La crisis generada por el coronavirus ha transformado cada plano de nuestra existencia a una velocidad inédita. Con esta intensa y rápida propagación de Covid-19 estamos viendo cambios radicales en nuestra sociedad: negocios cerrados, calles vacías, colegios y universidades sin estudiantes. Ya no viajamos. Estos días estamos cambiando nuestras vidas para protegernos y proteger a los demás. La bióloga Alicia Cantero reflexiona acerca del impacto positivo en el plano medioambiental de esta situación.
COVID-19: Claves para pensar la recuperación social

Alicia Cantera es Licenciada en Biología por la Universidad Autónoma de Madrid. Diplomada en Ordenación del Territorio y Medio Ambiente por la Universitat Politècnica de València. La experta reflexiona acerca de que la preocupación por la intensidad con la que nos está afectando la pandemia del coronavirus se une la lógica preocupación por las repercusiones económicas y laborales que acarreará. En la tercera semana de confinamiento el parón de la actividad económica se ha hecho extensivo a todas las actividades no esenciales. Estamos ante una situación inédita en la que por primera vez se actúa anteponiendo la salud a la economía. Sabemos que el esfuerzo colectivo y el cuidado de las personas en esta crisis es lo que nos va a ayudar a superarla.

Ante la magnitud de la crisis es necesario y urgente aunar los esfuerzos de todas las administraciones, del sector público y privado. La respuesta de los gobiernos va a ser decisiva en el periodo post crisis. Necesitamos respuestas globales y colectivas ante esta crisis sanitaria que, como ocurre con la climática, no tiene fronteras. Cantera sostiene que lo principal es centrar la respuesta a la crisis en las personas y no en las corporaciones.

Sobre este punto, analiza que el futuro que nos aguarda vendrá definido por las decisiones que tomemos ahora. Muchas de las soluciones que se aportan a la crisis sanitaria refuerzan también las medidas necesarias para abordar la crisis climática. La crisis ha puesto en evidencia cuales son los sectores útiles para el cuidado de la vida y de las comunidades. Las decisiones que se vayan adoptando para superarla deberán tener en cuenta el bien común, el valor de lo público, de los servicios sociales, de la sanidad. Garantizar un sistema sólido de protección social eficiente y unos servicios públicos y sociales robustos que no dejen a nadie atrás es fundamental para hacer frente a ambas crisis.

Por otro lado, la bióloga resalta la centralidad que tiene utilizar el estímulo económico para dar respuesta a la crisis ambiental y climática.  En este sentido, aclara que somos conscientes que lo primero que habrá que hacer una vez superada la crisis sanitaria será abordar un ambicioso paquete de estímulos de emergencia para estabilizar la economía, prevenir la pérdida masiva de empleos y el incremento de las desigualdades sociales y de la pobreza. También somos conscientes, más que nunca, de la necesidad de afrontar los desafíos a medio plazo mediante la transición a una economía más justa, sostenible y descarbonizada.

En este sentido, garantizar una transición ecológica que nos convierta en una sociedad sin emisiones, resiliente y que restaure y preserve el patrimonio natural para las próximas generaciones será el motor económico de la reconstrucción tras la pandemia, sostiene Cantera. El impulso y la financiación en los sectores de las energías renovables, la renovación de edificios energéticamente eficientes, la gestión de la demanda, la movilidad sostenible, la agricultura ecológica o el valor de los ecosistemas serán generadores de empleo.

Finalmente, la experta hace hincapié en que resulta imprescindible que esta crisis no sirva de refuerzo para los totalitarismos y contemple la garantía de los derechos humanos, el respeto a la privacidad y se garantice que las normas desarrolladas en el contexto de emergencia nacional solo se circunscriben a este ámbito. Concluye que “Tenemos que conseguir un mundo más preparado, más resiliente, para luchar contra los grandes desafíos de este siglo. Para ello seguimos apostando por un multilateralismo con base en los derechos humanos, la defensa de los bienes públicos globales, el medioambiente y la solidaridad entre personas, países, pueblos y regiones del mundo.”

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