Lamentablemente, las mascarillas y los guantes son nuestra nueva realidad. Además del distanciamiento social y el lavado frecuente de manos, el uso de estos elementos va a formar parte de nuestra vida cotidiana por un buen tiempo. Dado que la nueva normalidad en la que vivimos nos obliga a utilizar esta protección para cuidar nuestra salud y la de los demás, será nuestra tarea hacerlo sin descuidar el medioambiente.
Claves para vivir la nueva normalidad sin contaminar

La nueva normalidad llegó para quedarse, al menos por un tiempo. Es por eso que debemos acostumbrarnos a utilizar la mascarilla y guantes, elementos imprescindibles para nuestro cuidado, de manera responsable. Lo primero y más fundamental es lavarse las manos de manera frecuente y mantener la distancia física. Sin embargo, el uso de mascarilla y guantes también resulta central para evitar nuevos contagios, si bien cabe resaltar que ponerse una mascarilla, no nos exime de mantener la distancia social, siempre que se pueda.

Celia Ojeda, Doctora en Biología por la Universidad de Alicante y Coordinadora del Área de Consumo de Greenpeace España explica que los guantes y las mascarillas NO son envases así que van al contenedor de restos o general, NO van al amarillo. Es decir, no al de materia orgánica si vuestro municipio lo hay, ni al amarillo, ni a ningún otro de reciclaje. Van al de restos, al gris de toda la vida. Tirar mascarillas y guantes al contenedor amarillo implica además poner en riesgo a las personas que trabajan en las plantas de reciclaje en la parte de separación.

Asimismo, la experta sostiene que, si hay una persona enferma en casa, el Ministerio de Salud además recomienda que sus guantes y mascarillas se tiren en un contenedor cerrado (con pedal y tapa) dentro del cuarto (si es posible) donde esté la persona enferma. Después se recoge en una bolsa cerrada y se tira al contenedor de restos. Además, recuerda que el uso de guantes está desaconsejado por dar una falsa seguridad y lo que recomiendan desde el Ministerio es el lavado frecuente de manos, o una correcta desinfección con gel hidroalcohólico.

Vasta caminar pocos metros para ver la cantidad de material de protección tirado en el suelo, esto además de contaminar nuestra ciudad y medioambiente, puede poner en riesgo a personas de servicios esenciales, que nos han estado cuidando a todas mientras estábamos en casa y que ahora siguen limpiando las ciudades. Además, pone en riesgo a nuestros ríos y océanos, ya que las lluvias y el viento las pueden arrastrar hacia las vías de alcantarillado, acabando en el mar y el 99% del plástico que se acumula en las playas acaba en aguas profundas.

Ante la pregunta frecuente sobre si ¿Puedo reutilizar mi mascarilla?, Ojeda responda que es relativo. En este sentido, la referente de Greenpeace explica que las puede reutilizar gente sana y que no pertenezca a grupos de riesgo. Además, para reutilizarlas, las mascarillas deben cumplir la norma UNE 0065, tener una respirabilidad menor al 60% y una filtración mayor al 90% (todo esto está indicado en el paquete). Sobre esto, refuerza que es importante fijarse en las indicaciones, no en los dibujitos o el diseño o si tienen filtros. Lo bueno de estas mascarillas es que aguantan un número determinado de lavados (lo suele poner en el paquete). Estos lavados han de ser en lavadora a 60º con jabón normal y se tiran al contenedor de resto. Limpiarlas con lejía no está muy indicado. Si lo haces, es muy importante aclarar siempre después, por eso casi mejor echarlas en la lavadora directamente al llegar a casa. Es recomendable utilizar mascarillas re utilizables que cumplan con todas las condiciones de seguridad para así reducir el aumento de los desechos que estas están significando.

Sin embargo, no siempre es posible, Ojeda afirma que siempre que se vaya a algún centro de salud o hospital, estés enfermo o no, hay que usar las quirúrgicas, que son desechables y luego ser responsable de tirarlas en el contenedor correspondiente. Estas sí son de un solo uso, duran 4 horas. Y no, no hay manera de limpiarlas ni reutilizarlas. Sobre este aspecto, la experta en sostenibilidad insiste en la idea de que la batalla del plástico de usar y tirar no estaba en el ámbito sanitario a donde es necesario hacerlo.

Con respecto al uso de guantes en supermercados, Ojeda explica que en estos lugares se utilizan guantes y su uso ahí está recomendado porque es muy difícil controlar a todas las personas, aunque una correcta desinfección podría suplir su uso. Sin embargo, recomienda que, si vas a un comercio local, no solo beneficias al pequeño comercio, sino que además te puedes ahorrar los guantes porque el encargado/a te proporciona los productos directamente sin que los tengas que tocar. Por ello recomienda comprar local, sostenible y de cercanía. Una mayor venta asistida en los supermercados, donde solo los encargados/as con las adecuadas medidas de higiene puedan tocar los productos frescos, sería otra forma de poder evitar el uso masivo de guantes desechables, y reducir así los residuos generados.

Es fundamental que la necesidad de utilizar ciertos plásticos desechables ahora no se transforme en un argumento de la industria del plástico para seguir produciéndolos masivamente en el futuro. La salud y la seguridad es lo primero, pero esto no puede servir de excusa para que las empresas de los plásticos empujen hacia el consumo de desechables para su propio beneficio tras la pandemia.

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