Diario Responsable reunió en su primer seminario online a un grupo de expertos para tratar de reflexionar sobre "RSE: ¿Qué pasará después del Covid-19? Cambiará el rol del Estado, de las empresas, de la sociedad y de la RSE pero, sobre todo, es un momento donde todos debemos colaborar para pensar cómo queremos construir nuestro futuro.
RSE y Covid-19: Reflexiones para pensar el día después

En este primer encuentro, coordinado por Jordi Jauma e Isabel Roser y moderado por Almudena Díez, participaron más de 300 personas que acompañaron a un panel de lujo compuesto por: Juan José Almagro, patrono de la Fundación Rafael Nadal y de la Fundación BEQUAL. Prof. Dr. cátedra de Ética y RS Universidad Comillas. Conferenciante y escritor. Cofundador y primer presidente de DIRSE; Alberto Andreu, profesor asociado de la Universidad de Navarra, Senior advisor EY y Atrevia, Secretario General de DIRSE; Marta de la Cuesta, Coordinadora del máster oficial en RSC y Sostenibilidad y Profesora titular de Universidad en Economía Aplicada, UNED. Co Fundadora Economistas Sin Fronteras y Observatorio RSC; Ramón Jáuregui, ex Ministro de Presidencia y Presidente de la F. Euroamerica; Orencio Vázquez, Director del Observatorio de RSC y Profesor Asociado de la UNED. Todos ellos nos dieron las pistas para pensar el futuro de la RSE en un mundo post virus.

Isabel Roser inició el seminario preguntando a los panelistas sobre cómo vamos a afrontar la sociedad que se está configurando en el mundo de la responsabilidad social. Explicó que la idea fue impulsada por Jordi Jaumà, a raíz de la publicación de un artículo de Alberto Andreu en este medio sobre como la crisis del Covid lo ha cambiado todo.

Alberto Andreu comenzó el panel hablando de este cambio total: “ya tenemos el mundo de ayer y ahora lo que nos viene es el mundo del mañana”.  En este sentido, sostuvo que, en primer lugar, el rol del Estado va cambiar y en consecuencia el rol de la empresa privada en la sociedad.  Y explicó que aparece un doble proceso de alianzas público-privadas: “El Covid-19 nos va a mutar eso porque los estados vana cubrir una serie de cosas que habían dejado atrás, las empresas previsiblemente se retiraran de esos espacios o llegaran otro tipo de alianzas público privadas. en el campo de la rsc que siempre ha estado orientado para gestionar las expectativas, y hoy el Covid nos cambia las prioridades, lo que nosotros llamamos las matrices de materialidad” afirmó Andreu.

En esta línea, dijo que las nuevas prioridades serían: 1. La protección del empleo y los empleados 2. Repensar la cooperación entre el Estado y la Empresa y las alianzas público privadas 3. La acción social volverá a cobrar importancia si se fija en lo esencial 4. La cadena de valor y el core busisness serán la base de la RSC. 5. El pay gap o brecha salarial será momento de abordarlo. 6. Replanteamiento de las cadenas de suministro en busca de lo próximo 7. El propósito, las compañías que realmente lo logren serán premiadas. 8. Habrá que gestionar el binomio privacidad y salud 9. El cambio climático a segundo plano, con dudas y miedo y 10. La trasparencia y las obligaciones no financiera ralentizan la exigencia. Andreu concluyó que efectivamente cambiarán las prioridades en este orden u otro.

Por su parte, Orencio Vázquez desde el Observatorio de Responsabilidad Social, sostuvo que aún es difícil aventurar respuestas sobre el futuro aún pero que, sin dudas, la responsabilidad social estará en el centro de las preocupaciones. Sobre esto, remarcó la idea de que es un momento para reflexionar acerca de cómo queremos que sea este futuro, haciendo un paralelismo con la anterior crisis que tuvo un poco que ver con esta.  Vázquez afirmó que será importante pensar cómo queremos que sea la participación del Estado, “Si hoy hacen huelga los sanitarios tenemos un país en caos en cambio sí hacen huelga los altos directivos probablemente no pasarse nada, esto hay que pensar cuales son nuestras prioridades” sentenció.

Finalmente, añadió que debemos tener una visión de colaboración, asumiendo que vivimos en un mundo interconectado y sin embargo no éramos conscientes de esa interconexión.  Y dijo que es un momento donde debemos colaborar entre los diferentes actores para pensar cómo queremos construir nuestro futuro, sin dejar de lado a la emergencia climática.

Desde el punto de vista más académico, desde Economistas sin Fronteras, Marta de la Cuesta hizo referencia a cómo ahora nos damos cuenta que no hay solo una economía, sino que por el contrario hay diferentes aproximaciones a la economía, y una economía importante es la que algunos economistas llaman la “Economía fundamental” o la economía básica. Esta es la economía del día a día que destaca la importancia de la economía oculta de servicios básicos universales que tienen que ver con nuestra vida cotidiana. Las infraestructuras materiales vinculadas a los servicios que hoy en día son considerados esenciales. De la Cuesta expresó que durante mucho tiempo hemos prestado atención a otros sectores de la economía y no a esta que la que nos hace es generar un bienestar básico. Finalmente, concluyó que esto se enlace con los procesos de privatización de los últimos años a partir de los cuales se ha dejado en manos de grandes multinacionales privadas estas necesidades básicas y estas empresas que los gestionan deberían tener una responsabilidad social mayor que aquellas que no gestionan servicios tan esenciales. “Hay que centrar la atención de la responsabilidad social precisamente en el servicio y en la misión de estas empresas” concluyó la experta.

Ramón Jáuregui centró su intervención en una mirada pragmática sobre cómo será lo que viene, sin una visión edulcorada ni tan utópica, de pensar que el post virus creará una sociedad nueva, un nuevo capitalismo o un nuevo contrato social.  Jáuregui se centró en la idea de que los cambios no vienen solos sin que los impulsemos para que se materialicen. Reivindicó así, que tenemos que “ser capaces de aprovechar la oportunidad”. En este sentido, sostuvo que hay aires de cambio sobre pensar una empresa más sostenible. Jáuregui resaltó la idea de que esta crisis ha dejado al descubierto que somos todos vulnerables, interdependientes y que el Estado no puede solo, necesitamos también al sector privado y por eso todo ese impulso es el que hay que llevar hacía pensar una responsabilidad social pos virus. Jáuregui remarcó la importancia de hacer una apelación al discurso político, al impulso y las administraciones públicas en general, como así también sobre la corresponsabilidad social de la fiscalidad, apelando a la cultura de la responsabilidad fiscal como un elemento social de la responsabilidad social. Finalmente, concluyó que el cambio climático no va a ser un elemento a postergar, más bien todo lo contrario.

Por último, Juan José Almagro se centró en dos puntos positivos que nos está dejando la crisis. En primer lugar, que hemos revalorizado la importancia del otro y no sólo la importancia económica, sino desde el punto de vista social. En segundo lugar, hizo referencia a un resurgir de ciertos brotes de solidaridad, citando a Adela Cortina, decía que: “ojalá esos brotes de solidaridad vengan para quedarse”, si bien Almagro no está seguro de que efectivamente la solidaridad venga para quedarse, si efectivamente los ciudadanos tendremos que darnos cuenta que hay que alimentar esos brotes de solidaridad para que se cumpla este compromiso que no es otra cosa que la responsabilidad social. Otro punto en el cual hizo hincapié fue la ausencia de liderazgo político y remarcó que aquellos países liderados por mujeres son los mejores gestionados. Concluyó finalmente con que va a resurgir una fuerte exigencia de responsabilidad política y de transparencia a los políticos y las empresas, en este sentido afirmó que, “Si el virus nos ha igualado a todos en la enfermedad, la reconstrucción debe igualarnos a todos en la salud”. 

La crisis sanitaria, económica y social sin precedentes a la que estamos asistiendo nos invita a reflexionar acerca de cómo será ese día después. Si bien son más las preguntas que las respuestas, es importante dar el debate y comenzar a pensar cómo será ese día después que pase el temblor. Un futuro en el cual, sin dudas, la responsabilidad social tendrá un lugar protagónico en la construcción de una sociedad más justa e igualitaria. Aunque quizás la creación de una sociedad mejor post virus se en algunos aspectos utópico, como dijo Eduardo Galeano, las utopías sirven para caminar. Caminemos entonces.

Os esperamos el próximo jueves 7 en la segunda webinar en la cual seguiremos debatiendo con directivos de RSE de grandes empresas y esperamos contar con vosotros. Hay mucho por reflexionar sobre el futuro de la responsabilidad social, y citando a Juan José Almagro “debemos trabajar estilo olivar, dar fruto, sin postureo. Cuando uno es capaz de dar fruto, las cosas salen”.

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