La pandemia del Covid-19 está poniendo de manifiesto las fisuras en las estructuras económicas, sociales y políticas de muchos países ¿Pueden los datos ASG de los países ayudar a identificar fisuras potencialmente peligrosas y determinar su preparación para las crisis? Resulta obvio que algunos países están teniendo más éxito que otros en su lucha contra el Covid-19. El informe que ha realizado Max Schieler, Analista de Sostenibilidad por Países de RobecoSAM lo analiza en detalle.
Datos sobre Covid-19 y ASG: Detectar las grietas antes del terremoto

El coronavirus ha sacudido los cimientos de muchos países, con efectos devastadores. Sin embargo, muchas de las debilidades estructurales que ha exacerbado la crisis ya resultaban claramente visibles en los datos de evolución ASG de los países. Un análisis más detallado pone de manifiesto una serie de sorprendentes paralelismos entre las puntuaciones ASG y la eficacia en la gestión de la crisis. Resulta llamativo que las puntuaciones elevadas en los parámetros relacionados con el sistema sanitario resultan insuficientes a la hora de predecir la capacidad de reacción de los países, lo que evidencia que no existen indicadores mágicos con plena capacidad predictiva. Los datos deben analizarse de forma colectiva e integrada para poder detectar patrones e identificar las verdaderas causas subyacentes.

De este modo, se observa que unos niveles elevados eAGAn los indicadores institucionales y de gobierno se correlacionan claramente con la capacidad de reacción de los países, lo que ayuda a explicar los sorprendentes éxitos y fracasos de muchos países en la gestión de la crisis. Pero un gobierno sólido no debe confundirse con un gobierno absolutista: los regímenes autoritarios no han tenido más éxito que las democracias occidentales en la lucha contra el coronavirus ni en el control de su propagación e impacto.

Para los inversores, las implicaciones están claras: si los datos ASG pueden ofrecer valiosos conocimientos sobre una pandemia mundial, también pueden constituir una potente herramienta para comprender y mitigar los riesgos geopolíticos y nacionales en el seno de una cartera de inversión. Y, como han puesto de manifiesto con tremenda claridad los acontecimientos vividos este año (y el anterior), los riesgos sociales y geopolíticos pueden ser demoledores e inmensamente perjudiciales para los países, las empresas y las carteras por igual.

Si bien la crisis del coronavirus parece estar atenuándose en algunos de los puntos conflictivos iniciales, su propagación continúa con fuerza en otras partes del mundo, ejerciendo un impacto económico igualmente devastador. Además, no se ha mitigado la amenaza de una segunda oleada pandémica, por lo que la situación sigue siendo muy volátil y dista mucho de poder considerarse estable. Todavía es pronto para determinar el impacto definitivo en términos de pérdida de vidas, daños económicos y posibles efectos sobre la estabilidad financiera global, y mucho menos para poder extraer conclusiones claras e instructivas. Sin embargo, resulta obvio que algunos países han tenido más éxito que otros en su lucha contra el Covid-19. De hecho, existen indicios preliminares de que la evaluación ASG de un país puede proporcionar conocimientos muy útiles sobre su capacidad de gestión de las crisis, así como de sus posibles vías de recuperación económica.

La pandemia del Covid-19 está poniendo de manifiesto las fisuras en las estructuras económicas, sociales y políticas de muchos países, sobre todo de los más afectados por esta crisis. Un análisis más detallado de los perfiles ASG de los países revela que esas fisuras ya resultaban visibles en los datos de ASG, y pone de manifiesto una serie de sorprendentes paralelismos entre el comportamiento ASG de los países y su capacidad para contener el virus, reducir sus consecuencias económicas y mitigar sus ramificaciones sociopolíticas.

Aunque la pandemia actual comenzó como un riesgo para la salud pública, aparentemente circunscrito a variables relacionadas con la salud y el bienestar (dimensiones sociales, en lo que respecta a los datos ASG), lo cierto es que ha contaminado y paralizado rápida y agresivamente el conjunto macroeconómico. Ante las consecuencias que está teniendo para la macroeconomía, los mercados financieros, el panorama geopolítico y la sociedad, queda muy patente que el perfil ASG de un país debería ser una pieza esencial de las consideraciones de inversión y la toma de decisiones.

Los datos ASG de los países no solo ofrecen una panorámica de su dimensión social, sino también sobre sus prácticas de gobierno (la “G” de ASG). Como ha puesto de manifiesto la crisis del coronavirus, la “fuerza G” de un país ofrece un valioso conocimiento a la hora de evaluar su capacidad para hacer frente a la pandemia y su potencial para superar esta crisis.

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