Publicado el

Texto integro de la intervención de Ramón Jáuregui

Señor presidente, el mayor desastre laboral de nuestra historia ocurrió hace solo unos días en Bangladés. Una fábrica textil se hundió y murieron 1.400 personas, más de 2.000 están heridas con sus cráneos rotos, con sus tórax hundidos o con sus extremidades amputadas; muchos de ellos también morirán, señorías. Las tareas de desescombro no han terminado y el olor de la muerte persiste todavía; el dolor de la tragedia durará todavía muchos años y para muchos nunca habrá consuelo.

Por qué les hablo de esta tragedia? Porque justamente esta proposición no de ley pretende evitar que las grandes empresas multinacionales operen de esta manera en países pobres y subdesarrollados. Porque lo ocurrido en Dacca no es ni una casualidad ni es la primera vez, ocurre porque Bangladés se ha convertido en el gran taller textil del mundo y todas las grandes compañías de ropa del planeta operan allí en condiciones infrahumanas. Señorías, 20 millones de trabajadores bengalíes trabajan en el textil los siete días de la semana, doce horas al día, por 30 dólares de salario al mes. ¿Por qué nos afecta esto, señorías?, ¿por qué algo tan lejano nos afecta o cuál es nuestra responsabilidad en eso? Pues sí, señores, nos afecta y tenemos responsabilidad. Nos afecta porque empresas españolas operan allí y queremos que nuestras empresas sean socialmente responsables en todo el mundo, porque la marca España no es tener a los empresarios españoles más ricos del mundo, sino a las empresas españolas socialmente más responsables. Señorías, nos afecta porque compramos —ustedes y yo— la ropa producida por las mismas marcas del mundo en esas condiciones de esclavismo y de explotación inhumanas y está en nuestra mano premiar a las empresas que sean socialmente responsables o castigar a las empresas cuyo comportamiento sea irresponsable socialmente. Nos afecta como seres humanos que elevan su voz y su protesta contra esta indignidad humana.

Qué está pasando ahora en Bangladés? Que muchas empresas, sobre todo las americanas, se quieren ir del país y eso arruinará todavía más a ese país. Que se firman acuerdos con los sindicatos para que haya más vigilancia y más inspección en esas fábricas; pero atención, señorías, eso es bueno pero no suficiente porque no existe una administración inspectora en los países que no están desarrollados administrativamente. ¿Qué está ocurriendo y qué es lo que tiene que ocurrir? Que las empresas multinacionales que operan en Bangladés y que operaban en esa fábrica tienen que asumir la responsabilidad directa de indemnizar y de compensar a las familias de los muertos y de los heridos. Dicen que no son sus trabajadores y tienen razón, pero tienen responsabilidad en una subcontratación esclavista que no podemos permitir más, señorías. Esta es la cuestión, por eso nos afecta, por eso tenemos responsabilidad.

Les diré una cosa. Hay dos compañías europeas que están negociando en este momento con el Gobierno bengalí las indemnizaciones a esas familias. Hay dos empresas americanas que no quieren asumir ese compromiso y hay dos empresas españolas que tampoco quieren asumirlo. No es el momento de decir nombres, pero subiré aquí a denunciarlas si no asumen esa responsabilidad. Subiré aquí a decirlo, porque tenemos responsabilidad con esa catástrofe.

¿Qué pretende la PNL? Pretende establecer un sistema que evite que cuando las empresas operan en el exterior provoquen condiciones laborales como las que desgraciadamente se dan no solo en Bangladés sino en otros muchos países del mundo. Sepan ustedes, señorías, que los textileros operan en ochenta países en el mundo. Señorías, la PNL pretende, primero, incorporar las grandes compañías españolas a la cultura de la responsabilidad social en sus operaciones y subcontrataciones en todo el mundo. Hay una frase que lo dice bien: No me digas qué haces con tus beneficios, dime cómo los obtienes. Esta es la clave. No me hagas acción social para quedar bien después; no apoyes a no se qué ONG en Bangladés, asume la responsabilidad de lo que se ha producido allí. En segundo lugar, la PNL pretende instalar en España un instrumento jurídico potente, como el que acaba de crear Naciones Unidas, el llamado informe Ruggie, que pretende proteger, respetar y remediar. Establece una herramienta fantástica para que un suelo universal de derechos laborales dignos, de condiciones humanas de trabajo, sea respetado siempre, incluso en aquellos países que no tienen ninguna legislación protectora. Se trata de establecer un suelo mínimo de protección, que los convenios internacionales de derechos humanos o de OIT configuren y constituyan leyes mínimas en todo el mundo. Se trata de que las empresas de todo el mundo puedan ser responsabilizadas ante los tribunales de su propio país por la vulneración de ese suelo mínimo de derechos humanos en su comportamiento cuando operan en otros países del mundo.

Pues bien, quiero anunciarles, señorías, que afortunadamente cinco grupos de la Cámara, el Partido Socialista, el Partido Popular, el Partido Nacionalista Vasco, Convergència i Unió y UPyD, hemos suscrito un acuerdo que establece nueve grandes principios que aportan esta cultura y este instrumento jurídicopolítico que supone el informe Ruggie a la política española. Uno al plan nacional de derechos humanos que tiene que elaborar el Gobierno español; otro a la política exterior del Gobierno español, a la marca España, al Consejo Estatal de la Responsabilidad Social para que los agentes sociales y los empresarios españoles puedan llevar a la práctica en el consejo estatal esta política y esta aplicación, y por último inclusive a las empresas que operan en el exterior y que reciben ayudas públicas, para que cuando pidan ayudas al Fonprode, a la Cesce o al ICO, que ayuda a las empresas en su política de internacionalización, previamente tengan que hacer un plan de aplicación de estos principios jurídicos de Naciones Unidas.

Señorías, es muy importante lo que hemos planteado hoy aquí. No es perfecto, lo sé; no es un acuerdo perfecto porque bien vale el refrán para decir que lo mejor es enemigo de lo bueno, pero es un buen acuerdo, señorías. Lo que importa es que esta Cámara diga hoy que se aplica esta cultura y este instrumento jurídico internacional a la política española y a las empresas españolas para que muchas de las personas que nos acompañan hoy aquí en las tribunas y que quieren este acuerdo —hay ONG: Amnistía Internacional, Intermon Oxfam y otras muchas— puedan decir alto y claro que el Parlamento español ha tomado el acuerdo necesario para que lo de Bangladés no ocurra nunca más. No es lo mejor, pero es un camino que iniciamos, señorías, para ser mejores, para que esto no vuelva a ocurrir, porque está en nuestra mano, porque es nuestra responsabilidad. Gracias.

 

ENMIENDA TRANSACCIONAL Ramón Jáuregui

En este artículo se habla de:
NoticiasReputaciónGestión

¡Comparte este contenido en redes!

Este sitio utiliza cookies de terceros para medir y mejorar su experiencia.
Tu decides si las aceptas o rechazas:
Más información sobre Cookies