La ONU pide a la industria de la moda un cambio de modelo hacia la sostenibilidad

Este sector es responsable de casi el 10% de las emisiones mundiales de CO2 y produce el 20% de las aguas residuales. Por ejemplo, para producir un kilo de algodón necesario para fabricar un par de pantalones vaqueros son necesarios 10.000 litros de agua. Además, el 85 % de la ropa termina en el vertedero, o bien se incinera incluso cuando ese material se podría reutilizar.

El estudio Measuring Fashion, elaborado por la fundación ClimateWorks y Quantis, el primero de este tipo en evaluar los impactos ambientales de las industrias mundiales de indumentaria y calzado, advierte que un escenario sin cambios, se espera que el impacto climático de la indumentaria aumente en un 49%, lo que equivale a las emisiones anuales totales de gases de efecto invernadero en los Estados Unidos.

No obstante, con ayuda de la ONU, cada vez más empresas están dando al paso hacia modelos de negocio sostenibles que puedan ayudar a luchar contra el cambio climático y alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenibles. Desde este organismo señalan que un cambio de prácticas en la industria de la moda para reducir las emisiones de carbono es clave para limitar el calentamiento, algo a lo que se van sumando cada vez más marcas, como las que participan en el desfile de moda alternativo llamado  Green Fashion Week  (Semana de la moda verde), organizado por ONU Cambio Climático, en colaboración con el Ministerio de Medio Ambiente de Italia y otros socios.

Otro ejemplo es la iniciativa  UN Alliance for Sustainable Fashion (Alianza de las Naciones Unidas para la moda sostenible), copatrocinada por 10 organizaciones de la ONU. O la iniciativa Climate Neutral Now (Neutralidad Climática Ahora), que conecta a las organizaciones que desean compensar las emisiones de carbono con inversiones en proyectos de países en desarrollo que tengan como objetivo reducir las emisiones. 

Entre los movimientos de las marcas hacia una industria más sostenible, ONU cita como ejemplo H&M, quien ha anunciado su intención de funcionar al 100 % con energía renovable para 2040, con un modelo de producción completamente circular y donde el subproducto de una industria sirva al objetivo de otra. O el famoso fabricante de vaqueros Levi Strauss, que ha elaborado un para combatir el cambio climático. Basándose metas con base científica de Science Based Targets, la compañía planea reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 40 % en toda su cadena de suministro global para 2025. El plan también incluye una reducción del 90 % en las emisiones de gases de efecto invernadero en todas las instalaciones de propiedad y operación, que conseguirán invirtiendo en energía renovable en el sitio y mejoras en la eficiencia energética. La española Inditex se ha focalizado en la investigación de nuevos materiales con el Massachussets Institute of Technology

Porque, como explica Annabelle Stamm, consultora senior de sostenibilidad de Quantis, “hay una creciente presión sobre las marcas de moda para demostrar su sostenibilidad. Hemos visto muchas suposiciones sobre el desempeño ambiental real de la industria y su cadena de valor, dónde se encuentran los puntos conflictivos y cuáles podrían ser las principales soluciones".  El estudio Measuring Fashion propone tres acciones para que la moda reduzca su impacto: maximizar la eficiencia energética en un cambio hacia las renovables ya que el mayor impacto sobre el clima viene propiciado por la producción de electricidad a través de carbón y gas natural; la digitalización, que podría mejorar la eficiencia en los procesos, reducir el consumo de materias primas y el desperdicio y, en tercer lugar, la selección de fibras con menor impacto o el uso de materiales menos intensivos en energía y fibras recicladas obtenidas gracias a nuevos procesos químicos. Todos estos elementos van de la mano de la economía circular.  

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