Ese es el título de la conferencia que ofreció Juan José Almagro el pasado viernes, 27 de abril, tras ser investido Doctor Honoris Causa por la Universidad de Salamanca. Doctor en Ciencias del Trabajo, su tesis entonces versó sobre la Responsabilidad Social de las Empresas. En este discurso que resumimos, hay mucho de RSE.
“Liderar es educar”

Después de citar a clásicos como Miguel de Unamuno, al maestro Francisco de Vitoria, a su discípulo, Melchor Cano, a Domingo de Soto “y a toda la Escuela de Salamanca que, además de influyente, fue tan determinante en la historia de España y de Europa”, Almagro empezó aludiendo a la globalización en un mundo digital, “un cambio de época y un proceso repleto de interrogantes e incertidumbres” cuyos problemas conocemos “pero no sabemos cómo resolverlos; hemos optado por convivir con ellos y eso nos está llevando a una peligrosa y creciente desconfianza en las instituciones, los gobiernos, las empresas y los medios de comunicación”.

En su opinión, “estamos viviendo una nueva crisis de la Razón”. Y añadió que “nos enfrentamos hoy a Populismos de distintos colores, a las irracionalidades del “Brexit”, a los mitos y misticismos nacionalistas, a los profetismos del “America First”. Esto está generando importantes costes, entre ellos la Posverdad, “que no sólo consiste en negar la verdad sino en “falsearla”, incluso en negar su prevalencia sobre la mentira”. Y calificó a las Fake News “como un deporte que se ha puesto de moda: “engañan los periódicos, los partidos políticos, engañan muchos dirigentes ante Parlamentos o jueces; engañan organismos internacionales que debieran velar por la pureza de la información; se miente a los accionistas de las empresas que quiebran y a los depositantes de bancos que se hunden cuando el día anterior se había afirmado que eran solventes”.

Afortunadamente, Almagro también piensa que “vivimos ya en la nueva Era de la Responsabilidad Social y los ODS son nuestro inexcusable horizonte común” y por eso “necesitamos líderes que vayan mas allá de las jerarquías: que estén comprometidos, que sean fiables, creíbles y motivadores, cómplices y orientados hacia los demás; que escuchen y dialoguen y no busquen siempre culpables, sino que en plena Era Digital sean capaces de armonizar talento y tecnología y gestionar equipos de personas de distintas generaciones y con diferentes habilidades. Que sepan garantizar la igualdad de oportunidades y la diversidad, y consagren el necesario equilibrio de vida personal vs. vida profesional”.

Ante los dirigentes políticos y empresariales que se han dejado atrapar por la vanidad, “mucha gente, la sagrada Opinión Publica, está harta de esas imposturas y quiere empresas e instituciones que cumplan la función social y racional para la que fueron creadas, y que no se conviertan sólo en fuentes de enriquecimiento de dirigentes con pocos escrúpulos y ambición no medida”. Y defiende que “autoridad significa, en muchos aspectos, austeridad en las pulsiones: las viejas virtudes de la sobriedad, solidez, sencillez, ausencia de adornos y trabajo sin alardes, huyendo de falsas promesas y mentiras, y liquidando estructuras y organismos innecesarios e inoperantes”.

Pero no está siendo así. “La imagen o el adorno está desplazando al argumento y la Apariencia a la Verdad, como ya pasó con los sofistas en Grecia”, cree. Y expone su teoría para cambiarlo: “la solución a muchos de estos males está donde siempre ha estado: en la sabiduría y en las Universidades, en el saber y en el conocimiento. Es decir, en la Educación, que constituye, como afirma Nuccio Ordine, el líquido amniótico ideal en el que las ideas de democracia, libertad, justicia, igualdad, ciudadanía, derecho a la crítica, solidaridad, tolerancia y bien común –que no es público ni tampoco privado– pueden experimentar un vigoroso desarrollo”. ese bien común llamado Educación es un asunto que importa a toda la “tribu” y, por tanto, “deberíamos ser capaces de convertirla en un objetivo estratégico en un mundo digital: solo desde la cultura y el conocimiento nos hacemos más sabios, más libres, más justos y más ciudadanos”.

Juan José Almagro terminó su intervención con su visión del papel de la Universidad: “tiene que echarse a la calle para compenetrarse con el pueblo y vivir con él, como pedía, hace casi un siglo, quien fuera Rector de la Universidad de Salamanca, Miguel de Unamuno, atisbando ese divorcio entre Universidad, Empresa y Sociedad del que cada día nos quejamos y nos arrepentimos con un engañoso e inoperante propósito de enmienda”.

 

Lección Magistral de Juan José Almagro UPSA by Jordi Jaumà on Scribd

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