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Jefes de Estado, ministros y representantes de los Gobiernos de todo el mundo se están reuniendo estos días en Adis Abeba (Etiopía) con motivo de la III Conferencia Internacional sobre el proceso de financiación para el desarrollo de las Naciones Unidas. Adis Abeba cobra especial importancia porque en esta conferencia se decide cómo se van a recaudar los fondos necesarios para financiar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, una serie de objetivos universales enfocados a erradicar la pobreza y proteger el planeta que se acordarán el próximo mes de septiembre en Nueva York.c

Esta conferencia podría desbloquear miles de millones de dólares para construir un mundo más justo, próspero y seguro para todos. Además, de los avances logrados de esta conferencia depende el éxito de la Cumbre Especial sobre Desarrollo Sostenible de Nueva York y de la conferencia de las Naciones Unidas sobre el cambio climático que se celebrará en París a finales de 2015.

“Es el momento de reequilibrar el diseño del sistema fiscal internacional, el modelo de cooperación al desarrollo y el peso de las alianzas público-privadas (financiación pública – ejecución privada). Es fundamental que se antepongan las necesidades de la mayoría, en lugar de los intereses de una minoría. Solo entonces podremos esperar movilizar los recursos necesarios para acabar con la pobreza y cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible”, declara Winnie Byanyima, directora ejecutiva de Oxfam Internacional.

Uno de los elementos más conflictivos en las negociaciones previas a Adis Abeba ha sido la propuesta de reforma de la arquitectura fiscal internacional defendida por los países emergentes y en desarrollo. Los países ricos están bloqueando la creación de un organismo fiscal intergubernamental que pondría coto no solamente a las prácticas de evasión y elusión fiscal de las grandes empresas, sino que también permitiría rediseñar los criterios fiscales en favor de los intereses de los países en desarrollo, señalan desde la organización.

En Adis Abeba se pretende igualmente dar luz verde a la ampliación del papel de las alianzas público privadas, es decir los esquemas de financiación pública pero con ejecución privada. “En esta conferencia deben también abrirse los ojos ante los peligros que encierran estas alianzas con el sector empresarial y establecer las garantías necesarias para asegurar que el dinero público no se despilfarra en iniciativas público-privadas con dudosos beneficios para las personas pobres”, apunta Jaime Atienza, Director de Campañas y Ciudadanía de Oxfam Intermón.

En este sentido, Oxfam hace un llamamiento para que en Adis Abeba se den los siguientes pasos:

· Impulsar la creación de un organismo fiscal intergubernamental que garantice la participación de todos los países en igualdad de condiciones en la toma de decisiones, ampliando en el futuro la cobertura de las reformas fiscales internacionales para abordar las cuestiones que de verdad interesan a los países en desarrollo y el impacto de la evasión y elusión fiscal en los países en desarrollo

· Renovar el compromiso de los países ricos de destinar el 0,7% de su PIB a la cooperación al desarrollo, en un plazo de 5 años, con al menos el 50% dirigida a los países más pobres del planeta. También deben comprometerse a que los recursos destinados a la lucha contra el cambio climático sean adicionales a los de la ayuda oficial al desarrollo (AOD).

· Asegurar que se instauran los controles y salvaguardas adecuados para garantizar que alianzas público-privadas y los proyectos de financiación pública con ejecución privada tienen un impacto en la reducción de la pobreza y promueven el desarrollo sostenible; estos fondos no pueden ser nunca un sustituto de los recursos destinados a AOD.

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