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La Firma de servicios profesionales EY ha presentado su informe sobre liderazgo titulado ¿Y si la incertidumbre fuese tu mejor oportunidad de liderazgo?. El mismo revela que siete de cada diez líderes se siente preparado para afrontar los retos actuales. Además, mujeres y hombres se sienten igualmente competentes ante el contexto adverso post COVID-19.

La pandemia generada por la COVID-19 ha puesto de manifiesto la importancia de los buenos líderes para gestionar tanto los momentos más críticos como los efectos posteriores. En este sentido, se ha puesto de manifiesto la necesidad de un nuevo modelo de liderazgo en el que los retos a los que se enfrentan los líderes se apoyan en nuevas cualidades y valores imprescindibles para afrontar el futuro empresarial.

La investigación titulada ¿Puede convertirse la incertidumbre en la mejor oportunidad de liderazgo? Realizada por la firma EY  presentado en la II Jornada #MujeresyLiderazgo organizada por 50&50 Gender Leadership en colaboración con la Confederación Española de Organizaciones Empresariales. El mismo pone de manifiesto que siete de cada diez líderes encuestados se sienten completamente preparados para afrontar los retos en el mundo de los negocios tras la pandemia, donde se impone un liderazgo humanista, con la persona en el centro de la gestión.

El estudio está basado en una encuesta que tiene como objetivo tomar el pulso, en un momento de gran relevancia en la transformación de las organizaciones, a un grupo heterogéneo de líderes, pertenecientes a diferentes géneros, generaciones y organizaciones. El resultado final refleja el nivel de adopción de nuevas formas de actuar en un mundo del trabajo convulso marcado por el COVID-19.

La investigación destaca que el 71,98% de las mujeres consultadas considera que están muy preparadas para liderar los equipos en este nuevo entorno, porcentaje ligeramente por encima que el de los hombres encuestados (71,90%). Además, las mujeres a partir de los 45 años tienen una visión más optimista acerca de su desarrollo profesional que los hombres. El informe también concluye que las mujeres menores de 45 años sienten que tienen menos posibilidades de desarrollo profesional y ese techo de cristal no se rompe hasta que superan esa edad, por eso es clave atajar esta percepción para conseguir reducir la brecha de género. 

Asimismo, el informe también resalta que las mujeres disponen de más capacidades clave para liderar los retos actuales, como son sus habilidades de comunicación, empatía y la capacidad de construcción de equipos. La nueva realidad pone sobre la mesa que el liderazgo humanista se impone en las organizaciones. El nuevo líder debe tener como principales valores la flexibilidad, la empatía, ser colaborativo y ejemplar. En su comportamiento debe destacar la capacidad de comunicar con claridad, escuchar, ser resiliente, inspirar y dar sentido de propósito, así como reconocer y gestionar emociones.

El trabajo analiza los principales desafíos a los que se enfrentan los nuevos líderes a los que se consultó. Por orden, los retos son: mantener la continuidad del negocio, gestionar las personas en entornos digitales, dotarles de nuevos conocimientos, gestionar su desempeño y favorecer su motivación en un entorno remoto.El informe, también muestra que la figura del líder inclusivo es una condición necesaria e inherente al desempeño efectivo de las personas en el contexto de trabajo actual. La inclusividad como cualidad del líder está presente en la definición del perfil ideal de comportamientos y valores de las empresas encuestadas, como eje clave para reconocer y apreciar la singularidad de cada persona y poner en valor las capacidades que cada individuo puede aportar.

Los equipos diversos formados por hombres y mujeres de diversas generaciones han demostrado ser más innovadores y resilientes. Asimismo, la tendencia a la innovación y al aprendizaje constante de los más jóvenes se complementa con la resiliencia y la capacidad de resolución de problemas complejos de los más seniors: la suma de ambas es la clave del éxito. En este sentido, el trabajo destaca cómo se ven los profesionales por rangos de edad:

  • De 25 a 35 años: Promueven el bienestar en el entorno de trabajo, recreando y potenciando redes de contacto. Actúan de manera innovadora y muestran una tendencia al aprendizaje de nuevos modelos y tecnologías.
  • De 36 a 45 años: Tienen estilo de gestión inclusivos y muestran más disposición a escuchar diferentes puntos de vista y hacer equipo. Buscan un entorno seguro donde la comunicación fluya y la colaboración sea una realidad.
  • De 46 a 55: Destacan por su ambición positiva y un claro sentido del propósito corporativo que comparten. Tienen una habilidad especial para gestionar las emociones en el equipo y reconocer los problemas.
  • Mayores de 55: La experiencia profesional de este colectivo ha fortalecido su capacidad de resiliencia y la resolución de problemas complejos. Aportan al grupo seguridad y capacidad de análisis para afrontar los retos con una perspectiva más profunda.

Estas diferencias de percepciones indican que aún queda un largo camino por recorrer y que todos, tanto individuo, empresas como la sociedad en general debe trabajar sinérgicamente en la creación de un entorno de igualdad de oportunidades que favorecerá el desarrollo de culturas y sociedades inclusivas y sostenibles.

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