. Finalmente, quienes tienen más posibilidades en este futuro lleno de incertidumbres serán las que están en el tercer grupo: las empresas comprometidas con el desafío común y enorme de afrontar el cambio climático.

La investigación publicada por ambas entidades sostiene que las empresas que se comprometan con la lucha medioambiental tendrán sin dudas mejores resultados por cinco factores:

  • porque se resguardan de los cambios regulatorios y correrán menos riesgos
  • porque contarán con mayor favor de inversores y consumidores
  • porque podrán optar a más contratos públicos
  • porque serán más competitivas tanto en el mercado nacional como en mercados internacionales
  • porque retendrán y captarán mejores talentos.

El estudio afirma que las empresas que realmente decidan aportar en el marco de sus posibilidades al cuidado del planeta están formando parte de una comunidad global imparable, una inmensa minoría creciente. Estas empresas que quieren formar parte de la solución de la emergencia climática y no se resignan a solamente ser parte del problema sin dudas liderarán el futuro empresarial de España.

El poder de las empresas para liderar el cambio a partir de la innovación hace que tengan un rol esencial en la lucha contra el cambio climático. En el ámbito nacional, el Anuario 2020 destaca la Comunidad #Por El Clima, la plataforma multiactor que incide en la acción climática de todos los actores de la economía. Ésta reúne a más de 1.500 empresas, más de 200 administraciones públicas, 590 entidades sociales y más de 15.000 personas. La Comunidad busca impulsar y acelerar la acción climática en todos los actores de nuestra sociedad, lanzando distintas iniciativas.

Por otro lado, el informe se detiene en la Plataforma Española de Acción Climática, que responde a la necesidad de establecer un marco estable de colaboración que acelere la acción climática alineadas con los acuerdos globales. Del mismo modo, también se hace eco de los 101 ejemplos empresariales de acciones #PorElClima, que visibiliza las acciones más inspiradoras y vanguardistas de las empresas españolas para frenar el colapso climático y ambiental, abordar las desigualdades sociales, generar oportunidades de crecimiento y mejorar nuestra resiliencia.

Otro de los indicadores de la implicación de las empresas en la lucha contra la emergencia climática es su presencia en movimientos internacionales, por lo que el documento recoge las iniciativas globales que mejor acogida están teniendo en España. Estas han sido desgranadas por Leo Gutson, director de proyectos de ECODES, y Javier Molero, director de proyectos y Agenda 2030 de la Red Española del Pacto Mundial.

Gran parte de las iniciativas empresariales con mejor acogida en nuestro país, se enmarcan en la plataforma We Mean Business, que busca trasladar las políticas de lucha contra el cambio climático a acciones que favorezcan la transición hacia una economía baja en carbono. Se trata de la propuesta con mayor proyección. De hecho, el informe muestra que más de 1.300 empresas en el mundo se han sumado a la plataforma, incluyendo 36 empresas españolas. Su capacidad de atracción se basa en diferentes iniciativas, siendo Science Based Targets (SBTi - Objetivos Basados en Ciencia) la más extendida. Basándose en la ciencia del clima y en datos, guía a las empresas para fijar objetivos alineados con la meta de impedir que la temperatura media global sobrepase en 2ºC la de la era pre-industrial y mantener el incremento en un máximo de 1,5ºC.

Esta iniciativa está penetrando en el tejido empresarial español, y ya se empieza a ver el despegue: en 2017 tan sólo una empresa española había conseguido establecer sus objetivos basados en ciencia; en la actualidad, ya son 12 las que tienen sus objetivos aprobados y 17 más están en camino de conseguirlo. La crisis de la COVID-19 ha supuesto añadir nuevos retos a la enorme tarea de detener el cambio climático, es decir que la respuesta a la emergencia climática debe integrarse en las estrategias de recuperación, reactivación y transformación de la economía, a la par que se busca estabilizar la crisis sanitaria y dar apoyo a todos los sectores de la sociedad para no dejar a nadie atrás en un segundo impacto de la pandemia sobre el ámbito social. En este sentido, la recuperación debe construirse siguiendo la senda de transición hacia una economía baja en carbono y respetando los Acuerdos Internacionales en materia de cambio climático.

También bajo la iniciativa empresarial global We Mean Business se enmarca RE100, que reúne a aquellas compañías que sólo consumen energía procedente de fuentes renovables. En 2019, alrededor de 160 empresas se habían comprometido con esta causa en todo el mundo. Actualmente son ya 261, lo que supone un incremento del 63%. Sin embargo, en nuestro país no ha logrado una amplia adhesión y sólo 5 corporaciones forman parte de RE100.

Otra propuesta que aborda el informe es la fijación de un precio interno a las emisiones de carbono, acción impulsada por Internal Carbon Price. Esta busca generar incentivos económicos que ayuden a las empresas a gestionar su riesgo climático, ya que se cierra un precio objetivo que es asumido por la empresa como un coste. Actualmente y a nivel global, 77 compañías han reconocido las ventajas de integrar esta estrategia en sus operaciones. En España sólo 7 empresas se han unido a esta iniciativa, principalmente del sector de infraestructuras y energía y electricidad.

El fomento de la movilidad eléctrica se ha revelado como un factor crucial para frenar el cambio climático. Esta es otra de las propuestas que contempla el documento. La iniciativa EV100 reúne a aquellas compañías que se ha sumado a esta causa, con el objetivo de que el transporte eléctrico se convierta en la nueva normalidad para el 2030. Dado que las empresas poseen más de la mitad de los vehículos de nueva matriculación, resulta crucial que la acción empresarial lidere este cambio. Sin embargo, hasta el momento sólo una corporación española se ha adherido a esta meta.

La última de las iniciativas enmarcadas en We Mean Business que tiene presencia España es Commit to responsible corporate engagement in climate policy, que ayuda a las empresas en el establecimiento de su compromiso climático de forma transparente y eficaz. Por el momento, 128 empresas de todo el mundo se han sumado a este compromiso, siendo 11 de ellas españolas (las mismas que en 2019). Otras de las iniciativas que suscita interés entre las empresas españolas es Business Ambition for 1.5ºC, impulsada por el Pacto Mundial de Naciones Unidas, entre otros actores internacionales, en 2019. En línea con SBTi, busca el compromiso de las empresas para establecer objetivos alineados con la limitación del aumento de la temperatura global a 1,5°C. Más de 300 empresas se han comprometido ya con esta iniciativa, incluyendo 19 españolas.

Además de los puntos antes detallados, el documento de ECODES y la Red Española del Pacto Mundial también recoge aquellas campañas que han fijado su mirada en un futuro más inmediato. Aquí destaca Race to Zero, que quiere impulsar el cambio hacia una economía descarbonizada antes de la COP26, que se celebrará en noviembre de 2021 en Glasgow (Reino Unido). La campaña moviliza a la coalición “Cero Neto”, que representa a más de 450 ciudades, 22 regiones, más de 1.100 negocios, 45 de los mayores inversores institucionales y más de 550 universidades. En conjunto, estos actores representan casi el 25% de las emisiones de CO2 y más del 50% del PIB a nivel mundial.

La presentación, celebrada en formato virtual debido a la situación por todos conocida, ha sido inaugurada por Víctor Viñuales, director general de ECODES, y Clara Arpa, presidenta de la Red Española del Pacto Mundial, quienes han hecho un llamamiento urgente a las empresas españolas para que se unan a la transición hacia una economía descarbonizada. En este sentido, Clara Arpa ha destacado que “esta Década de Acción que comienza debe ser la fecha en que las empresas pasan a la acción en materia medioambiental. Hacerlo les hará ser más resilientes ante futuras crisis, les ofrecerá importantes oportunidades de negocio como las ligadas a la transición ecológica, a las energías renovables y a la eficiencia energética; y más importante, les permitirá seguir desarrollando sus operaciones en un futuro próximo. En este sentido, debemos tener en cuenta que, sin las empresas, la crisis climática no tiene solución y éstas solo podrán prosperar en escenarios prósperos. Por lo tanto, las empresas deben iniciar un cambio sistémico hacia una economía baja en carbono; nuestro único futuro depende de hacer realidad esta visión”.

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